Histórico acercamiento entre católicos y anglicanos

Por primera vez, un Papa visitó la abadía de Westminster y el Palacio Lamberth.

 

 

El Papa visitó la Abadía de Westminster junto al Primado anglicano, Rowan Williams

Aunque siguen siendo profundas las diferencias que los separan, católicos y anglicanos vivieron ayer una jornada histórica de amistosa reconciliación con el Papa que oró junto al arzobispo de Canterbury en la abadía de Wetsminter, en la primera visita que realiza un pontífice de Roma a la catedral madre de los anglicanos tras 477 años del cisma entre ambas religiones.

Además, Benedicto XVI habló al mundo de la cultura, la política y la diplomacia en el Westminster Hall, ubicado en el complejo del Parlamento británico, y el lugar donde Tomás Moro fue procesado y condenado a muerte en 1535 por negarse a abjurar su fe católica y lealtad al primado del Papa frente a la ley de la supremacía que convirtió en jefe de la Iglesia de Inglaterra al rey Enrique VIII.

El Papa Ratzinger había completado los gestos de acercamiento con una visita al Lamberth Palace, la residencia oficial del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, con quién se abrazó varias veces. Williams le presentó a su familia (señora y dos hijos) cuando el pontífice romano visitó su casa. Nunca antes un Papa había estado en ese lugar en toda la historia británica.

La segunda jornada de Benedicto XVI en su visita de cuatro días a Gran Bretaña tuvo un señalado carácter ecuménico que incluyó un encuentro con los líderes de otras religiones. En el Westminster Hall, el Papa habló ante el premier británico y sus antecesores Margaret Thatcher, John Major, Tony Blair (convertido al catolicismo) y Gordon Brown. Ante ellos dijo que el mundo de la fe y el mundo de la razón necesitan uno del otro y no deben tener miedo de entablar un diálogo profundo por el bien de la civilización. “Debo hacer oír mi preocupación por la cada vez mayor marginación de la religión , en particular del Cristianismo, que está ocurriendo en algunos lugares, incluso en naciones que ponen gran énfasis en la tolerancia”, afirmó el Papa en perfecto inglés.

“Hay quienes abogan por silenciar la voz de la religión, o al menos relegarla a la esfera puramente privada. Hay quienes argumentan que la celebración pública de festivales como la Navidad deberían ser desincentivados, con la creencia cuestionable de que puede ofender a personas de otras religiones o de ninguna”, agregó.

El Papa dijo que el mundo ha sido testigo de los ingentes recursos que los gobiernos pueden emplear en el rescate de las instituciones financieras, pero que no es menos importante el desarrollo integral de los pueblos.

En el encuentro con el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, líder espiritual de la comunidad anglicana de 77 millones de miembros en todo el mundo, el Papa dijo que no quería hablar de las dificultades “que todos aquí conocen muy bien” y que en cambio es necesario destacar la necesidad de que los cristianos colaboren y aporten ética al discurso público .

El camino de reunificación ecuménica entre católicos y anglicanos sufrió graves dificultades después que el Vaticano rechazó totalmente la apertura anglicana al sacerdocio de las mujeres y a los homosexuales. El año pasado, el Papa abrió las puertas de la Iglesia romana a los grupos tradicionalista con una Constitución Apostólica que creó el rito católico anglicano y permitió el ingreso de alrededor de un millar de sacerdotes aún cuando fueran casados, con sus familias. El arzobispo Williams, que había mostrado su disgusto por esta iniciativa de Benedicto XVI, dijo ayer que cada una de las partes había perdido “por el hecho de nuestra división”.

El Papa pidió que las personas puedan practicar públicamente su religion “sin sufrir ostracismo y persecución” y exigió reciprocidad en el diálogo interreligioso.

Benedicto XVI reconoció “las decepciones” y dijo que todavía queda mucho por recorrer en el camino ecuménico.
 

