La batalla de las interpretaciones

A lo largo de los doscientos años posteriores a la Revolución de Mayo, los análisis sobre su significado, sus causas, las divergencias entre sus actores y el acontecer posterior han motivado a numerosísimos autores: desde el anónimo diario de un soldado, escrito entre 1806 y 1810, hasta historiadores contemporáneos. Cuarenta de ellos fueron seleccionados por el equipo de la Universidad de Buenos Aires coordinado por Raúl Fradkin y Jorge Gelman para reunir fragmentos de los textos más reveladores sobre lo ocurrido el 25 de Mayo y la «batalla de las interpretaciones» generada desde entonces.

Dividido en seis partes, Doscientos años pensando la Revolución de Mayo incluye en la primera testimonios de protagonistas. En la segunda, aborda la generación romántica y los primeros trabajos historiográficos. La tercera recopila a autores que escribieron en los tiempos del Centenario; la cuarta presenta a historiadores que entre 1920 y 1950 echaron nuevas miradas polémicas sobre sus antecesores liberales; la quinta engloba a los escritores de izquierda, a revisionistas y a quienes discuten la «historia oficial». La última parte incluye textos de Tulio Halperin Donghi y José Carlos Chiaramonte.

Los compiladores insisten en su introducción en la gran variedad de miradas que reflejan estos textos y en las intensas polémicas implícitas y explícitas que surgieron en torno al acontecimiento fundacional de la historia argentina. Desde cuestiones metodológicas, como la firme posición de Bartolomé Mitre a favor de utilizar fuentes escritas, pasando por las miradas de diversos autores sobre el papel del pueblo y de los militares, hasta la pléyade de cuestiones aparecidas en la historiografía sobre la formación de los Estados nacionales.

Uno de los aspectos más atractivos de esta recopilación es que incluye textos muy diversos: el relato vivo de los protagonistas y crónicas de la época, o escritos de corte dramático, como el de Juan Bautista Alberdi, destinado a fomentar el conocimiento público sobre la gesta patriótica. También, las muy contradictorias posturas ideológicas que sembraron el camino del pensamiento sobre la Revolución. Y, como señalan los coordinadores, la importancia de los autores que buscaron que el relato de la historia se convirtiera en una labor profesional.

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En la selección realizada para este volumen figuran nombres tan disímiles de la historiografía nacional como Esteban Echeverría, Domingo F. Sarmiento, Vicente F. López, Juan B. Justo, Ricardo Rojas, José Ingenieros, entre quienes escribieron en el siglo XIX y principios del siglo XX. De años posteriores están presentes, entre otros, Ricardo Levene, Enrique de Gandía, Julio Irazusta, Hugo Wast y, ya más cerca, Rodolfo Puiggrós, José Luis Romero, Milcíades Peña, José María Rosa y Roberto Marfany. Como se puede apreciar, un abanico amplísimo de ideas, la mayor parte de las veces contrapuestas entre sí.

Fradkin y Gelman destacan esa diversidad de perspectivas: «La Revolución de Mayo no fue sólo lo que sucedió sino lo que sucesivas generaciones y apropiaciones intelectuales hicieron con lo que pensaban que había sucedido». Una cuestión que también proponen es ver «de qué se hablaba cuando se hablaba de la Revolución de Mayo». Es decir, si se trataba sólo del acontecimiento puntual o de un proceso posterior desarrollado a partir de ese acontecimiento. Y sostienen que durante buena parte del siglo XIX se manejó la idea de ese proceso, mientras que «en la mayor parte del siglo XX primó la idea de la revolución como acontecimiento». Hasta que historiadores contemporáneos como Halperin Donghi y Chiaramonte presentaron una nueva mirada sobre el conjunto revolucionario, asumiéndolo en sus facetas más complejas.

por Julio Orione
 

Fuente: 

Diario La Nación 12/6/2010

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