Hallado en el fondo del mar un anillo valorado en 500.000 dólares

La preciada pieza formaba parte del tesoro de un galeón español del siglo XVII que se hundió en los cayos de Florida.

Un anillo de oro con una esmeralda valorado en 500.000 dólares que formaba parte del tesoro del galeón español del siglo XVII «Nuestra Señora de Atocha» fue hallado en los cayos de Florida, en el extremo sur del estado, informó la empresa Tesoros Mel Fisher.

La valiosa joya labrada fue hallada el jueves por un equipo de exploración submarina perteneciente a la empresa Tesoros Mel Fisher, en Cayo Hueso, que continúa buscando restos del galeón español que naufragó en las costas de ese estado cargado de oro y plata en 1622.

Los submarinistas del barco JB Magrudel recuperaron también dos cucharas de platas y otros dos objetos del mismo material preciado, que fue limpiado meticulosamente en los laboratorios de la empresa estadounidense.

El anillo mide 4,5 centímetros de largo por 4,7 de ancho y muestra un elaborado diseño e iniciales grabadas en la superficie interior de la joya, justo debajo de la pieza de oro donde está engarzada la esmeralda.

«Estos objetos fueron recuperados a 91 metros de profundidad» donde ya con anterioridad se habían hallado un rosario y un lingote de oro este año. Es emocionante porque nos movemos en un terreno virgen, una área del ‘Atocha’ que no se había explorado antes», dijo en un comunicado Andy Matroci, capitán del barco Magrudel.

El anillo y los objetos recuperados proviene del galeón «Nuestra Señora de Atocha», que se hundió cerca de Cayo Hueso como consecuencia de un huracán cuando intentaba regresar a España.

Gran parte del tesoro, compuesto por más de 100.000 monedas de plata españolas y valorado en 450 millones de dólares, fue descubierto en 1985 por el «cazatesoros» Mel Fisher, quien murió en 1998, a la edad de 76 años.

Los descendientes de Fisher, que poseen los derechos del barco naufragado, siguen buscando el resto del tesoro del «Atocha».
Sean Fisher, vicepresidente de Tesoros Mel Fisher, que se hallaba en el barco cuando se hizo el descubrimiento del anillo, dijo que la joya es «el más significativo objeto que personalmente he visto extraer del mar».

«El tesoro hallado del ‘Atocha’, de más de 40 toneladas de plata y oro», incluye monedas denominadas «piezas de ocho», esmeraldas, cadenas de oro, objetos preciosos y lingotes de plata, según la página de Tesoros del Mel Fisher, que trabaja en el lugar del yacimiento del barco desde 1969. Se calcula que unos 400 lingotes de plata y más de 100.000 monedas podrían permanecer todavía en el fondo marino.

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Una parte de las monedas originales de oro y plata, con el cuño del Rey de España, se venden en la tienda que tienen los Fisher al lado del museo.

 

Fuente: 

Diario La Vanguardia 28/6/2011

Informacion Adicional: 

Nuestra Señora de Atocha:

El 4 de septiembre de 1622 la flota Tierra Firme de veintiocho embarcaciones partió de La Habana camino a España. En ella se cargaba la riqueza de un imperio; plata de Perú y México, oro y esmeraldas de Colombia, perlas de Venezuela. Cada embarcación llevaba su tripulación, soldados, pasajeros y todos los materiales y provisiones necesarios para un viaje exitoso. El día siguiente, al entrar al Estrecho de la Florida, la flota fue alcanzada por un huracán. La mañana del 6 de septiembre, ocho de estas embarcaciones yacían en el fondo del mar en trozos esparcidos desde Marquesas Keys hasta Tortugas. En ellos se encontraban los tesoros de América y las  historias sin contar de muchos marineros y  soldados, miembros de la nobleza y del clero españoles.

Nuestra Señora de Atocha, la cual estaba muy armada, navegaba como el almirante, o retaguardia de la flota. Como tal, seguía al resto para prevenir un ataque de la flota por detrás. Para mayor protección, llevaba el nombre del más sagrado de los santuarios de Madrid. Había sido construida para la corona en La Habana en 1620 y pesaba 550 toneladas. Tenía 112 pies de eslora, 34 pies de manga y  4 pies de calado.  Llevaba palos trinquetes y mayores con velas cuadras y un palo de mesana con vela latina. Atocha tendría el castillo de proa alto, combés bajo y castillo de popa alto de un galeón típico de comienzos del  Siglo XVII. Había hecho solamente un viaje previo a España, durante el cual su palo mayor se quebró y tuvo que ser reemplazado. Para el viaje de regreso de 1622, Atocha llevaba un cargo que actualmente es difícil de concebir — ¡24 toneladas de plata en 1038 lingotes, 180,00 pesos en monedas de plata, 582 lingotes de cobre, 125 barras y discos de oro, 350 cofres de índigo, 525 fardos de tabaco, 20 cañones de bronce y 1,200 libras de platería trabajada! A esto se puede añadir artículos pasados de contrabando para evitar impuestos y joyas y bienes personales no registrados. Ciertamente, todo esto constituía un tesoro de la talla de cualquier otro acumulado seguro.

