Fue custodio de Rucci y hoy preside el club Albariño

“Yo estaba adentro del auto, él salió de la casa y estaba por abrir la puerta, y en cuatro segundos ya tenía varios tiros. Bajé y no vi a nadie, lo agarro y ya estaba muerto”.

 

El vehículo donde asesinaron a Rucci

Jorge San Pedro, alias Negro Corea, cuenta con naturalidad su recuerdo del asesinato de José Ignacio Rucci, el 25 de septiembre de 1973. A los 72 años es el presidente del club Albariño de Lugano, tomado desde hace 13 días. A los 35 era custodio del ex secretario general de la CGT y unos meses antes de esa muerte lo había acompañado a España para “cuidar” el regreso de Juan Perón al país.

“No estoy bien, me levantó la presión. A mí me hace muy mal el calor”, dice a Clarín como motivo para no aceptar fotos ni una entrevista cara a cara. Casado y con tres hijos, cuenta que hace unos días no se acerca a la cancha de fútbol tomada. Presidente del Albariño desde hace un año y tres meses (“frecuento el club desde los ocho”), asegura que se enteró de la ocupación por televisión y niega las acusaciones del kirchnerismo. “ Hay punteros involucrados, yo no sé de dónde son… Que se investigue”, pide, por momentos esquivo en las respuestas. “Ya no tengo vínculos políticos”, contrapone a la versión que deja correr al oficialismo al ligarlo a sectores del Peronismo Federal.

De largo recorrido en la UOM, fue hombre de Lorenzo Miguel y uno de los tres custodios que esperaba a Rucci en la vereda de su casa de Flores, aquel mediodía del 73 que significaría una bisagra en la relación de Perón con Montoneros. También fue testigo directo del quiebre previo en Ezeiza, tres meses antes, y le endilgaron ser el jefe de los torturadores en el aeropuerto. Según su relato, no viajó en el mismo avión que Perón y nunca llegó a Ezeiza: “Fui de Morón a mi casa. Y cuando estaba yendo para allá me tuve que volver, porque se venía toda la gente”. Después del asesinato de Rucci siguió vinculado al gremio metalúrgico. Y luego de la muerte de Lorenzo Miguel consiguió trabajo en el Congreso , en el bloque peronista, aunque ante la consulta de este diario no pudo -o no quiso- precisar su función.

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En cuanto a la toma del club que preside se muestra a favor del “desalojo sin violencia si es posible ”. Insiste con que “hay que investigar” y “hablar con la gente para darle un lugar permitido, que no tenga dueño”. Por momentos la voz se pierde del otro lado del teléfono. “ Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada ”, esa parte se escucha claro, como consigna. Se molesta ante la consulta sobre si en su juventud fue boxeador, como aparece en notas periodísticas y libros de aquella época. “No sé por qué siempre me preguntan eso… Yo nunca fui profesional”.

por Martín Bravo

 

Fuente: 

Diario Clarín 26/12/2010

Informacion Adicional: 

Quién fue José Ignacio Rucci:

Nació el 15 de mayo de 1924 en la localidad de Alcorta, provincia de Santa Fe en un puesto de la estancia “La Esperanza”. De orígenes muy humildes, su primer trabajo, siendo apenas adolescente, fue el de domador de caballos.
Abandonando su ámbito rural, vino a tentar el destino a la Capital Federal, como tantos otros en esos tiempos.
Desde muy joven se destacaba en él un espíritu lleno de inquietudes y una aguda inteligencia 
 
Sus comienzos como metalúrgico
Consigue trabajo en la fábrica de cocinas “Catita”, muy populares en aquella época, lo que lo lleva a convertirse en un trabajador metalúrgico, empezando bien desde abajo, comenzando barriendo el taller para luego gracias a su constancia y capacidad ir adquiriendo conocimientos para realizar tareas más técnicas, pero siempre con el orgullo de ser obrero. Aún después de conseguir ser electo delegado.
Su pequeña figura se fue agigantando cobrando gran relevancia en su gestión de delegado, que lo lleva a ser Secretario de Prensa de la Unión Obrera Metalúrgica cuando era encabezada por Augusto Timoteo Vandor

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Secretario General de la CGT
Se destacó también por su eficaz gestión como interventor nombrado por el gremio de la seccional de San Nicolás a mediados de los años 60, trascendiendo aún más su prestigio como sindicalista de primera línea.
En Julio de 1970 siendo un modelo a seguir tanto como sindicalista, como ser humano, compañero leal, humilde y valiente como pocos, el Congreso Confederal, lo designa Secretario General de la CGT, y electo nuevamente en el cargo en 1972. Su lucha fue constante, testimonio de ello fue que literalmente vivía en su despacho de la sede de la calle Azopardo.

El retorno del General Perón
No hay dudas que José Ignacio Rucci fue una pieza clave en el retorno del General Perón a nuestra patria y su posterior tercera presidencia. Queda como un ícono de la memoria popular aquél lluvioso pero glorioso día, aquella imagen de Rucci llevando del brazo a Perón y sosteniendo en alto un paraguas para guarecerse ambos de la lluvia.

El Cobarde crimen
El 23 de Septiembre de 1973, pocos días antes de ver a Perón asumir por tercera vez la presidencia, los argentinos nos enteramos que habían asesinado a Rucci. De a poco se fueron conociendo los detalles del vil asesinato. Fue poco después del mediodía, cuando Rucci y un grupo de dirigentes sindicales abandonaban una reunión en una vivienda prestada en la calle Avellaneda al 2900. Todo indica que hubo una cuidada planificación, una cuidada logística, armas sofisticadas y un ensañamiento y sangre fría que hace pensar en un grupo muy profesional, ligado a intereses poderosos
Rucci recibió innumerables heridas, casi todas mortales, y de diferentes calibres. Uno de sus choferes logró sobrevivir, pese a recibir 7 disparos
José Ignacio Rucci se había casado con Nélida Blanca Vaglio y tuvo dos hijos: Aníbal y Claudia que apenas tenían 14 y 9 años cuando asesinaron a su padre.
La muerte de Rucci, a los 49 años de edad, hizo decir al General Perón en el velatorio: -“Me han cortado las patas…”

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Fuente: www.uomtresdefebrero.org.ar

 
   
 
 

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  1. Rucci fue uno de los firmantes del Pacto Social que desde 1973 congelaba precios y salarios y beneficiaba abiertamente a las patronales. Rucci fue uno de los jefes indiscutidos de la derecha peronista y como tal responsable de los crímenes de las bandas fascistas paraestatales, principalmente de la Masacre de Ezeiza contra la Juventud Peronista el 20 de junio de 1973. Por todo ello se ganó merecidamente el mote de traidor por parte de los luchadores obreros.

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