El Shincal: ya no se exhiben más los restos mortales de aborígenes

En el marco de su puesta en valor y para dar cumplimiento a la Ley 25.517, el centro de interpretación de ese sitio arqueológico de Catamarca retiró de sus vitrinas las calaveras y huesos de antiguos pobladores hallados en el lugar.

El museo de El Shincal, el sitio ceremonial del imperio Inca ubicado en la actual provincia de Catamarca, decidió retirar de sus vitrinas los restos humanos de pueblos originarios encontrados en el lugar. La decisión fue tomada de acuerdo a la Ley nacional 25.517 del año 2001 que ordena que los restos mortales de las comunidades indígenas sean tratados «con el respeto y la consideración que se brinda a todos los cadáveres humanos».  Según Carlos Fernández Balboa, museólogo encargado de la puesta en valor del sitio, «la no exhibición también tiene que ver con ponerse en el lugar de las comunidades, de lo que para ellas representa ver a sus antepasados allí, puestos como objetos». «Durante fines de mayo y principios de abril trabajamos en inventariar los restos que se encontraban exhibidos. Hay dos cráneos y alrededor de 114 piezas de diferentes partes del cuerpo; todas fueron retiradas de exhibición conforme a lo que establece la ley nacional», detalló Fernández Balboa. «También desde el punto de vista del museo esto tiene que ver lo que uno quiere comunicar. Nosotros consideramos que existe un morbo en la exposición de restos de personas o de momias que desde el museo no se debe promover», sostuvo.  El primer artículo de la ley establece que los restos deberían ser «puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que los reclamen». Pero como por ahora ninguna comunidad lo ha hecho, la idea es realizar «un análisis profundo para poder determinar las características de los ejemplares para así poder devolverlos», le explicó Fernández Balboa a Tiempo Argentino.  En diciembre pasado, descendientes de pueblos originarios e integrantes del Grupo Universitario en Investigación en Antropología Social (GUIAS) habían expresado el pedido de retiro de exhibición de estos restos ante el Museo de El Shincal, cuyas autoridades lo aceptaron inmediatamente.  La noticia fue celebrada por Mario Aucca Rayme, miembro de la Academia de la Lengua Quechua, nacido en Cuzco y descendiente de incas, quien sostuvo que «la extracción de restos de pueblos originarios de los lugares donde se encuentran enterrados es una profanación, es como si alguien retirara un cuerpo de un cementerio». Según expresó Rayme a la agencia Télam, una forma de reparación sería que los restos volvieran a la tierra». El shincal fue descubierto a principios del siglo XIX por el geógrafo Hilarión Furque y, durante la década del ’50, el reconocido antropólogo Alberto Rex González comenzó a trabajar en la zona, pero tuvo que interrumpir su labor y luego exiliarse durante la dictadura militar. Hoy es reconocido como Monumento Histórico Nacional y Sitio Arqueológico Provincial. «El Shincal era una capital sagrada del imperio inca, un sitio ceremonial donde vivían unas 200 personas pero que en los momentos festivos recibía a personas de pueblos de diferentes parte del continente que iban en peregrinación», describió Marco Antonio Giovanetti, uno de los antropólogos que trabajan allí desde hace once años. el morbo del etnocidio El Museo de Ciencias Naturales de La Plata también informó que restituirá a su comunidad de origen los restos óseos de cuatro miembros del puebo selknam u ona de Tierra del Fuego. «El siglo XXI está abandonando los preceptos de la ciencia del siglo XIX, que consideraba al indígena como un objeto; y hoy se propicia la restitución de restos óseos humanos guardados o exhibidos en museos, en un marco de procedimientos respetuosos de sus rituales mortuorios», afirmó la directora de la institución, Silvia Ametrano. Esta será la cuarta restitución de restos realizada por el Museo: la primera de ellas fue en abril de 1994, cuando se devolvieron los huesos del cacique Inacayal a la comunidad mapuche. El 22 de junio de 2001 también se restituyeron los restos del cacique ranquel Mariano Rosas, «Panghitruz»; y en junio de 2010, una joven llamada Damiana, de la comunidad Aché de Paraguay, en lo que fue la primera restitución que atravesó la frontera argentina.  Ahora siguen «cuatro individuos selknam u onas que llegaron al Museo en el marco de la Campaña del Desierto, y estamoas esperando que su comunidad de Tierra de Fuego nos fije la fecha y las modalidades de la restitución», detalló Ametrano. En las ceremonias de restitución el protagonismo lo tienen las comunidades, que despliegan sus ritos de homenaje y despedida a través de cantos y atuendos, con una breve intervención de las autoridades de la institución que los devuelve. Las ceremonias empiezan en el Museo y concluyen con el entierro propiamente dicho en el lugar de origen. Historia -importancia “El Shincal es el sitio ceremonial más austral que tuvieron los Incas y está entre los diez más relevantes de todo el imperio”, aseguró el antropólogo Marco Giovanetti. Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 29/4/2014

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