El nuevo Papa y la amenaza del satanismo

La salud de Juan Pablo II – fue evidente- quedó destruida desde el 13 de mayo de 1981 cuando con una nena en brazos, montado en un jeep descubierto, recibió dos de seis balazos que le disparó Mehmet Alí Agca, su deterioro progresivo resultó más que visible y rápido. El cuerpo de Carol (Carlos) Wojtila  pedía a gritos unirse con su creador y evitarse más sufrimientos.

Conocí a Wojtila en su tierra polaca de Cracovia en 1974: se imponía. Después lo vi, de cerca, ya como Juan Pablo II cuando en 1982 vino a la Argentina a parar la guerra por las Malvinas, también se imponía y conmovía. Más tarde en Roma, confirmando su caducidad corporal. Siempre me impresionó, hoy su recuerdo me conmueve, sin lástima, con afecto y sin malicia ni intención surgen las comparaciones con su sucesor Benedicto XVI, por sus imágenes y sus gestiones. Según los comentarios de los medios internacionales Juan Pablo II debió abdicar al cumplir sus 25 años de papado. No sucedió. No es común, Celestino V fue el último en hacerlo en 1294, hasta ahora con la renuncia al trono pontificial por parte de Benedicto XVI. En su momento se corrieron fuertes rumores sobre Paulo VI en 1978, pero murió antes.  La despedida de Ratzinger está en la mente y algunas acciones de muchos, incluyendo a la propia Iglesia. Ratzinger comprendió que no se puede ser timonel de semejante nave sin todos los reflejos prestos. A su tiempo el duro polaco, aunque muy enfermo, no quiso abdicar, someterse, seguramente esperó a la muerte como una bendición. El Papa Francisco,surgido del reciente Cónclave tiene un mundo muy diferente enfrente y además deberá confirmar la obediencia de toda la Iglesia a la Jefatura de Pedro y a la unidad en Cristo. Sin esos dos conceptos fundamentales, la iglesia no puede existir. ¡Ata Kefa!. ¡Tú eres roca!. Sobre ti, como sobre una roca edificaré mi iglesia de modo que ni todas las fuerzas de Satán la destruirán, le dijo Jesús al atribulado Simón. Te daré las llaves del Reino de los Cielos. Serás piedra, te llamarás Pedro. Desde entonces donde está Pedro está la Iglesia de Jesús. Primero hubo decepciones y errores. Se creyó a Jesús como un dominador político, como un vengador contra el Imperio Romano. Solo después de un largo tiempo se comprendió que lo que le importaba a Jesús es que el hombre no renuncie al amor.  Treinta años después, Simón Pedro, encerrado en las cárceles romanas llamó a un esclavo, Lino, a quien había bautizado hacía tiempo y lo nombró su sucesor: “Ahora tú eres la roca”, dijo antes de que lo llevaran a los jardines del Palacio Imperial. Allí, junto a otros dos mil cristianos untados con alquitrán, atados a una cruz, cabeza abajo (símbolo del satanismo) fueron la diversión de Nerón, Popea y sus invitados. A Simón Pedro por el favor de un judío, Afranus Burrus, un centurión lo mató con su espada. Una semana después, de noche, Simón fue enterrado en el lado norte de la colina Vaticana. Hoy se alza sobre esa tumba la Iglesia de San Pedro símbolo edilicio del Cristianismo. A unos 400 metros se agotó Juan Pablo II en el Palacio Apostólico y a unos 600 metros de la Iglesia se realizó el Cónclave  que acaba de elegir a Francisco, sucesor número 266 de Pedro. Juan Pablo II pidió perdón por la Inquisición, rezó en el Muro de los Lamentos, continuó la decisión peregrina de Paulo VI, pidió la condonación de la deuda externa para los países pobres, pero lo muy trascendente es que promovió y ayudó a la caída “ordenada” del comunismo. Su destrucción fragmentada hubiera resultado un muy alto riesgo, hubieran quedado innumerables fracciones descabezadas sin orientación ni control. El comunismo es ateo oficialmente, dijo Juan Pablo II a su Consejo de Estado, pero, no olvidó decir que también el capitalismo  es ateo. La iglesia que viene, con su poder terrenal, deberá luchar contra el materialismo capitalista. La producción de alimentos equivale a más de 110 por ciento de las necesidades del planeta, sin embargo millones de personas siguen muriendo de hambre. De seis mil millones de habitantes, solo 500 millones viven desahogados y el resto con necesidades o directamente en penurias. Mil trescientos millones de seres humanos carecen de agua potable. Tres mil millones no tiene instalaciones sanitarias y dos mil millones no tiene servicios eléctricos. La lista es larga y las consecuencias fatales. Hoy la Iglesia, sin curas guerrilleros, sin facciones tercermundistas importantes, sin monjas portando armas, sin comunismo amenazante, debe  encarar la pelea contra el hambre del mundo, por los recursos naturales, contra las drogas, contra las sectas y los desvíos de sectores aun dentro del mismo clamor a Dios. Debe recordar a los cultores del amor al poder que Pedro es el representante personal de Jesús en el mundo y que habla por él. Un cardenal jesuita, Malachi  Martín, hombre de estrecha confianza de Juan XXIII y de Paulo VI, obviamente conocedor de las costumbres del Vaticano, de sus lealtades y  ruinas, denunció en varias oportunidades que “El Vaticano está invadido por el Satanismo” y se animó más, dijo que “la pedofilia” es el rito del satanismo. A juzgar por las denuncias en gran parte del mundo, y en especial en Latinoamérica sobre abusos sexuales y pedofilia por parte de miembros menores y de dignatarios de la Iglesia Católica, Malachi Martín tendría parte de razón, aunque no necesariamente se pruebe que esto es satanismo. Las denuncias sobre intrigas personales y beneficios de miembros de la burocracia vaticana también cubrieron de vergüenza a la conducción de la Iglesia Cristiana, o debieron hacerlo. Una o varias carpetas con investigaciones sobre corrupción fueron recibidas por el entonces Papa Benedicto XVI y presumiblemente (casi seguramente) serán entregadas a Francisco. Ratzinger debió renunciar por “falta de fuerzas”, evidentemente las carpetas tienen informaciones muy graves. También es cierto que debió cargar con el enorme fervor y carisma que había despertado Juan Pablo II y que Ratzinger no logró, no resultaba carismático, ni siquiera simpático. Ahora Bergoglio tiene frente de sí, varias tareas: la denuncia sobre satanismo de Malachi Martín y las investigaciones sobre corrupción, la lucha contra el capitalismo salvaje, las sectas y el narcotráfico que asolan especialmente a los países en vías de desarrollo y la nueva realidad latinoamericana con una presencia muy fuerte del Islam, con mucho dinero y apoyo de Iran. Francisco tiene una ventaja que no es menor: la primera impresión que causó en el mundo, según los medios periodísticos internacionales fue de gran aceptación. Se lo comparó en algunos aspectos a Juan Pablo II. Que así sea.     por Héctor Horacio Rodríguez Souza Es periodista y documentalista. Comenzó su labor en Canal 2 en 1966 y le tocó cubrir numerosos hechos políticos e históricos, como fue, por ejemplo, la guerra de Malvinas. Recientemente fue galardonado con un reconocimiento como “personalidad americana” por la Unión de Condores de las Américas. 

Leer también >>  Hace 63 años Perón decretaba la gratuidad universitaria
El nuevo Papa y la amenaza del satanismo
4.5 (89.53%) 449 voto[s]

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú