En el sitio donde quieren poner a Colón debería estar San Martín

En una misma esquina, dos historias –relacionadas con el patrimonio artístico– que dan cuenta de la improvisación estatal, la actual y la pasada. El monumento a Colón, por un lado, y un homenaje a San Martín, por el otro. Donde pretenden ubicar al navegante es donde debería estar el General. Porque en la convergencia de las avenidas Martín García, Paseo Colón y Almirante Brown es donde la Ciudad quiere mudar al genovés; un lugar en el que debería estar el tributo “La Boca al General San Martín”.

La historia se remonta sesenta años atrás, cuando en 1954 un grupo de vecinos del barrio de La Boca pudo materializar un sueño: inaugurar una obra, un enorme alto relieve de casi 8 metros de alto, tallado en piedra por Roberto Capurro, conocido como el “escultor del mar”. Solo un año después, la Revolución Libertadora –el nombre con que se conoce al gobierno de facto que derrocó al presidente Juan Domingo Perón– ordenó su desmantelamiento y la confinó al olvido. La escultura fue rescatada por un vecino ilustre de La Boca: Benito Quinquela Martín. En los 60 logró recuperarla y montarla nuevamente, y hoy luce en la esquina de Caminito y del Valle Iberlucea. Pero en julio de 2012 la Legislatura votó a favor de que el alto relieve vuelva a su emplazamiento original. Y aunque hay vecinos a favor y otros en contra de la mudanza, la ley fue reglamentada y publicada en el Boletín Oficial del 10 de agosto de 2012. Si la Ciudad avanza con su proyecto de mudar el monumento a Colón a esa misma esquina, quizá deba convivir confusamente con el de San Martín. La ley incluso ordena “reconstruir el espacio comprendido por la intersección de las avenidas Almirante Brown, Paseo Colón y Martín García según el diseño original de Capurro”. “Esta desprolijidad viene a añadir un capítulo más a lo que se puede calificar como el revoleo de un monumento. Un agravio más a la colectividad italiana y a los vecinos de la Ciudad”, se lamentó Horacio Savoia, patrocinante del Círculo Italiano. Junto a una decena de asociaciones de la colectividad vienen promoviendo un petitorio para juntar firmas; piden que el grupo escultórico vuelva a ser montado y que se quede en la plaza homónima, detrás de la Casa Rosada. Diez días atrás, Nación y Ciudad firmaron el acuerdo para darle un nuevo destino a Colón, con tres puntos básicos: que quede en Capital, donde decida la Ciudad, y su traslado y montaje será pagado por Nación. Algunos integrantes de la colectividad italiana argumentaron que la plaza Rubén Darío, en Recoleta, podía ser un buen sitio para acoger al Colón pero debido a que por debajo hay caños maestros de agua potable, la opción fue descartada. Así nació la idea de llevarlo a La Boca y construir una rotonda en el lugar en donde convergen las tres avenidas; similar al monumento a los españoles, en Sarmiento y Libertador. El Gobierno nacional desmembró a Colón pese a que un fallo de la Justicia lo impedía. En su lugar, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quiere colocar una escultura de la heroína boliviana Juana Azurduy. por Silvia Gómez Fuente: 

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Diario Clarín 2/4/2014

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