El Titanic renace en la ciudad que fue su cuna

Cuando falta un mes para que se cumpla un siglo del naufragio más famoso de la historia -el hundimiento del Titanic- Belfast, la cuna del lujoso transatlántico que sucumbió en su viaje inaugural tras chocar contra un iceberg, vive una verdadera “titanicmanía”.

Más de 80.000 entradas ya se han vendido anticipadamente para la inauguración del centro Titanic Belfast, el edificio que desde el próximo sábado 31 recordará la construcción del malogrado buque en la capital de Irlanda del Norte. Con un presupuesto superior a los 141 millones de dólares, será la mayor atracción del mundo dedicada al buque, que se hundió el 14 de abril de 1912. La apertura de este centro precede al Festival del Titanic, una serie de eventos con los que Belfast recordará a las 1522 víctimas de la tragedia. Según Robert Ballard, el oceanógrafo que descubrió los restos del buque en 1998 y que participó en el diseño de este centro, “el Titanic pertenece a Belfast”. “Estoy encantado de que la ciudad que dio el Titanic al mundo sea capaz ahora de recibirlo en el Titanic Belfast”, afirmó Ballard, según reprodujo la agencia EFE. Después de tres años en construcción, el característico edificio se perfila como un ícono de la ciudad, con una fachada blanca que representa el casco del buque y una altura idéntica a la de su proa, de 27 metros. El centro, que espera recibir 425.000 visitantes cada año, se erige sobre los antiguos astilleros Harland & Wolff y cuenta la historia del buque, desde su concepción, a través de nueve galerías, cada una de ellas dedicada a un aspecto diferente de la tragedia. Así, la primera de las salas, denominada Boomtown Belfast, relata el contexto histórico de principios del siglo XX y explica por qué esa ciudad portuaria e industrial fue elegida para construir el mayor objeto del mundo en movimiento. Otra galería del centro reflejará el proceso de construcción del crucero y en ella los visitantes podrán olfatear el olor del hierro al fundirse.     Recreación de un camarote de segunda clase
                    Fotografía Diario La Nación
 Después, el centro salta en el tiempo hasta el año 1911, cuando miles de personas acudieron al muelle de Belfast para ver cómo el Titanic zarpaba con destino a Southampton, puerto desde el que inició su primer viaje transatlántico con destino a Nueva York. Los dos pisos superiores, para banquetes y recepciones, albergan una réplica de la imponente escalera que se hizo mundialmente famosa gracias a la película dirigida por James Cameron en 1997. El Titanic Belfast ofrecerá también la posibilidad de ver la recreación de tres camarotes de la primera planta, entonces los más opulentos. En una de las salas más dramáticas, la temperatura desciende y las luces disminuyen para evocar la noche del hundimiento, en cuyas paredes se cuenta la historia de las 1522 víctimas mortales. Los astilleros, que trabajaron durante tres años en la construcción del barco y otros 10 meses en su acondicionamiento, ocupan asimismo un espacio importante en el edificio, de seis pisos y revestido de aluminio. “Su historia fue un desastre, pero el Titanic no lo fue. Era un símbolo de la industria de la época, un símbolo de ambición, de esperanza, y ahora estamos creando exactamente los mismos sentimientos”, explicó a la agencia AFP el director del centro Titanic Belfast, Tim Husbands. Belfast, que trata de dejar atrás décadas de violencia interconfesional entre católicos y protestantes, espera impulsar el turismo con este ambicioso proyecto. “Es nuestra Torre Eiffel, nuestro Museo Guggenheim”, señaló Claire Bradshaw, directora de marketing del centro, refiriéndose a los dos emblemáticos edificios que transformaron París y Bilbao. “Ahora nos toca a nosotros                    Uno de los botes salvavidas
                   Fotografía Diario La Nación
 cambiar la manera como el resto del mundo ve nuestra ciudad”, agregó. En el interior del edificio, los trabajadores trabajan contra reloj en los últimos retoques de las nueve galerías interactivas. Sus responsables insisten en que no se tratará de un museo, pues no contiene ninguna pieza histórica, sino que utiliza infinidad de imágenes generadas por computadora, efectos especiales visuales y sonoros y pantallas interactivas para contar la historia del barco. “Hay muchas atracciones dedicadas al Titanic en el mundo que no tienen ninguna conexión con el transatlántico -explicó Husbands-. Esta será la más importante y la única que cuente la historia auténtica.” Fuente: 

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 Diario La Nación 16/3/2012

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