La aterradora leyenda de la mayor matanza hecha por animales

Más de 900 soldados japoneses pudieron ser devorados por cocodrilos en la isla birmana de Ramree durante la Segunda Guerra Mundial.

El pasado 19 de febrero se cumplieron 71 años de una auténtica matanza, una catástrofe que llegó a ser incluida en el Libro Guinness de los Récords como ‘El mayor desastre causado por animales en toda la historia’. Hablamos de los estremecedores acontecimientos que, según algunas versiones, tuvieron lugar el 19 de febrero de 1945 en la isla Ramree, en Birmania. Cerca de un millar de soldados japoneses pudieron encontrar allí la muerte devorados por cocodrilos. La historia, que conocemos a través del blog Slate, tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. La conocida como ‘Batalla de la Isla Ramree’ se prolongó durante unas seis semanas entre enero y febrero de 1945, cuando el ejército aliado lanzó una ofensiva para recuperar ese territorio, controlado desde 1942 por el Ejército Imperial de Japón. Tanto Ramree como una isla vecina llamada Cheduba eran considerados puntos estratégicos para la construcción de bases aéreas. Después de varias semanas de enfrentamientos en la costa, las tropas británicas lograron desembarcar en la isla Ramree; y en la noche del 19 de febrero de 1945 obligaron a los soldados japoneses a retroceder hacia el interior. Una zona repleta de manglares, pantanosa, oscura y con un peligro latente: los cocodrilos de agua salada. Animales salvajes y hambrientos que no tuvieron piedad de los nipones, en su mayor parte exhaustos y enfermos. Fue uno de los participantes en la batalla, un naturalista llamado Bruce Stanley Wright, quien difundió la versión que afirma que los reptiles se dieron un sangriento festín a costa del ejército japonés. «Esa noche fue la más terrible que cualquiera de nosotros haya vivido. Entre el sonido de los disparos podían oírse los gritos de los hombres heridos, atrapados en las fauces de los cocodrilos; y el inquietante ruido de los cocodrilos girando creaba una cacofonía infernal que rara vez se ha igualado. Al amanecer llegaron los buitres para limpiar lo que los cocodrilos habían dejado», relató Wright. Lo cierto es que sólo fueron capturados veinte de los entre 900 y 1000 soldados japoneses que había en la isla Remree. No se conocen testimonios directos de aquellos supervivientes, pero sí existen habitantes de la zona que han desmentido la historia contada por Bruce Stanley Wright. En cualquier caso, más allá de las cifras, el relato de aquel baño de sangre ha marcado para siempre a Remree como una isla maldita. Y eso que la caza furtiva ha reducido prácticamente a cero la población actual de cocodrilos. Fuente: 

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Diario ABC 22/2/2016

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