Historia de un secuestro

Durante los años que el cuerpo de Eva Perón estuvo desaparecido, nunca llegaron a despintarse las leyendas que cubrían las paredes de Buenos Aires: «Devuelvan el cadáver de Evita». La dictadura militar, las autoridades vaticanas y el gobierno italiano los facilitaron.

Eva Duarte murió un 26 de Julio de 1952. A partir de ese momento, su cadáver fue víctima de un itinerario macabro y perverso que se llevó a cabo durante 16 años. El ocultamiento de su cuerpo fue uno de los secretos mejor guardados de la historia argentina.

Evita fue la abanderada de los humildes. Alcanzó una gran popularidad en vida y, luego de su muerte, se convirtió en el centro de un vasto culto personalizado. La veneración de la que era objeto entre las clases populares de la sociedad argentina, enfadaba a la Iglesia Católica, al popularizarse gran cantidad de estampas que la representaban de modo similar al que se representa a la Virgen María.

Despertó pasiones y críticas. Era odiada por la clase alta argentina. Una muestra de esto fue la leyenda «¡Viva el cáncer!» que se pintó en las paredes de los barrios de clase alta durante los últimos días de su vida. Si en vida, Evita había representado para los sectores más pudientes de la sociedad un símbolo de barbarie por su defensa de los más humildes y desposeídos, una vez muerta sería entonces, el primer trofeo que los vencedores del régimen depuesto irían a buscar.

Tras su muerte, la Central General de Trabajadores (CGT) declaró tres días de paro y el gobierno estableció un duelo nacional de treinta días. Su cuerpo fue velado en la Secretaría de Trabajo y Previsión hasta el 9 de agosto que fue llevado al Congreso de la Nación para recibir honores oficiales y luego fue trasladado nuevamente a la CGT.
La procesión fue seguida por más de dos millones de personas y su paso por las calles recibió una enorme cantidad de flores arrojadas desde los balcones cercanos.

Leer también >>  A 55 del '55

Su cuerpo, embalsamado por el Doctor Pedro Ara, fue mantenido en exposición en la CGT hasta el golpe de estado militar que derrocó a Perón en 1955. A partir de la llamada Revolución Libertadora (1955-1958) el destino del cuerpo de Evita suscitó todo tipo de conjeturas. El 22 de noviembre de 1955, un comando al mando del teniente coronel Carlos de Moori Koenig secuestró el cuerpo de Evita que se encontraba en la CGT y lo hizo desaparecer por 16 años. Durante los meses que siguieron, el culto a la memoria de Eva no dejó de crecer.

A partir de entonces fue incesante el pedido de restitución del cuerpo por parte de su familia y sus descamisados. Durante los años que el cuerpo estuvo desaparecido, nunca llegaron a despintarse las leyendas que cubrían las paredes de Buenos Aires: «Devuelvan el cadáver de Evita».
Con el paso del tiempo se supo que, luego de deambular durante un año por Buenos Aires, el cuerpo fue sacado del país y enterrado bajo un nombre falso en Milán, Italia.

Durante la última etapa del viaje, el cuerpo fue acompañado por una hermana de la sociedad de San Pablo, a quien se le indicó que el cadáver pertenecía a una viuda italiana llamada María Maggi de Magistris, quien acababa de morir en Argentina. Luego de algunos años, se conoció que las autoridades vaticanas y el gobierno italiano facilitaron el acto horroroso del secuestro y posterior entierro.

La relación de los sindicatos argentinos y el peronismo es parte de la historia del movimiento. Vinculados estrechamente a ella durante su vida, los sindicatos rescataron su nombre e imagen, junto al de Perón, como símbolos máximos del protagonismo de los trabajadores en la historia argentina.

Leer también >>  El "galeón" de siglo XVIII llegó a La Boca

Por tal motivo, Evita deseaba reposar en la CGT para sentirse acompañada por ellos, por los que tanto había luchado y siempre la acompañaron.
En septiembre de 1971, el General Lanusse, por entonces dictador del país, le ordenó al coronel Cabanillas organizar el «Operativo Retorno». Fue entonces que el cuerpo de Evita fue desenterrado de la tumba clandestina en Milán y devuelto a Perón en Madrid.

Luego de un largo camino, en 1974, el cuerpo es devuelto a la Argentina y desde 1976 sus restos descansan en la bóveda que la familia posee en el Cementerio de La Recoleta.

por Natalia Leiva
 

Fuente: 

elpatagonico.net 2/9/2011

Informacion Adicional: 

Bibliografía:

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú