El rol de la Iglesia en el plan para ocultar el cuerpo de Evita

Fue uno de los secretos mejor guardados de la historia argentina. Durante 15 años los argentinos se preguntaron dónde estaba el cadáver de Eva Perón desde que una noche de noviembre de 1955 fue sacado subrepticiamente de la CGT por un comando del Ejército hasta su devolución a Perón en su residencia de Madrid, en setiembre de 1971.

 Con el paso del tiempo se supo que -tras un azaroso derrotero por varios sitios de Buenos Aires- fue llevado a Milán y enterrado en un su cementerio más popular bajo un nombre falso (María Maggi de Magistris) mediante una operación de inteligencia del Ejército que contó con la imprescindible colaboración de la Iglesia .

Progresivamente, además, fueron trascendiendo escabrosos detalles sobre el trato que sufrió el cuerpo mientras estuvo en el edificio del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), en esta capital. Manoseos, exhibición impúdica

         Amato, Rubín y Fraga, en la presentación del libro – Foto Diario Clarín

a ocasionales visitantes y maltrato se contaron entre las profanaciones varias por las que se responsabilizó al entonces jefe de ese organismo, un perturbado teniente coronel Mori Koenig. Y los curiosos lugares donde también estuvo oculto como detrás de una pantalla de cine y en la casa de un oficial que mató a su esposa confundiéndola en las sombras de la noche con un peronista que venía a “robarse” el féretro.

Temeroso de que los peronistas se alzaran con el cuerpo – llegaron a aparecer velas delante del edificio del SIE- y presionado por el ala más dura del gobierno militar – la Marina- que quería destruirlo-, el presidente Aramburu aprobó a comienzos de 1957 un plan urdido entre militares y eclesiásticos para sacarlo del país . A partir de allí el misterio sobre su destino fue total casi hasta su devolución. En libro Santa Evit a, Tomás Eloy Martínez cuenta magistralmente parte de esta increíble historia -a partir de una entrevista con el coronel Héctor Cabanillas, que comandó el operativo-, si bien se toma licencias literarias y mezcla realidad con ficción.

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A comienzos de 1997, un equipo de investigación de Clarín encabezado por María Seoane e integrado por Sergio Rubín, Julio Algañaraz, Daniel Juri, Matilde Sánchez, Alberto Amato y Jorge Brisaboa se abocó a develar en detalle el operativo: su organización, el papel del Ejército, la intervención de la Iglesia. Fue una tarea ardua, pero fructífera: Por primera vez, habló el sacerdote que le entregó el cuerpo a Perón, el suboficial que llevó el féretro a Milán y, 14 años después, a Madrid, entre otros valiosos testimonios. A los que se sumaron reveladores documentos del archivo del Ejército.

Aquel trabajo dio lugar a un suplemento que Clarín publicó en 1997. Pero Rubín continuó la investigación. Entre otros muchos datos, obtuvo la confirmación del consentimiento que prestó el Papa Pío XII para el ocultamiento del cuerpo y una autorización que la madre de Evita le firmó al gobierno militar para enterrarlo. Así nació el libro “Secreto de Confesión: cómo y por qué la Iglesia ocultó el cuerpo de Evita durante 14 años” (Vergara), que el autor presentó en la Feria del Libro, en compañía del politólogo Rosendo Fraga y los periodistas Ceferino Reato y Amato.

 

Fuente: 

Diario Clarín 3/5/2011

Informacion Adicional: 

Bibliografía:
– Tomás Eloy Martínez – Santa Evita – Planeta. Buenos Aires, 1995
– Pedro Ara – El caso Eva Perón. Apuntes para la historia – CVS Ediciones.

 

 

 

El rol de la Iglesia en el plan para ocultar el cuerpo de Evita
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