Guerra por los restos de la Batalla del Jarama

En el cerro Coberteras, en el municipio de Rivas-Vaciamadrid, se produjo uno de los capítulos más importantes de la Guerra Civil. Desde el 6 al 25 de febrero de 1937 se desarrolló allí la conocida como Batalla del Jarama entre las tropas republicanas y el bando sublevado, que trataba de tomar el lugar. 

La resistencia republicana en este punto estratégico, que serviría para tratar de poner cerco a la ciudad de Madrid, hizo que casi hasta el final de la contienda ambos bandos compartieran territorio y construyeran entretanto complejos sistemas defensivos.Casi 80 años después se libra otra batalla en este enclave, la que mantienen la Comunidad de Madrid y diversas asociaciones defensoras del patrimonio histórico, que denuncian que el ente regional ha «afectado», cuando no «destrozado» numerosos vestigios de la época mediante el uso de maquinaria pesada. El Grupo de Estudios del Frente de Madrid (Gefrema), Madrid Ciudadanía y Patrimonio, Espacios para la Memoria, o el Grupo de Investigadores del Parque Lineal del Manzanares, entre otros, lamentan que, tras un incendio producido en una finca privada del cerro Coberteras el pasado 29 de julio y los trabajos de poda, reforestación y limpieza posteriores, llevados a cabo por la Comunidad de Madrid entre noviembre y diciembre, se ha arrasado con fortificaciones y trincheras levantadas durante la Batalla del Jarama.«Han trabajado día y noche», explica un testigo presencial de los trabajos, que ha podido documentar de manera gráfica el antes y el después de los vestigios y el daño que los trabajos forestales causaron en ellos.  «Se tenía que haber hecho sin emplear maquinaria pesada o con la propia maquinaria, pero evitando los restos», afirma por su parte Luis de Vicente, portavoz de Gefrema. Desde Madrid, Ciudadanía y Patrimonio especifican a su vez que «las huellas y cicatrices de la maquinaria pesada son visibles a kilómetros del lugar, dejando el terreno expuesto a una erosión inevitablemente inducida, en lugar de dejar que éste se recupere de forma natural y paulatina» y se permita el crecimiento de la vegetación de manera «espontánea». El fuego acabó con gran cantidad de pinos carrascos.Un centenar de personas pertenecientes a las citadas asociaciones se concentraron en este punto el pasado 14 de febrero para pedir una mayor protección en la zona, ya que, según denunciaron, los restos pertenecen a la categoría de «hallazgos» en la Ley 3/2013 de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid y están en una zona de máxima protección, dentro del Parque Regional del Sureste, reconocida como «reserva integral» y considerada «yacimiento» por la Comunidad.  Durante el acto recibieron el apoyo del Ayuntamiento de Rivas, que catalogó estos vestigios históricos en 2007 y posteriormente los depositó en la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad con el propósito de crear un parque histórico. El enclave además alberga restos de «asentamientos prehistóricos y de la Edad Antigua», según detalla en un informe previo a la destrucción de los vestigios la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.Por su parte, Gefrema envió sendas cartas el pasado 10 de febrero a la directora de Patrimonio Histórico, Paloma Sobrini, y también a la presidenta regional, Cristina Cifuentes, y al alcalde de Rivas, Pedro del Cura. A día de hoy, ninguna ha sido contestada, si bien es cierto que con el Consistorio ripense existe un diálogo fluido y «ánimo de protección», según explican desde Gefrema. Este diario ha tratado de obtener la versión de la Comunidad de Madrid sobre lo sucedido durante más de una semana, pero al cierre de ésta edición, esta seguía sin pronunciarse. por Daniel Martin Fuente: 

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Diario El Mundo 10/3/2016

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