Fuente: 

Diario Clarín 18/9/2010

Informacion Adicional: 

Historia de la Iglesia Anglicana:

La Iglesia ha existido en Gran Bretaña desde los primeros siglos de la época cristiana. En el Concilio de Arles, en el año 314, participaron tres obispos británicos. Al llegar los invasores anglosajones en el siglo V, la iglesia fue confinada a las sierras de Gales e Irlanda. Un siglo más tarde, los anglosajones fueron evangelizados por monjes celtas de Irlanda y Escocia y por monjes italianos de Roma. El líder de los monjes romanos, Agustín, estableció la sede de Canterbury en el siglo VI. En el año 664 la rama celta aceptó la primacía de Canterbury y todos quedaron bajo la creciente autoridad del Obispo de Roma.

Antes del siglo XVI ya habían aparecido críticas por el estado de la iglesia, entre ellos el catedrático y párroco Juan Wycliff (1329-84). Wycliff sostuvo la superioridad absoluta de la Biblia sobre los pronunciamientos de la Iglesia en asuntos de fe y práctica. Insistió que cada hombre y mujer tenía el derecho de leer y oír las escrituras en su lengua madre. Wycliff produjo la primera traducción de la Biblia al inglés, la que sirvió de base a otra, hecha por Guillermo Tyndale en 1526, la que ayudó a preparar el terreno para una «revolución» espiritual en Inglaterra.

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No es necesario hablar inglés para ser buen anglicano, ¡pero un poquito de latín ayuda! En documentos medievales se habla de la «Ecclesia Anglicana». Esta frase se parece tanto a «Iglesia Anglicana» que vale la pena notar que antes de la reforma era básicamente una designación geográfica de la rama de la Iglesia Católica Romana (la única en occidente) en Inglaterra y otras partes de las Islas Británicas. La existencia de la Iglesia Anglicana como una iglesia con su propio gobierno independiente comienza con la reforma, aunque doctrinas fundamentales como la Trinidad son anteriores a esta época. Recordemos que el cristianismo estaba presente en las islas británicas ya desde el siglo III.

REFORMA

Al llegar el siglo XVI, las Iglesias que estaban en comunión con Roma se habían alejado mucho de la sencillez y espiritualidad de la Iglesia Apostólica. La tremenda inquietud entre seres humanos sinceros con relación a este estado de cosas se cristalizó cuando el monje alemán, Martín Lutero, lanzó su desafío contra las corrupciones de la Iglesia Católica Romana en 1517.

Lutero había descubierto en la Biblia una verdad básica que la Iglesia había sepultado bajo un montón de tradiciones humanas. Era la doctrina de la justificación por la fe, según la cual el ser humano no puede obtener el perdón de sus pecados por sus propios esfuerzos. Según la postura teológica de los Reformadores, todo el aparato ritual de la Iglesia Medieval – tanto penitencias como peregrinaciones, ayunos, austeridades, absoluciones, misas, purgatorio, reliquias e indulgencias – era insuficiente como medio de reconciliar al ser humano con Dios. La reconciliación ya la había efectuado Dios mismo, actuando en Cristo. Dios acepta (justifica) al ser humano que está en Cristo. Queda entonces para el ser humano el aceptar al Salvador por fe, arrepintiéndose y sirviendo a su Señor en el poder del Espíritu Santo como expresión de su confianza y gratitud. Ver Artículos 10, 11, y 12 de los 39 Artículos. Este redescubrimiento creó nueva vida en la Iglesia. Brotó una gozosa libertad espiritual que no pudo ser contenida bajo las formas medievales. Trágicamente, el Papa y los Cardenales se resistieron a los cambios propuestos. Las Iglesias de Europa tuvieron que decidir entre la autoridad de Roma y la autoridad de la Biblia.

Cuando la ley que negaba la supremacía papal fue introducida por el rey en el parlamento en 1534, una gran mayoría estuvo a favor. Así había comenzado la Reforma de la Iglesia en Inglaterra.

