En 100 años el Majestic pasó de hotel de lujo a edificio de la DGI

En 1910 recibió a huéspedes de honor por el Centenario. En 1931 pasó a manos del Estado y hoy muestra su deterioro.

 Ahora algunos andamios afean más su deteriorada figura. Pero en los tiempos de esplendor, en el Primer Centenario, fue uno de los símbolos de la Avenida de Mayo. Se empezó a construir en 1905 y apenas cuatro años más tarde el barrio de Monserrat ya se enorgullecía de tenerlo. En su origen estaba destinado a ser la sede de la Caja Internacional Mutua de Pensiones, una cooperativa importante de la época. Pero apenas inaugurado lo transformaron en un lujoso hotel con un nombre que le hacía honor: Majestic. Está en una de las esquinas de Avenida de Mayo y Santiago del Estero y su diseño estuvo a cargo de los arquitectos I. Benedetti y F. L. Collivadino que fueron quienes ganaron el concurso de proyectos convocado por “La Mutua” (como se conocía a la cooperativa) junto con la Sociedad Central de Arquitectos. La idea original era destinarlo para ser la sede central de aquella Caja de Pensiones, con oficinas para alquilar y departamentos para que los usaran algunos de los 40.000 socios que tuvo la cooperativa. Pero un edificio tan bello podía aspirar a más. Por eso una sociedad decidió alquilarlo y convertirlo en el Majestic. Entonces, se dejó un área exclusiva para “La Mutua” y al resto de aquellos siete pisos se les dio un brillo especial, que ya se mostraba desde el vestíbulo de entrada, sobre la avenida. Allí se lucía una gran escalera de tipo imperial con barandas de buena madera y brillantes estatuas de bronce que enmarcaban el artístico trabajo de los herreros. Al costado, dos ascensores tipo jaula completaban la imagen. Aquellos lujosos pasillos eran los que transitarían figuras invitadas para las celebraciones de 1910, entre ellas presidentes, ministros y hasta la Infanta Isabel, de España. Sin embargo ahora, un siglo más tarde, en la historia del Majestic aparece otro personaje al que conocían como “el dios de la danza”. Se llamaba Vaslav Nijinsky (1890-1950), un bailarín ruso nacido en Kiev quien, con su estilo y sus coreografías, revolucionó en ese ámbito especial. Nijinsky llegó por primera vez a Buenos Aires el 6 de septiembre de 1913. En el barco en el que viajaba la compañía, el bailarín había conocido a Rómola de Pulszky, una condesa húngara de dulces 21 años que se había integrado al ballet sólo por su admiración hacia él. Y apenas cuatro días después del arribo, Vaslav y Rómola se casaron en la iglesia de San Miguel, a metros de Suipacha y Bartolomé Mitre. La pareja pasó su luna de miel en el Majestic y hasta hace unos años la habitación se conservaba casi intacta. Aquel casamiento enfureció a Serge Diaghilev, el director de la compañía y por entonces pareja de Nijinsky. El bailarín fue echado de la agrupación. Diaghilev nunca le perdonaría aquella “traición”. Desde 1931 el edificio del Majestic pertenece al Estado que allí instaló la Dirección General de Impuestos, que en 1947 se convirtió en Dirección General Impositiva y desde 1996 es la AFIP. El mal estado hace que el área que perteneció al hotel esté desocupada. Mejor suerte corrió otra construcción legendaria que está en Avenida de Mayo 1333, cerca del Majestic. Es la que perteneció al diario Crítica. Inaugurado en 1927, el edificio (diseñado por los arquitectos húngaros Andrés y Jorge Kálnay) es un símbolo del art decó. Y por allí, entre otros, pasaron Roberto Arlt, Raúl González Tuñón, Conrado Nalé Roxlo, Ulyses Petit de Murat y Jorge Luis Borges. Pero esa es otra historia. por Eduardo Parise Fuente: 

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 Diario Clarín 30/4/2012

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