La bisnieta de Alicia revisa lo que pasó entre la niña y Lewis Carroll

Vannesa Tait leyó cartas y recopiló recuerdos familiares. Cree que el escritor estaba enamorado, pero que no avanzó.

La bisnieta de la nena que inspiró Alicia en el país de las maravillas dice que Lewis Carroll, el autor, no era pedófilo. «Creo que probablemente estaba enamorado de Alicia, pero era muy reprimido. Es probable que incluso no lo haya admitido ante sí mismo. Creo que no rompió ninguna regla, a pesar de sus sentimientos», le dice Vanessa Tait a Clarín desde el Reino Unido.   La escritora acaba de publicar su primera novela, La casa del espejo, bajo el sello Roca Editorial. Con acceso a cartas privadas de su familia, Tait (1971) reconstruyó la relación de Alicia Liddell y Charles Dodgson -el nombre real de Carroll-, matemático y pastor anglicano que fotografiaba a las hermanas Liddell y estableció un vínculo particular con Alicia. Así, La casa del espejo repone el contexto en que se escribió uno de los relatos infantiles más vendedores, luego de que el año pasado se cumplieran 150 años de su publicación. Recuerdos familiares, los diarios de Dodgson y cartas de la madre y la hermana mayor de Alicia fueron parte de su materia prima. – ¿La suya es una novela sobre el deseo? -​​Es un buen punto de vista. Alicia sin dudas siempre tuvo afecto por Dodgson. Creo que el amor de él se expresó a través de la creatividad increíble de Alicia en el país de las maravillas.  Aunque los hechos están ficcionalizados y aparecen personajes imaginados, se puede tomar La casa del espejo como una novela histórica. Cuenta la historia desde el punto de vista de Mary Prickett, la institutriz que llega a la casa distinguida de la familia Liddell, en Oxford, para educar a sus tres hijas, pero que no muestra demasiado cariño por los chicos. Es el año 1862. Alicia tiene diez años y Dodgson (alias Lewis Carroll), 30. De Prickett se sabe poco. La autora imagina su mundo íntimo. «La elegí porque ella puede moverse entre dos mundos: el de los chicos y el de los adultos; sin embargo, no encaja en ninguno de ellos», le dice a este diario.  -El relato se centra en la Inglaterra de la época victoriana. ¿Por qué resulta atrayente ese momento histórico?  – Durante mucho tiempo se pensaba en la época victoriana de una manera -gente tensa, aburrida, con congestión nasal-, pero ahora los miramos de otra forma. Queríamos una novela que descubriera la vida victoriana real. Me encanta escribir desde el punto de vista de una mujer victoriana, desde todo su anhelo y frustración.  En aquel siglo XIX inglés, las mujeres ocupaban un lugar secundario y, en muchos casos, el único destino posible era casarse. «Les decían que tenían cerebros más chicos; los hombres de ciencia habían cooptado el método científico para sus objetivos falsos», dirá Tait.  Prickett es una solterona rígida, solitaria y de origen humilde cuando llega a la casa de Alicia. Describe la autora en el libro: «Hasta el momento, su vida no había sido lo que había esperado, o como le habían hecho imaginar los libros. Sin embargo, ahora que era la institutriz de la familia ‘más importante de Oxford’ (siempre había entrecomillado estas palabras en su cabeza), sin duda empezaría a tomar sustancia».  Pero caerá en un juego de especulaciones. Dodgson cautivará a las tres nenas, tanto como a la institutriz, a quien usará para pasar más tiempo con Alicia. Mary Prickett buscará reemplazar a la nena como musa del escritor, alimentada por sueños románticos. Pero, ¿tramará algún tipo de venganza, luego, montada en la frustración? Pese a sus lazos sanguíneos, Tait no idealiza el pasado de su familia. A Alicia la retrata como una niña precoz, a veces insolente, otras, inocente y algo sensual; a la mamá de Alicia, la señora Liddell, altiva.  La figura de Lewis Carroll muchas veces fue cuestionada. Un documental de la BBC, incluso, lo llamó «un pedófilo reprimido». Sus defensores argumentan que en la época victoriana fotografiar a niños desnudos era habitual y se lo consideraba una expresión artística. Tait reconoce en un anexo documental de su novela que, según las cartas que se rescataron del escritor, buscaba cultivar amistad con niñas e incluso, «cuando obtenía el permiso de las madres, las fotografiaba desnudas».  Tait ha explicado:  “Mi familia tiene cartas privadas de las que se desprende que Lewis Carroll quería casarse con Alicia, aunque nunca hizo proposiciones». En su momento, la madre de Alicia -según se lee en una carta que Lorina, la hermana mayor, le escribió a Alice- le recriminó a Dodgson que fuera demasiado afectuoso con la chica. El matemático, que se ofendió y no volvió a la casa familiar, reconoció en una carta que «fue mi amiga niña ideal». En la novela queda claro.  por Ezequiel Viéitez Fuente: 

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Diario Clarín 27/9/2016

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