En los siglos posteriores a la Reforma, la Iglesia Anglicana ha llegado a tener unos 70 millones de miembros en todas partes del mundo. Es más correcto hablar de la «Comunión Anglicana», una comunidad de 56 Iglesias autónomas o Provincias Eclesiásticas, entre las cuales, la Iglesia madre, la Iglesia de Inglaterra, es solamente un miembro. El Arzobispo de Canterbury no posee ninguna autoridad papal, pero su presidencia en la Conferencia de Lambeth, que reúne a los obispos cada 10 años, conserva la unidad básica de la Comunión. Ni el Arzobispo, ni la Conferencia de Lambeth, pueden imponer sus decisiones sobre las Iglesias locales. Lo mismo sucede con la Conferencia de Arzobispos y Obispos Primados que se reúne cada tres años y con el Consejo Consultivo Anglicano que también se reúne cada tres años. Ellos tienen, más bien, una autoridad moral y no ejecutivo.

Inevitablemente el espíritu de comprensión ha traído mucha diversidad a la Iglesia Anglicana. Al no forzar a sus fieles a una conformidad absoluta, el Anglicanismo pone su confianza en la autoridad del Espíritu Santo – «El os guiará a toda verdad» (Juan 16:13). El Libro de Oración Común y Los 39 Artículos de la Religión, protegen la Iglesia contra herejía, desorden, y anarquía, pero no se le quita al individuo el derecho y el deber de seguir su conciencia iluminada por el Espíritu y la Palabra. Su ideal es una fusión de disciplina corporativa y responsabilidad individual: creyentes que no sean esclavizados, ni por la ley, ni por la licencia.

Desde sus comienzos, el desafío anglicano ha sido:

«muéstrenos que hay algo claramente expuesto en la Sagradas Escrituras, que nosotros lo enseñamos y lo enseñaremos. Muéstrenos que hay algo, en nuestra enseñanza y practica, claramente contraria a la Sagradas Escrituras y lo abandonaremos. Poniendo nuestra confianza en la autoridad emanada de las Sagradas Escrituras y del Espíritu Santo, (Él os guiará a toda verdad – Juan 16:1), servimos al Señor.»

LOS SACRAMENTOS EN EL ANGLICANISMO
 
Muchas veces surge el tema de los Sacramentos, Cuántos son, y que si bien este es un tema de preparación para la primera comunión y/o confirmación; me parece oportuno recordar lo que aparece en el catecismo y en «los 39 Artículos de la Religión».

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Ante todo y para evitar problemas, debemos definir términos: ¿Qué es un Sacramento? Si nos remitimos al Catecismo, leemos que «Los sacramentos son signos externos visibles de una gracia interna y espiritual, dados por Cristo como medios seguros y eficaces por medio de los cuales recibimos esa gracia.»

Ante esta definición, debemos tener claro que los Sacramentos no son «Ritos mágicos» por medio de los cuales el sacerdote manipulea los «favores divinos»; estos se tornan eficaces solamente por la gracia divina y la gracia a favor de Dios hacia nosotros, es por medio de ella que nuestros pecados nos son perdonados, nuestras mentes iluminadas e inspiradas, nuestros corazones son estimulados o avivados y nuestra voluntad es fortalecida.

Luego surge la pregunta ¿Cuantos sacramentos hay?

Los anglicanos sostenemos lo siguiente: hay dos sacramentos ordenados por Cristo y esenciales para la salvación; el Santo Bautismo y la Santa Misa, Comu-nión y Eucaristía.
Existen además otros cinco sacramentos, que como no se aplican a todas las personas, no hacen a la esencia salvífica, que son: La confirmación, la Ordenación (Diáconos presbíteros y obispos), el Santo Matrimonio, la reconciliación de un pe-nitente y la Extrema Unción.
Lo antedicho no solo lo encontramos en el catecismo, que se encuentra en el Libro de Oración Común (edición 1989 de ECUSA, Nueva York, N.Y.), sino también en el artículo XXV, «de los Sacramentos» en los llamados «Artículos de la Religión o los 39 Artículos».
Por lo tanto, los anglicanos decimos, existen 7 Sacramentos en total, de los cuales 2 son esenciales para la salvación – Bautismo y Eucaristía – siendo los otros medios de gracia pero no necesarios para todas las personas.

LITURGIA Y ADORACION

LA BIBLIA

La Iglesia Anglicana es una Iglesia de la Biblia. La Iglesia primitiva reconocía las Escrituras que conocemos hoy como los libros del Antiguo y Nuevo Testamento como inspirados por Dios, y cruciales para el enten-dimiento de Dios en Cristo y los unió en el “Canon de las Escrituras”, la Santa Biblia.
Los primeros dirigentes de la Iglesia Anglicana se pusieron a la van-guardia de la larga lucha para imprimir la Biblia en el idioma del pueblo, para que todos tuvieran el derecho de leer el testimonio de los evangelios y escuchar su lectura pública en el idioma que entendían.
En castellano la versión Reina y Valera ha sido muy utilizada entre los anglicanos de habla castellana. Esta versión fue producida por Casiodoro de Reina en 1569 y revisada en 1602 por Cipriano de Valera. Sin embar-go, la versión en lengua popular “La Biblia: Dios habla hoy” se ha difundi-do ampliamente en la Iglesia.
La Iglesia Anglicana cree que las Sagradas Escrituras contienen toda la doctrina necesaria para la salvación y nada que no pueda leerse en las Escrituras, ni probarse con ellas, es considerado como artículo de fe ne-cesario para la salvación.

El libro de oración común

El Libro de oración común contiene además la doctrina que la Iglesia exige que sea enseñada y creida.
Es el producto y desarrollo de varios libros usados en el culto de la Iglesia durante siglos y contiene también elementos del culto judío cele-brado en el Templo en la época de Nuestro Señor.
Actualmente, un gran número de versiones del Libro de Oración Común de Oración Común contiene además la doctrina que la Iglesia exige que sea enseñada y creída.
Actualmente, un gran número de versiones del libro de Oración Común están siendo estudiadas por toda la Comunión Anglicana. Por todas partes hay muestras de la reforma y renovación litúrgica. Se nece-sitará, por lo tanto, una generación para que las nuevas formas del culto se plasmen en estructuras sólidas. El nuevo Leccionario ha producido las selecciones diarias de la Bíblia para la lectura sistemática de las Sagradas Escrituras y la Apócrifa, en el transcurso de todo el año cristiano.
El Libro de Oración Común contiene pautas para la oración y el culto que se usan siempre que se congregan los miembros de la Iglesia; aun-que no se usa en forma exclusiva.
No sustituye las oraciones privadas, ni la alabanza personal y colecti-va, sino que es una parte de la vida de adoración anglicana.
Ninguno de estos caminos hacia Dios es completo sin el otro; para Él somos a la vez individuos y “parte cada uno del otro”.
El Libro de Oración Común, constituye una de las mayores coleccio-nes de grandes oraciones que hayan sido ofrecidas a Dios por los hombre. En este libro hay oraciones para cada necesidad y ocasión. Es un manual de devoción, mediante el cual los fieles pueden, con belleza y dignidad, participar activamente en el culto de la Iglesia.
Es también una guía excelente para la oración y la meditación privada.

El culto de la iglesia

Los tres oficios divinos mas frecuentemente practicados por la Iglesia son: La Santa Eucaristía, los de la Oración matutina y la Oración Vesper-tina. Todos ellos y los otros oficios de mayor importancia, se encuentran en el Libro de Oración Común.
Estor libros están arreglados de tal manera que cualquier persona que siga las rúbricas de las secciones y las instrucciones, puede participar activamente los oficios.
Uno de los grandes principios anglicanos, es que el culto de la Iglesia pone énfasis en la participación de la congregación en los oficios y se ha diseñado para ser usado tanto por el clero como por el laicado.

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LIDERAZGO Y GOBIERNO DE LA IGLESIA ANGLICANA

La Iglesia Anglicana es una iglesia que enseña. Tiene costumbres queridas, una historia rica y una tradición, todo lo cual tiene su punto de partida en los primeros idas de la cristiandad.
Pero por encima de todas las costumbres, o las tradiciones y la historia, está el gran cuerpo del credo cristiano sobre el cual se enseña todos los miembros de la iglesia. La iglesia quiere que todos sepan en quien creen y tengan la convicción de que en Cristo está el Camino, la Verdad y la Vida.
Cada parroquia se esfuerza en proporcionar a las personas de cualquier edad la oportunidad de aprender más sobre su propia relación con Dios.

El Ministerio Ordenado

Desde el tiempo de los apóstoles ha existido tres ordenes en el clero de la iglesia de Cristo: los obispos, los presbíteros y los diáconos. Es por medio de este ministerio apostólico que la Iglesia Anglicana ha mantenido la fe que el Señor le confió a su Iglesia.
Los diáconos a través de su ordenación son admitidos a la primer categoría del ministerio. Su oficio es ayudar al sacerdote en la Sagrada Comunión y en la administración de este Sacramento, leer las sagradas Escrituras en la Iglesia, instruir a los jóvenes, bautizar en ausencia del sacerdote y predicar si tienen la autorización del obispo para hacerlo. Cuando están revestidos usan la estola cruzada sobre el hombro izquierdo como señal de su oficio.
Los presbíteros son ordenados parea administrar la doctrina, los sa-cramentos y la disciplina de Cristo y son generalmente los pastores de las congregaciones. Celebran la Santa Comunión, pronuncian la absolución y la bendición y desempeñan todos los oficios sacerdotales. Llevan la estola alrededor del cuello y por sobre los hombros.
El obispo es un sacerdote que ha sido ordenado y consagrado como “pastor principal” De la iglesia, con el poder de conferir las Sagradas Ordenes sobre los diáconos, presbíteros y obispos y para administrar la confirmación. Es admitido a su oficio por la “imposición de las manos» por otros obispos cuya autoridad les lleva en forma interrumpida a los a los Apóstoles.
En otros lugares la Iglesia Anglicana se denomina ”Episcopal” que significa “de los obispos o relacionado con ellos” y el obispo en virtud de su histórico oficio, es igualmente un símbolo visible de la unidad cristiana en la vida de la iglesia y un lazo de unión con la iglesia de todas las épocas.
Al igual que los apóstoles, es el testigo acreditado de la resurrección ante la Iglesia y tiene la responsabilidad especial de mantener la integridad de la fe en la Resurrección del Señor.

El Gobierno de la iglesia

La Iglesia Anglicana en su gobierno es ampliamente democrática. En cada parroquia de la Iglesia hay un grupo de laicos, hombres y mujeres, que constituyen el Consejo Parroquial que es elegido por la congregación para representarla en todos los asuntos referidos con el manejo de los distintos aspectos del gobierno parroquial, propiedades, finanzas, apoyar a los clérigos en sus tareas y otros diversos deberes que les asignan las leyes de las Iglesia.
Una Diócesis es un área geográfica determinada, con un grupo de parroquias, distritos, misiones, instituciones, etc., bajo la jurisdicción de un obispo. Es gobernada por el obispo, asistido por un Sínodo Diocesano, que reúne a los clérigos y a representantes laicos elegidos por la parroquia.
Cada diócesis elige su propio obispo u obispos, sujeta al consentimiento de la mayoría de los obispos de la Provincia, en nuestro caso la Iglesia anglicana del Cono Sur de América.
Las Diócesis se agrupan geográficamente en áreas conocidas como Provincias eclesiásticas.
En los lapsos entre cada Sínodo Diocesano o Provincial, las responsa-bilidades de gobierno están depositadas en los obispos y los miembros, (clérigos y laicos) de los Consejos Ejecutivos.
Por derecho, los laicos de la Iglesia Anglicana comparten extensa-mente el gobierno de los asuntos internos, porque ellos comprenden el 99% de la membresía de la Iglesia pero la responsabilidad de los laicos va más allá; representan a la Iglesia de Jesucristo en los asuntos del Mundo.

Fuente de Información: www.anglicanaargentina.org.ar

 
 
 

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