Inauguran obras de preservación en el «Pozo de Arana»

El predio de Arana, donde fueron encontrados los restosLa secretaría de Derechos Humanos provincial presentará hoy las obras de preservación realizadas en el ex Centro Clandestino de Detención que funcionó en el Destacamento de Arana, donde el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizó las excavaciones en 2008 en las que hallaron restos humanos.

Se trata de una obra “para preservar la prueba para los juicios por delitos de lesa humanidad, inclusive el del Circuito Camps”, precisó a Diagonales el subsecretario de esa dependencia del Ejecutivo, Fernando Cano, en respuesta a la polémica planteada por el colectivo de derechos humanos Justicia Ya! que cuestionó la posibilidad de que ese ex centro se transforme en una especie de “museo”.

Las obras serán presentadas a las 18 de por el gobernador Daniel Scioli, en un acto que se realizará en el Destacamento de 640 y 131, del que también participarán sobrevivientes y familiares de víctimas de ese centro. Las obras fueron realizadas en conjunto con el EAAF, luego de una orden dictada por el juez federal Arnaldo Corazza, para preservar prueba.

La obra es una estructura de metal y vidrio realizada en seco y colocada a una altura superior del piso, evitando que apoye sobre las excavaciones realizadas por los antropólogos forenses.
La polémica se disparó nuevamente el martes cuando la abogada de Justicia Ya! Guadalupe Godoy,  durante el juicio por el Circuito Camps, en el que se juzga a 26 represores por crímenes cometidos en Arana y otros cinco centros, pidió al Tribunal que ordene a la Provincia prohibir el acceso del público al sector donde fueron hallados restos humanos. Ayer el organismo reiteró la exigencia. Cano aseguró que “las fosas no tienen acceso al público” y advirtió que “no hay pretensión alguna en que sea visitado”.

En el destacamento policial de Arana funcionó un centro de tortura y exterminio durante la dictadura militar. En diciembre de 2008, en el marco de una investigación judicial, el EAAF desenterró 10.000 fragmentos de restos óseos con signos de haber sido quemados.

El tiempo necesario

El análisis de Mariana De Marco – Hija de Patricia Dell’Orto y Ambrosio De Marco, fusilados en Arana en 1976 y desaparecidos desde entonces.

Sería incapaz de expresarme con palabras formales o técnicas sobre cualquier tema. Pero mucho menos podría hacerlo sobre el proyecto que plantea que el Destacamento de Arana sea un lugar de paseo. No voy a referirme al pedido, ya añejo, de desalojo de todo personal policial del Destacamento –al que adhiero enteramente–, ni al mal trato que se dio a la información acerca del hallazgo de restos humanos en el lugar. Sólo quiero expresar lo que me provoca este anuncio.

Leer también >>  Reclaman reabrir la investigación por crímenes de guerra británicos

Efectivamente creo que los lugares que fueron centros clandestinos de detención, tortura y exterminio deben convertirse en espacios para la reflexión; que deben ser señalizados, que se debe contar lo que allí ocurrió, pero una vez que dejen de ser objeto de estudio y trabajo. Quizás los mismos fundamentos que hoy apuran al gobierno de Provincia de Buenos Aires a realizar obras en este lugar son los argumentos que, como familiar de fusilados en Arana, podría utilizar para pedir que esas mismas obras no sean realizadas, o por lo menos, no todavía.

“La importancia de la preservación está dada, en primer lugar, por la utilización del predio como lugar de detención, tortura y exterminio durante el Terrorismo de Estado, y por ende, prueba testimonial y judicial de los delitos de lesa humanidad allí cometidos. (…) Las señalizaciones consisten en la instalación de marcas en los lugares que funcionaron como CCD”.

Desde mi ingenuidad, no me parece que sea compatible la “instalación de gráficas y pasarelas que permitan realizar recorridos y circulación de público” por los sectores donde se encuentran los restos de los detenidos-desaparecidos asesinados, con las tareas que realiza el Equipo Argentino de Antropología Forense. Y si llegaran a ser compatibles, y pudiera elegir, particularmente elegiría que esas tareas, esas obras planteadas para la creación de este espacio, se realicen cuando el Destacamento deje de ser causa judicial y cuando los antropólogos finalicen su trabajo.

Las expectativas personales y familiares sobre el desarrollo del trabajo del EAAF son imposibles de explicar con palabras. Más de 20 años llevó a mi familia saber cuál fue el destino de mis padres. Y eso sólo por hablar del tiempo transcurrido, sin nombrar el dolor, lo irreparable de las pérdidas y las ausencias que todos, como pudimos, aprendimos a cargar.

