Encuentran un «observatorio astronómico» de los aborígenes

Es una piedra que tiene un mortero en el centro y cuatro orificios alrededor. De grandes dimensiones, fue desenterrada por una empresa que construye los cordones cuneta. Nadie la reclamó aún.

Detalle del hallazgo – Foto Diario El Ancasti

Lo que podría constituirse, si se confirman las hipótesis con las que se cuenta hasta el momento, en un hallazgo importante para la arqueología y para quienes estudian las costumbres de los pueblos originarios de la provincia, corre riesgo de ser arruinado o de pasar desapercibido como hasta ahora para las autoridades correspondientes.
De acuerdo con la información con la que se cuenta hasta la fecha, presuntamente personal de la Municipalidad de la Capital que se encuentra construyendo los cordones cuneta en un pasaje sin nombre paralelo hacia el norte de la Avenida Ocampo, entre el 1.800 y 1.900, desenterraron una piedra de grandes dimensiones para continuar con los trabajos. Con una topadora, dieron vuelta el peñasco que estaba sobre la línea de la construcción del cordón cuneta, y que advirtieron que tenía dimensiones aproximadas de un metro de largo, por un metro de alto y 60 centímetros de ancho. El peñasco quedó cerca de la vereda, sin que se le prestara mayor atención.
Según lo que se pudo observar, los dientes de la pala dañaron en parte la piedra, que cuando la dieron vuelta, advirtieron que en el centro tenía perfectamente tallada la perforación circular de un mortero.
«En la cara superior, tiene un agujero circular de unos 30 centímetros de diámetro, de regular profundidad, coronado por cuatro huecos pequeños circulares dispuestos en forma de cruz (posiblemente siguiendo los cuatro puntos cardinales)», le explicó a este diario el estudioso Eduardo Aroca, quien pudo observar detenidamente la piedra.
Sin embargo, las presunciones de Aroca van más allá, y señalan que podría ser una parte de «un observatorio astronómico precolombino».
Para sostener esta hipótesis, Aroca señaló que «antiguamente la Arqueología los sindicaba estos objetos como morteros comunitarios (grandes rocas con varios agujeros circulares), pero actuales investigaciones señalan que en realidad se trata de un observatorio astronómico».
Esta postura se sostiene en varios datos objetivos, entre ellos que la zona donde fue hallada la roca está a escasa distancia del Pueblo Perdido de La Quebrada, un lugar que tuvo su importancia fundamental porque se encontraba en la entrada de la quebrada y en altura, lo que lo constituía un emplazamiento estratégico.

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Abandonada

El enorme peñasco que sacó la topadora de la empresa constructora, permanece en la misma esquina donde lo depositaron los trabajadores. Ninguna autoridad tomó nota de su importancia hasta ahora.

 
 

 

 

 

 

 

 

Fuente: 

Diario El Ancasti 21/4/2010

Informacion Adicional: 

¿Cómo se usaba la roca para observar las estrellas?

La posición en la que se encontraba el peñasco que fue desenterrado, el mortero perforado en su centro, los orificios alrededor y otros elementos, permiten sostener la posibilidad de que se trate de un «observatorio astronómico» precolombino, tal como lo postula Aroca.
En opinión del estudioso, la roca era usada para escudriñar planetas y estrellas, para determinar sus fases, armar calendarios.
Pero ¿cómo la usaban?
«Los sabios antiguos encargados de estas tareas llenaban esos huecos con agua hasta una altura marcada, luego ubicándose en determinado lugar con el empleo de rudimentarios instrumentos, podían seguir el derrotero de planetas y satélites, lo que les permitía prever condiciones climáticas, ciclos de siembra, cosecha, y una gran cantidad de datos e información necesarias para la vida cotidiana, ceremonial y ritual de los antiguos pueblos originarios», remarca Aroca.
Con toda seguridad, dice el estudioso de la cultura, «el lugar donde originariamente estaba emplazada esta roca era un sitio elegido, generalmente con algún uso ceremonial y por las cercanías debe haber tenido su cauce un arroyo o vertiente».
Además, desde el Pueblo Perdido de La Quebrada hasta el lugar de la roca, «hay exactamente 1.900 metros en línea recta, lo que indicaría si tenemos una visión más abarcativa, que existe una conexión entre ambos». Otro detalle es que hacia el noroeste corría de sur a norte (a los pies de las lomadas de El Jumeal) un largo canal de riego precolombino, del que hasta hace poco tiempo, antes de que se inició la construcción de casas en la zona, se podían ver algunos tramos.
«Teniendo en cuenta estas consideraciones -cerró Aroca- es muy probable que el emplazamiento de esta gran roca se lo haya realizado originariamente a orillas de un río o arroyo, seguramente defluente de El Tala».

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Fuente: Diario El Ancasti

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