El pacto entre Harguindeguy y Montoneros

El ministro del Interior de la última dictadura dijo que la organización armada le ofreció incorporar algunos de sus hombres al ejército.

El ex ministro del Interior de la dictadura y general retirado Albano Harguindeguy rechazó hoy las acusaciones en su contra en la causa que investiga el secuestro y desaparición en 1975 de Roberto Quieto, número dos de «Montoneros», y aseguró que antes de la dictadura la jefatura de esa organización le propuso incorporar un grupo de sus hombres al Ejército.

Así lo revelaron a DyN fuentes judiciales, que precisaron que Harguindeguy, de 83 años, declaró en una silla de ruedas en su casa de la localidad bonaerense de Villa de Mayo, donde cumple arresto domiciliario por otras causas de lesa humanidad. El juez federal de San Martín, Juan Manuel Yalj, consideró que pese a su delicado estado de salud estaba «lúcido» como para contestar a las preguntas de la megacausa de Campo de Mayo, señalaron los voceros.

Harguindeguy fue interrogado por dos hechos en esa investigación: la desaparición de Quieto y la ejecución de un hombre que estaba detenido ilegalmente y fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo a través de un decreto, pero que, sin embargo, terminó ejecutado.

Al respecto, tanto Harguindeguy como el dictador Jorge Rafael Videla, que firmaron ese decreto, están imputados de haberse prestado a una maniobra para hacer creer que ese hombre iba a ser liberado y que, en realidad, fue ejecutado antes de salir de Campo de Mayo.Sobre esa causa, el ex ministro del Interior de la dictadura se negó a responder.

Mientras tanto, sobre el caso Quieto, Harguindeguy «admitió» que se había reunido en una oportunidad con el ex dirigente montonero Roberto Perdía, tal como consta en la instrucción, dijeron las fuentes a DyN.

En su momento, el propio Perdía había relatado que la reunión tuvo lugar en la zona de lo que hoy es Puerto Madero a fines de enero de 1976 -dos meses antes del golpe de Estado-, entre él y Harguindeguy, luego de que Montoneros perpetrara un atentado con bomba.

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En aquel momento Quieto ya había sido apresado por los militares y la agrupación pretendía que el Ejército se lo devolviera para poder someterlo a un juicio revolucionario por considerarlo un delator.

Sobre ese reclamo, Perdía habría contado que Harguindeguy le respondió: «Quieto no va a aparecer, olvídense del tema. Además, nosotros no vamos a andar tirando cadáveres en los zanjones, de ahora en adelante los cadáveres no van a aparecer. Nosotros vamos a hacer otra cosa. Lo que ustedes conocieron hasta ahora fue una ‘dictablanda’, como la de (Alejandro) Lanusse; la nuestra sí va a ser una dictadura. No lo van a volver a ver más a Quieto. En realidad, no volverán a ver a nadie más».

Al ser consultado al respecto por los instructores judiciales, Harguindeguy afirmó que sí se había reunido con Perdía en una oportunidad, pero afirmó que «había sido un año antes» de lo que se creía. También dijo que el objetivo no fue para hablar sobre la suerte de Quieto sino porque «Perdía le propuso que Montoneros incorporara una facción al Ejército», revelaron a DyN las fuentes del caso, aunque no dejaron trascender mayores detalles de esa oferta.

De todas maneras, algunos años antes, en 1973, poco después de la asunción de Héctor Cámpora como Presidente, «Montoneros» y el Ejército se unieron para realizar acciones cívicas y sociales conjuntas -para ayudar a miles de ciudadanos afectados por inundaciones-, en lo que se conoció como «Operativo Dorrego», de efímera vida.

Por el lado de los militares la conducción estaba a cargo justamente de Harguindeguy, mientras que el desaparecido Norberto Habbeger lideraba el sector de la organización armada. Paradójicamente, varios de los jerarcas militares de entonces participaron años después en la represión donde eliminaron a militantes y dirigentes montoneros.

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Quieto era el jefe máximo de la guerrilla «Fuerzas Armadas Revolucionarias» (FAR), de origen guevarista, que en 1973 se fusionó a la de raíz peronista «Montoneros» y, por tanto, quedó como ‘número dos’ de la organización por detrás de Mario Eduardo Firmenich, hoy residente en Europa.

El 28 de diciembre de 1975, durante el gobierno peronista de la presidenta María Estela Martínez viuda de Perón, y con «Montoneros» en la clandestinidad, fue secuestrado por fuerzas conjuntas en una playa de la localidad bonaerense de Martínez, adonde había concurrido para reunirse con su esposa e hijas.

Luego de ello, «Montoneros» montó una campaña internacional reclamando su liberación, pero a las pocas semanas cesó en el empeñó y pasó a acusarlo de delatar bajo torturas a sus compañeros e incluso un tribunal ‘revolucionario’ lo condenó a la pena de muerte.

Los investigadores presumen que Quieto pasó por el centro de concentración que funcionó en Campo de Mayo y nunca más se supo nada de él, por lo que hasta la actualidad continúa desaparecido y sus hijos Paola y Guido impulsan la querella en el juzgado de San Martín.

 

Fuente: 

Perfil.com 4/5/2011

Informacion Adicional: 

Aquel Operativo Dorrego – 19/7/2010

Durante la presidencia de Héctor Cámpora en 1973, el Ejército y la Juventud Peronista realizaron tareas comunitarias en forma conjunta.
 

Octubre de 1973. El Operativo Dorrego se cerró con un acto en la ciudad de 25 de Mayo. En el palco, de izq. a der.: Juan Carlos Dante Gullo (Juventud Peronista – Regional 1), Oscar Bidegain (Gobernador de la Pcia. De Bs. As.), Tte. Gral. Jorge R. Carcagno (Comandante en Jefe del Ejército). | Foto: www.dantegullo.com.ar

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Al asumir Héctor Cámpora como Presidente de la Nación, en  1973 se organiza el “Operativo Dorrego”. que tenía como objetivo reunir a la Juventud Peronista con el Ejército, para trabajar conjuntamente en las inundaciones que habían anegado campos, destruyendo caminos, viviendas y dejando a la intemperie a miles de familias de bajos recursos.

Se resolvió realizar un “sinceramiento” entre la Juventud Peronista, y el Ejército, para que junto con distintas organizaciones sociales armasen un gran ejército de voluntarios (con apoyo de las fuerzas armadas) con el objetivo de realizar tareas comunitarias. Durante semanas los que antes se encontraban enfrentados compartieron el trabajo durante el día y fogones y cantos por las noches

Paradójicamente varios oficiales superiores que luego tendrían un papel fundamental en la represión militar y el exterminio, fueron parte de esos fogones y actividades de camaradería. Hoy llama la atención que el represor Albano Harguindeguy y el desaparecido montonero Norberto Habbeger fueran los que comandaron el operativo.

Algunos opinan que ya se hallaba en pleno desarrollo la tarea de inteligencia previa al golpe militar del 76, aún antes de la asunción de Perón en su tercer gobierno y otros sostienen que el Operativo Dorrego permitió identificar a determinado grupo de jóvenes, que luego con Perón en el poder (y la AAA de López Rega) comenzarían a ser perseguidos y asesinados, para concluir la tarea a partir del golpe del 76. Con la ssunción de Juan Domingo Perón al gobierno, el Operativo Dorrego pasó al olvido.

 

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