El sable corvo y el testamento, íconos de una muestra única sobre San Martín

La llegada de los granaderos al Instituto Nacional Sanmartiniano coincide con el encendido de los primeros faroles en calle. Eduardo García Caffi, el presidente de la institución, explica entonces que esta es una organización cultural que se dedica a estudiar, investigar, difundir y divulgar la vida de José de San Martín. «No es un museo», aclara, pero resalta que alberga una muestra: son 30 elementos que pertenecieron al prócer, entre los que se destacan «tres objetos emblemáticos», según enumera García Caffi: el sable corvo que lo acompaño en las batallas de la Independencia y que luego donó a Juan Manuel de Rosas; su testamento original, de puño y letra, que se exhibe por primera vez; y un poncho de alpaca y seda que perteneció al último virrey del Perú, José de la Serna. «Esos tres son excluyentes», jerarquiza, pero no se olvida del juego de pistolas de duelo; de su foja de servicio en el ejército español, de 1808; de su mesa de juego forrada en felpa; o de uno de los vales de la posta donde canjeaban los caballos, que él mismo firmó, yendo camino a San Lorenzo para el primer y único combate que sostuvo en territorio nacional.

La muestra, que se inauguró ayer, se llama «San Martín, mucho más que un prócer», y se sustenta sobre tres ejes en la vida del Libertador: el militar, el político-estadista y el hombre. «La idea es mostrar la personalidad extraordinaria de este ser, cuya fase más conocida es la militar, pero que realmente fue una persona que tuvo muy claro y muy fundamentado su objetivo: que la ilustración y las letras fueran las que sostuvieran las victorias de las armas», resume García Caffi, destacando la importancia que le daba San Martín a la educación y a la cultura de un pueblo. «Esta muestra –continuó–, con los objetos que tenemos, quiere simbolizar la totalidad de este hombre, porque no fue un militar que combatió en guerras, sino que condujo ejércitos que en vez de lanzarse a la ocupación, lucharon por la liberación.» El Instituto Sanmartiniano se fundó en 1933, como una asociación civil. En 1942 murió su fundador, Pacífico Otero, y en 1944, con su nacionalización, la Municipalidad donó el terreno donde está emplazado. Fue la viuda de Otero quien construyó la casa, que es una réplica, un tercio más grande, de la casa en la que vivió San Martín en Grand-Bourg, en las afueras de París. «San Martín es un factor de unión y un ejemplo a seguir para la historia argentina», asegura García Caffi, y subraya que «fue un hombre que tuvo en claro objetivos superiores y que supo que el derramamiento de sangre entre hermanos no conduciría a nada. Muchos de los valores sanmartinianos se encuentran permanentemente en la sociedad argentina. He visto a gente que no conoce a Estela de Carlotto llorar de alegría por la recuperación de su nieto. Esos rasgos fundamentales y culturales se van conformando por una cuestión de historia común, de valores. Y San Martín encarna esos valores.» La muestra puede visitarse de martes a sábado (Mariscal Ramón Castilla 2900), de 10 a 18, hasta el 4 de octubre. La entrada es libre y gratuita. Su realización contó con el aporte del Museo Histórico Nacional, el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo y el Regimiento de Granaderos a aballo General San Martín.  por Esteban Schoj   “Dejó todo por la libertad de su pueblo, y cuando sintió que no podía hacer más, se fue para no entorpecer ese proceso”. Eduardo García CaffiPres. del Instituto Sanmartiniano  Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 8/8/2014

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