Hermann Hesse, autor de iniciación juvenil, murió hace 50 años

Aunque Hermann Hesse escribó su obra en la primera mitad del siglo XX, llegó a ser una de las figuras de referencia del movimiento hippie de los años sesenta y setenta, y desde entonces sus libros «Siddhartha» y «El lobo estepario» están entre los más leídos por las generaciones de adolescentes.

El próximo 9 de agosto se cumplen 50 años de la muerte de quien en 1946 recibiera el Premio Nobel de Literatura y, en 1954, la Orden de Mérito de las Ciencias y las Artes. En Alemania se preparan diversos homenajes, en los que en general se destacan sus trabajos sobre el descubrimiento de la identidad individual, lo que le ha valido ser un autor especialmente valorado por los jóvenes. Hesse (1877-1962), de nacionalidad rusa, suiza y alemana, tuvo una juventud turbulenta: creció en una «familia de incansables siervos de Dios», como él mismo escribió, y a los 14 años ingresó en un seminario luterano de Maulbronn, en la Selva Negra. Las continuas peleas con sus padres, su resistencia a la educación formal hicieron que recorriera numerosas instituciones educativas, y en ese transcurso amenazó tanto con matar como con suicidarse, lo que le llevó ser ingresado en psiquiátrico, en el manicomio de Stetten im Remstal. En 1892 entró en el instituto de Bad Cannstatt, de Stuttgart, pero al año siguiente, a pesar de obtener el diploma de ingreso de primer año, abandonó los estudios. Se hizo aprendiz de relojero y de librero y en 1899 trabajó en un librería en Basilea, donde conoció a la que posteriormente sería su esposa, Maria Bernoulli. Con más de 40 años, en 1919, cerca de Lugano, en Suiza, encontró el sitio donde establecer su hogar. La inquietud sin embargo no lo abandonó: «Daría mi mano izquierda si pudiera volver a ser un pobre y alegre soltero, sin más posesión que una veintena de libros, un par de botas y una caja llena de poemas secretos. Pero ahora me convertí en un padre de familia, propietario y autor de éxito», escribió entonces. Las primeras obras de Hesse tienen ecos del Romanticismo del siglo XIX. Entre ellas su novela «Peter Camenzind» (1904), un libro que su autor entendía como novela de formación («Bildungsroman»). Allí Hesse, en consonancia con su época, manifiesta también su oposición a la creciente industrialización y urbanización de la vida. Aunque el autor más tarde iba a renunciar a muchas de las características iniciales de su obra o las atenuaría, ciertos rasgos como la estructura antitética de «Peter Camenzind» vuelven a encontrarse también en los grandes libros de Hesse, como «El lobo estepario» (1927) o «Demian» (1919). La teoría de los arquetipos del psicólogo Carl Gustav Jung tuvo una influencia decisiva en uno de los libros más leídos de Hesse, «Demian»: allí se cuenta cómo un amigo ayuda a otro más joven a encontrar el camino hacia sí mismo. Demian también se encuadra en la tradición del «Bildungsroman», aunque en este caso la acción ya no tiene lugar en el mundo real, sino en un paisaje anímico. Además de la búsqueda del yo, tiene también un lugar central en la obra de Hesse la espiritualidad, como muestra especialmente la novela «Siddharta» (1922), donde se reconce la influencia de las teorías espiritualistas indias, el Taoísmo y el misticismo cristiano. A quienes acusaron a Hesse de usar la literatura para promocionar su punto de vista espiritual se les respondió que no critican la literatura del escritor, sino su cosmovisión. La obra de Hesse no puede pensarse sin considerar su importante componente autobiográfico, lo que resulta especialmente notable en «Demian» y sobre todo en «El lobo estepario», acabado ejemplo de «novela de crisis existencial». En sus últimos trabajos, este componente se hace más notable, y en el díptico «El viaje a Oriente» (1932) y «El juego de los abalorios» (1943), el autor vuelve a presentar variaciones de su tema fundamental: la relación entre un joven y su amigo mayor, o su maestro. Hesse ejerció además la tarea de crítico literario en más de 3.000 reseñas publicadas en 60 periódicos y revistas, siempre según el principio de sólo escribir sobre libros que considerara importantes. Así, reseñó tanto pequeñas obras de autores desconocidos cómo textos filosóficos fundamentales de la tradición asiática, que en los años setenta se volverían moneda corriente también en el mundo occidental. Uno de sus autores preferidos fue siempre Wolfgang Goethe. En Alemania, la recepción de Hesse entre las dos guerras mundiales estuvo teñida de las campañas contra el autor por su postura antibelicista y antinacionalista. A partir de 1937, la obra de Hesse sólo podía comprarse de modo clandestino. Fue en la posguerra cuando conoció un renacimiento, pues en su búsqueda pudo responder a la gran necesidad de orientación moral y espiritual que sobre todo había entre los jóvenes. Según el experto en Germanística estadounidense Theodor Ziolkowski, es posible establecer paralelos entre la obra de Hesse y la prédica de Timothy Leary sobre el LSD. «Las drogas y la India y la excentricidad son todas cosas que van juntas», justifica el investigador en el documental «El camino hacia adentro», que emitirá la televisión alemana para conmemorar al escritor. Fuente: 

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elpais.cr 7/8/2012

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