Historia y periodismo, las dos caras de la moneda

En la larga y prolífica trayectoria de Efraín U. Bischoff, la práctica del periodismo y la investigación histórica remiten una a la otra como las dos caras de una moneda desde el principio de su carrera: cuando tenía tan sólo 16 años, publicó su primer artículo en el periódico La Idea , de Cruz del Eje, y el tema que abordaba pertenecía al campo de la historia: la declaración de la independencia nacional. Podría decirse que, desde entonces, sus indagaciones del pasado recién terminan cuando comunica sus conclusiones, con palabras sencillas, dirigidas a un público amplio, primero a través de los medios de comunicación y luego por sus libros.

 En 1931, comenzó su larga relación con el diario Los Principios , que duró hasta 1982, y desde entonces, hasta no hace mucho, publicó sus artículos en La Voz del Interior . A las radios, también ingresó en 1931 y fue rotando entre ellas hasta (por lo menos) la década de 1960. Entre 1956 y 1978, estuvo en la corresponsalía de La Nación de Buenos Aires. En 1962, debutó en Canal 10 con Pequeña historia , donde presentaba crónicas históricas. Pasó, como se ve, por todos los medios y no lo hizo nada mal. Su labor periodística fue premiada en el orden provincial en 1951; por el Círculo de La Prensa de Buenos Aires en 1971; y por la Asociación de Empresas Periodísticas Argentinas (Adepa) en 1974. Fue convocado, apenas se creaba, para ser docente de Historia General del Periodismo y del Periodismo Argentino, en la Escuela de Periodismo Fray Fernando de Trejo y Sanabria (hoy Colegio Universitario de Periodismo), en 1971. Y la Academia Nacional de Periodismo lo incorporó como miembro correspondiente. Por todo ello, no son pocas las veces que, para celebrar algún aniversario importante, las autoridades de distintos gobiernos le han pedido que escriba un ensayo. Un ejemplo es El periodismo cordobés y la década del ‘80 , editado en 1980 por la Dirección Provincial de Historia, Letras y Ciencias, ya que, en el primer centenario de aquella famosa generación que organizó definitivamente el país, se le pidió que respondiera a un interrogante específico: ¿cuál fue la importancia del periodismo de Córdoba en el decenio de 1880? Con ligeras correcciones, y una mínima variante en el título ( El periodismo cordobés y los años ‘80 del siglo XIX ), el texto fue reeditado en 2004 por la Academia Nacional de Periodismo.Católicos y liberales. Bischoff nos ha enseñado que el periodismo cordobés comenzó formalmente en 1823, durante la gobernación de Juan Bautista Bustos, a través de El Investigador y El Montonero , dos diarios que lanzaron sus primeros números a fines de ese año. Pero la década de 1880 representa para él un período sobresaliente en la todavía irregular actividad periodística: “Por lo general, fueron la pasión política o el fervor literario los que alentaron a sus propulsores”. La década estuvo enmarcada por la lucha entre liberales y católicos, que no sólo se podía observar en las páginas de los diarios sino, lógicamente, en el alineamiento ideológico de sus protagonistas. En ese marco, el periodismo prometía “una profesión nada tranquila”. “Bofetadas, bastonazos y hasta balas actuaron como elementos de réplica a un suelto periodístico hiriente, o se llegaba al empastelamiento de la imprenta, tratando de callar la voz de la prensa”. El impacto en el público fue notorio e incuestionable, según Bischoff: “La difusión de los valores, la crítica sañuda del adversario político, la discrepancia ideológica, la incipiente actividad sindical en la que ya comenzábase a notar una agitación que se acrecentaría desde la década siguiente, el relumbrón de los oropeles sociales y todas las iniciativas que propugnaron el progreso de Córdoba, en los más variados órdenes, quedaron registrados en las columnas de esa época”.Patria y religión. Entre todos los periódicos de aquellos años, Bischoff destaca a dos por su “trayectoria singularmente afirmativa”: El Eco de Córdoba y El Progreso. El Eco de Córdoba , dirigido por Ignacio Vélez, había salido el 13 de septiembre de 1862 y en los ‘80 se opuso a Roca y a Juárez Celman. “Posee arrestos indeclinables para la defensa de las viejas pragmáticas. Su vigor católico lo hace erigir como un baluarte de altiveces sinceras y vitales”. El 26 de febrero de 1880, hubo una revolución contra el gobernador Antonio del Viso. Una turba atacó la imprenta de El Eco de Córdoba , cuyas máquinas fueron destruidas. Se recompuso y se sostuvo hasta fines de mayo de 1886. “Un hondo escepticismo” se advertía en sus páginas, “reflejo del dolor que dominaba a su fundador y director”, porque la ciudad “que se ufanaba en ser de raíz fuertemente católica” no hacía nada para impedir la desaparición del diario que la había defendido.Sin embargo, unos pocos años más tarde, ante uno de sus hijos, Vélez reconocería la imperiosa necesidad de ejercer el periodismo: “Si andando el tiempo te sientes inclinado al periodismo, donde sólo se recogen sinsabores y apenas si se gana para el sustento diario, pero en cambio se goza de los inefables consuelos de bregar por los sagrados intereses de la Religión y de la Patria, toma la pluma que te dejo por herencia y escribe”. Hay una forma de medir el impacto que el diario tuvo en la sociedad cordobesa: en una jugada digna de figurar en la historia de la picaresca, un grupo de masones y anticlericales sacó de inmediato un periódico al que bautizó Eco de Córdoba . El nombre era, en lo esencial, el mismo, pero el contenido era exactamente el contrario. Con el gobierno. El Progreso, fundado por Ramón Gil Navarro, fue, “ideológicamente, la antítesis del diario de los Vélez”. Apareció el 7 de septiembre de 1867 con el apoyo nada menos que de Justo José de Urquiza, anunciando que su causa sería la extinción del fanatismo religioso, de la Constitución y del federalismo. Tras la muerte de Gil Navarro en 1883, la nueva dirección radicalizó el mensaje: “Denodado propagandista de las reformas impulsadas por el general Roca desde el gobierno nacional y el doctor Juárez Celman desde el provincial, asumió la dirección de la publicación don Javier Lazcano Colodrero, catedrático brillante del Colegio de Monserrat, intelectual de fuste, y teniendo como secretarios de redacción a Julio B. Lezama y Joaquín V. González, dio una mayor virulencia liberal a las columnas y volcó su mayor brío a combatir el sector católico”. Duró poco la nueva etapa: tuvo que cerrar en marzo de 1884.Sin embargo, el oficialismo tenía quien lo defendiera. Apenas terminado su mandato, Del Viso se asoció con Antonio Rodríguez del Busto para lanzar un periódico al que llamarían El Interior . Del Viso fue designado senador nacional y en su lugar quedó Benjamín Posse. El diario salió el 20 de junio de 1880, y al día siguiente ya contaba con una subvención importante del gobierno provincial de Juárez Celman. Este diario, dice Bischoff, tuvo “un grupo de redactores de jerarquía. Se trataban los temas con profundidad y vocacional empeño. Recorrer las páginas es encontrarnos con una Córdoba en pleno desarrollo, con un acento distinto al que en muchas ocasiones se le pintó. El diario puso sus energías, con habilidad y decisión, para dar soporte a proyectos lanzados en el gobierno cordobés y con los cuales ciudad y provincia adquirieron prestancia y progreso. La construcción del dique San Roque, el primitivo; la sede principal del Banco de la Provincia de Córdoba; el parque General Las Heras; el palacio legislativo; el trazado del Parque Crisol, actual Sarmiento, y muchas otras obras de esa época fueron objeto de una intensa propaganda en El Interior ”. Obviamente, el diario halló su final con la Revolución de 1890, que terminó con la presidencia de Miguel Juárez Celman y el gobierno provincial de su hermano, Marcos Juárez. Que hayan sido los más importantes, no quiere decir que fueran los únicos. Bischoff describe también la prensa satírica ( La Carcajada , de Armengol Tecera, y El Negro Sinforoso , dirigido por José M. Pizarro, por ejemplo), recorre el interior provincial en busca de periódicos regionales, pone en duda la existencia de algunos que son citados por otros autores, y anota hasta las direcciones de las redacciones. Con todas esas precisiones, Bischoff nos transmite la tranquilizadora sensación de que podemos saber todo lo que ocurrió antes de nuestro tiempo y de que algunos valores que defendemos en la actualidad tienen una larga tradición. por Rogelio Demarchi Fuente: 

Leer también >>  El mercado más grande del mundo

 Diario La Voz del Interior 30/9/2012

Historia y periodismo, las dos caras de la moneda
4.7 (93.56%) 360 voto[s]

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú