Historia del corpiño, cien años redondos

Tal vez hoy sería todo diferente si Mary Phelps Jacob no hubiese tenido tanto pecho hace 100 años. Y si, además, no hubiese estallado entonces la Primera Guerra Mundial. Sin embargo estos dos factores, aparentemente tan diferentes, fueron los que llevaron a que en 1914 se registrase la patente de un invento que marcaría el siglo XX: el corpiño moderno cumple 100 años en este 2014, según consignó la agencia dpa.

Ya antes había piezas de vestir que cubrían el pecho. Hasta en los mosaicos romano, recuerda un reportaje de la agencia DPA, se puede ver algo que hoy describiríamos como un bikini. Las vikingas, al parecer, ya lo usaban. Cuando Mary Phelps Jacob nació cerca de Nueva York en 1891, unos inventores alemanes ya habían creado un “sujeta-seno sin parte inferior”, y en Europa y Estados Unidos se habían registrado las primera patentes de prendas de este tipo. Pero la mayoría de las mujeres llevaban lo mismo desde hacía 300 años: el corsé, que además del sostén ajustaba la cintura. Y que en aquel momento, como en los últimos parecía ineludible. Pero a Jacob le molestaban las varillas que conformaban el armazón porque le apretaban y además se veían por debajo del vestido.  La joven de 19 años cortó el corsé justo debajo del pecho y lo unió con un par de tirantes. La patente la inscribió el 12 de febrero de 1914 y quedó registrada con el número 1115674 el 3 de noviembre de 1914. Ese es el que ahora se conoce como el moderno sostén, y el primero que figura como tal en la Historia de la lencería. No es que tuviera un gran éxito con ello, pero sí lo tuvo como escritora y feminista, con el nombre de Caresse Crosby. Vendió la patente por 1.500 dólares. Luego la guerra en Europa contribuyó al auge de la prenda  El sujetador se impuso rápidamente. Medio siglo más tarde se convirtió en un símbolo de liberación de la represión. Las feministas rechazaban el sostén que había inventado otra feminista y lo quemaban en público. “En mi caso los bomberos necesitarían tres días para apagar el fuego”, bromeó la cantante de country Dolly Parton. Pero el corpiño puede tener también muchos otros usos. En Canadá, una madre y su hija consiguieron esconder en las cuatro copas 59.000 dólares para cruzar la frontera. En Uganda se pidió a mujeres policía que cachearan a sus congéneres en el pecho para buscar “sujetadores bomba”. Y un acorazado británico izó un sostén de tres metros para publicitar la lucha contra el cáncer. Fuente: 

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Diario La Gaceta 12/2/2014

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