Nuestra Señora de Atocha se hundió con 265 personas a bordo. Solo  cinco de ellas, tres marineros y dos esclavos, sobrevivieron al aferrarse del tocón del palo de mesana, que fue la única parte del galeón naufragado que no se hundió. Los socorristas trataron de entrar al casco sumergido, pero encontraron las escotillas firmemente aseguradas. Los 55 pies de profundidad del mar eran demasiado para permitir que trataran de abrirlas. Señalaron el lugar donde zozobró y pasaron a rescatar a la gente y el tesoro de la Santa Margarita y Nuestra Señora del Rosario, otras embarcaciones que también sucumbieron a la tormenta. El 5 de octubre, un segundo huracán azotó la zona y destruyó aún más los restos del Atocha. Durante los siguientes 60 años, equipos españoles de salvamento buscaron el galeón, pero nunca encontraron rastro alguno. Parecía que había desaparecido para siempre.

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En 1969, Mel Fisher y su tripulación de Treasure Salvors inició la asidua búsqueda del tesoro del Atocha, la cual duró de dieciséis años. Utilizando deflectores en sus hélices para mover la arena que habían inventado, los cuales llamaban “buzones”, y magnetómetros de protones especialmente diseñados, se pasaron años siguiendo el rastro de los elusivos restos, en ocasiones sin encontrar nada durante meses, para luego encontrar pedacitos de tesoro y artefactos que tentadoramente indicaban la  proximidad de la nave y su cargamento.

En 1973, se encontraron tres lingotes de plata cuyos pesos y numeración  correspondían al manifiesto del Atocha, el cual había sido copiado del original en Sevilla. Esto verificó que Fisher estaba cerca al filón principal de los restos de la nave.  En 1975, su hijo Dirk encontró cinco cañones de bronce cuyas marcas concluyeron la identificación del Atocha. Apenas unos cuantos días más tarde, Dirk y su esposa Angel y el buzo Rick Gage murieron cuando una de las embarcaciones de salvamento zozobró. A pesar de ello, Fisher y su intrépido equipo perseveraron.

Para 1980, habían encontrado una porción significativa de los restos del Santa Margarita, junto con una fortuna en barras de oro, joyas y monedas de plata. El 13 de mayo de 1980, el hijo de Fisher, Kane, descubrió una sección completa del casco de madera del Margarita bajo el peso de las piedras de lastre, obuses de hierro y artefactos de España del Siglo XVII. El 20 de julio de 1985, Kane Fisher, capitán de la embarcación de salvamento Dauntless, envió un jubiloso mensaje a la oficina de su padre, «Guarda las cartas. ¡Encontramos el filón principal!» La eufórica tripulación describió su hallazgo como un arrecife de barras de plata. Al cabo de días, las marcas del fletador en los lingotes fueron verificadas con el manifiesto del cargamento del Atocha, lo cual confirmó la afirmación triunfal de Kane. Finalmente, se había encontrado el filón principal de los restos – y comenzó la excavación de lo que comúnmente se denominaba “los restos de la nave naufragada del siglo”.

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Rápidamente, Duncan Mathewson, el arqueólogo principal de Mel Fisher, reunió un equipo de arqueólogos y conservadores de todo el país para garantizar que los artefactos y el tesoro fueran debidamente excavados y preservados. Ya que había yacido en el fondo del mar durante tres siglos y medio, gran parte de él se encontraba en un estado inestable. La preservación inmediata era necesaria para prevenir su destrucción una vez que saliera de su tumba de agua salada.

Actualmente, los artefactos y tesoros del Atocha y Margarita constituyen la parte principal de la colección del Mel Fisher Maritime Heritage Society Museum. Entre los artículos encontrados entre los restos se encuentran una fortuna en lingotes y monedas de oro y plata que estaban destinadas a los cofres de España; un cinturón de oro sólido y un collar engastado con piedras preciosas; un cáliz de oro diseñado para prevenir que los que tomaban de él fueran envenenados; una placa de oro con elaboradas decoraciones; una cadena de oro que pesa más de siete libras; una multitud de esmeraldas de contrabando, entre ellas un impresionante cristal hexagonal sin cortar de 77.76 quilates que los expertos han determinado proviene de la mina Muzo en Colombia; joyas religiosas y seculares; y platería.

Lo que al final de cuentas quizá sea más importante, con el tesoro se encontró un sinnúmero de artículos que brindan un entendimiento de la vida durante el Siglo XVII, particularmente la vida marítima: excepcionales instrumentos de navegación, armamentos militares, herramientas de diversos oficios, recipientes de cerámica, loza y hasta semillas e insectos. Una porción del casco inferior del Atocha fue examinada y luego recuperada para ser guardada en una laguna protegida de Florida Keys Community College, lo cual lo pone a la disposición de investigadores interesados. Tras un largo proceso de conservación, los muchos artefactos de Nuestra Señora de Atocha y Santa Margarita ahora son parte de una exhibición permanente en el Mel Fisher Maritime Museum, una entidad sin fines de lucro. Aproximadamente 200,000 personas visitan el museo de Key West anualmente para maravillarse ante ellos y festejar el triunfo del espíritu humano que representa su recobro.

Fuente: www.melfisher.org

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