El pueblo quiere saber

El Cabildo Abierto del 22 proseguiría su actividad el 23 a la tarde. A las nueve de la mañana los capitulares hicieron un rápido recuento de votos: 69 vecinos reclamaban la continuidad del virrey, 155 aprobaban el cese de su mandato y 27 se retiraban sin votar.

 

Los partidarios del virrey encontraron en el fraude una salida del laberinto electoral. Se arrogaron supuestas facultades para nombrar una junta que reemplazaría a Cisneros, pero incluyéndolo en ella; y suspendieron la firma de actas. Cuando a la tarde comenzaron a llegar los vecinos, eran frenados en la puerta con la novedad de que serían convocados cuando el Cabildo lo considerase necesario.

Virrey Cisneros, en el ojo de la tormenta

French, Beruti, Chiclana y otros se quedaron en la plaza, deseosos de saber lo que pasaba en el Cabildo. Esa tarde de incertidumbre se escuchó por primera vez un grito histórico: “¡El pueblo quiere saber lo que se trata!”, frase que ha mutado a “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”.

Se pegaron bandos anunciando la destitución del virrey, pero se ocultó que resurgiría en una junta. Faltaba decidir los nombres restantes. Velas y candiles ardían dentro del Cabildo, cuando ya muchos dormían. En la casa de Rodríguez Peña tampoco se descansó esa noche.

Daniel Balmaceda. Historiador

 

Fuente: 

Diario Clarín 23/5/2010

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