“Escribir la historia de amor de mi abuela con Rubén Darío me ha costado lágrimas”

Presenta junto a Francisco Reina la novela ‘La princesa Paca’, en la que narra la relación de Francisca Sánchez con el poeta.

Rosa Villacastín (Ávila, 1947) ha novelado la relación de su abuela materna, Francisca Sánchez, con el poeta Rubén Darío, rescatando una historia de amor que rompió barreras de clase y de educación. Ha escrito ‘La princesa Paca. La gran pasión de Rubén Darío’ junto a Manuel Francisco Reina. Ambos acuden hoy a la librería Oletvm de Valladolid a las 19:30 horas para hablar de la obra, en un acto presentado por el director de El Norte de Castilla, Carlos Aganzo. Recuerda Rosa Villacastín que gracias a la labor de su abuela y al que luego fuera su marido, José Villacastín, se ha conservado un importante legado de más de seis mil documentos que se guardan en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense. –¿Qué le llevó a rescatar la historia de su abuela Francisca Sánchez? –Es algo que llevaba dando vueltas en la cabeza hace mucho tiempo porque tenía toda la documentación. Una de las personas que más ha insistido siempre en que lo escribiera es Antonio Gala. En 2013 murió mi madre y pensé que era el momento. Cuando te van desapareciendo seres queridos y que han tenido relación con esta historia piensas que ha llegado el momento. Si mi madre aún viviese no lo habría escrito, porque era reacia a esa exposición de la vida de uno, ese ‘que se sepa’. Es verdad que ella sufrió mucho; su padre (mi abuelo) invirtió toda su fortuna cuando se casó con mi abuela en recoger toda la obra de Rubén Darío por Hispanoamérica. Ella sabía que iba a escribir el libro en el momento que ella muriese. Si hubiera vivido mi abuela o ella, seguramente hay cosas que no hubiera podido escribir por la crudeza de algunos episodios. –Ha escrito la obra con Manuel Francisco Reina. –Le expuse la idea de abordarla porque es una persona muy sensible, había escrito ‘Los amores oscuros’ sobre Lorca y habíamos hablado sobre cómo escribir esta historia. Me decidí a escribir el libro con él porque yo me hubiera comido muchas cosas, no hubiera sido capaz de distanciarme. Si te lanzas a escribir un libro es con todas las consecuencias. –¿En qué se ha basado para escribir esta novela? –Ella me contó cosas para la mentalidad de una niña de la época. Murió en 1963, cuando yo tenía 16 años, pero desde los 8 hasta los 14 años en que ya soy consciente de esta historia me contaba cosas acordes a mi sentir de aquella época, los niños de entonces no éramos como los de ahora, que han visto casi todo. Me iba contando todo con cuentagotas. Cuando tomo conciencia de la historia es cuando en 1964 entro a trabajar en el archivo de Rubén Darío que ella dona al Ministerio de Educación, y catalogamos 6.000 documentos. En ese archivo figuran desde facturas de cuando iban a comprar a una tienda de ultramarinos, hasta las de trajes y cartas de Unamuno, de Juan Ramón Jiménez, de Azorín, de Gabriela Mistral… De todos esos documentos hay un catálogo publicado por la Universidad. Ahí tomo conciencia de la magnitud de la historia de mi abuela y de la de Rubén Darío. –¿Le ha resultado difícil contar la historia de un familiar? –Me ha costado muchas lágrimas. La pérdida de los hijos, que se les murieron tres, por ejemplo. Vivieron historias duras y otras maravillosas. Yo sola quizá no lo hubiera podido hacer porque habría quitado muchas cosas. Tenía una deuda con mi abuela y creo que la he saldado. Lo que más me sorprende es la acogida que está teniendo la obra; se ha tirado la tercera edición y en esta época es un triunfo. Estamos hablando de alguien que nace en Navalsaúz, un pueblecito de Ávila, muy humilde, y toda la familia se tiene que venir a Madrid para mejorar su situación. La relación que tuvo Francisca Sánchez con Rubén Darío fue un flechazo, al mes de conocerse estaban viviendo juntos, hay que imaginar el escandalazo que debió ser en esa época. De un pueblecito de Ávila, en un ambiente humilde, conoció a los escritores cumbre del momento, viajó al París de la bohemia y a los focos culturales de aquellos tiempos. Este libro es un homenaje a mi abuela y a las mujeres de los artistas, que son bastante complicados, la convivencia suele ser difícil. –¿Qué pensaría su abuela si leyese este libro? –Lloraría. Porque se vería ella no como protagonista, sino como una figura en torno a la que se recrean vidas. Porque siempre ponemos el foco en los escritores y nunca en quien los rodean. Sabemos mucho sobre García Marquez pero qué poco de Mercedes, su mujer, que seguro ha hecho un papel extraordinario en la vida del autor, que ha podido escribir no solo por su inteligencia sino que le ha dado la seguridad, el ambiente adecuado para ello. Porque la convivencia con artistas no es fácil. Mi abuela me contaba cómo se tenía que disfrazar para animar a Rubén Darío cuando no le venía la inspiración, porque escribía siempre de noche y se quedaba con él mientras trabajaba; cómo tuvo que aprender a cocinar las comidas a las que él estaba acostumbrado… La relación de mi abuela con Rubén Darío no fue un romance, fue una historia de amor que vivieron durante 16 años. por Jesús Bombín Fuente: 

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www.elnortedecastilla.es 25/6/2014

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