Luego, un hecho que podría parecer mínimo: extraer una gota de sangre para que exista la posibilidad de recuperar sus restos. No sólo es un pinchazo: es comenzar a visibilizar una posibilidad. Es la confianza en el trabajo de este equipo de antropólogos reconocidos mundialmente. Es saber que a partir de esa aguja, nuevamente, vamos a recorrer mucho tiempo hasta que, quizás, exista la certeza de un hallazgo.

Leer también >>  La leyenda del arroyo Maldonado

Siento que con estas obras se obstaculiza el correcto trabajo del EAAF. Siento que en lugar de preservar y favorecer la recuperación y reconocimiento de restos, las posibilidades disminuyeran. Siento que entornarán la puerta que estaba abierta. Como familiar quisiera que el Estado me asegurara que se utilizan todos sus recursos para, en este caso, encontrar los restos de mis padres, entre otros detenidos desaparecidos fusilados en Arana. Que me aseguraran que existe conciencia y cuidado para que eso ocurra.

Sólo pedimos tiempo. Ni siquiera tanto como el que nos lleva como familiares seguir recorriendo este camino.

Pedimos el tiempo necesario para que los juicios terminen.

Pedimos el tiempo necesario para que los responsables tengan su condena.

Pedimos el tiempo necesario para que los restos aparezcan, para que sean reconocidos.

Para que los fusilados en el Destacamento recuperen su identidad, y nosotros, los que quedamos, podamos llenar alguno de nuestros vacíos.

 

Fuente: 

Diario El Argentino 7/10/2011

Informacion Adicional: 

Pozo de Arana:

«Cuando llegué alll, creí que era la entrada al infierno. Los guardias me empujaban de un lado al otro, como jugando al «ping pong»; escuchaba los gritos desgarradores de los torturados y ve a constantemene pasar gente camino a la máquina». (Pedro Augusto Goin, Legajo N° 2846).

Durante el reconocimiento efectuado por la Comisión el 24 de febrero de 1984, los testigos ubicaron perfectamente tanto el entorno físico, en las cercanías de las vías del ferrocarr i l , como cada uno de los detalles del edificio, actualmente ocupado por el Destacamento Policial de Arana, dependiente de la Comisaría 5ta. de La Plata. Esa conexión también existió mientras funcionaba como C.C.D., según surge de varios de los testimonios:

«Tuvimos conocimiento de que el Dr. Fanjul Mahía – dicen sus familiares – estuvo secuestrado en la Brigada de Investigaciones de La Plata; de allí fue llevado a la Comisaría Sta. donde permaneció por varios meses. Posteriormente fue visto en Arana, en la Brigada de Investigaciones, y de nuevo en Arana, donde se pierde su rastro» (Legajo N° 2680).

Leer también >>  Plan para salvar los tesoros subacuáticos de la Argentina

Por la ubicación del centro en un paraje descampado, el mismo parece haber sido utilizado en forma habitual para ejecuciones. Hay testimonios que señalan el ruido frecuente de disparos, y un liberado que tuvo ocasión de recorrer el lugar, señaló la presencia de impactos de bala en algunas paredes.

«Fui secuestrado a la una de la mañana, en el domicilio de mis padres, por personal militar al mando del Capitán Bermúdez. Me llevaron a Arana, para ser interrogado y torturado. En ese lugar pasaba gran cantidad de gente, especialmente durante la noche. Eran frecuentes los comentarios de los guardias «ése es boleta»» (Néstor Busso – Legajo N° 2095).

Es precisamente a partir de testimonios ofrecidos por dos ex agentes de Policía de la Provincia de Buenos Aires que puede reconstruirse el procedimiento que empleaban para hacer desaparecer los restos de los detenidos que eran asesinados en el propio campo:

«Se los enterraba en una fosa existente en los fondos del destacamento, siempre de noche. Allí se colocaban los cuerpos para ser quemados, disimulando el olor característico de la quema de carne humana, incinerando simultaneamente neumáticos»(…) (Legajo N° 1028).

Por su parte Juan Carlos Urquiza, quien se desempeñaba como chofer del Comisario Verdún, manifestó ante la Comisión, que si bien no puede considerarse al Pozo de Arana especificamente como campo de «liquidación final», él tiene elementos para asegurar – merced al conocimiento que del manejo del campo le proporcionaba su posición al servicio de uno de los responsables del circuito -, que allí se realizaban frecuentes ejecuciones, más allá de las muertes ocurridas durante las sesiones de tortura:

«A la fosa que había la lamaban «capacha» y en otros campos pude ver otras similares. Eran pozos rectangulares de dos metros de largo por sesenta centímetros de profundidad. Allí ponían los cuerpos, los rociaban con gas oil y los quemaban» (Legajo N° 719).

Fuente: www.desaparecidos.org

 

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú