El modelo de país que sedujo a Sarmiento

La reseña de un libro implica una doble operación. Aquí está el lector de un diario leyendo lo que escribió alguien que leyó un libro. En este caso, el salto será triple.

American Sarmiento, de Hernán Iglesias Illa, es un libro sobre otro libro: Viajes por Europa, África y América 1845 -1847 y diario de gastos, de Domingo Faustino Sarmiento. Pero esa es sólo una parte de la verdad. Iglesias Illa, un periodista y escritor argentino que vive en Nueva York, avisa que no todo será tan simple. En American…, que acaba de publicar Sudamericana, Iglesias Illa recorre las ciudades norteamericanas que caminó Sarmiento cuando, enviado por el gobierno de Chile para estudiar los sistemas educativos más avanzados, dedicó dos años a ver los países que él consideraba sus modelos políticos, económicos y sociales. El político treintañero y antirrosista –no es aún el pelado canoso de los libros escolares y los maltratados billetes de 50 pesos– se encuentra primero con una Europa decepcionante, que se parecía muy poco a la que él pregonaba como modelo para la Argentina. En ese continente se chocó con “millones de campesinos, proletarios y artesanos viles, degradados, indignos de ser contados entre los hombres”. Sarmiento vio allí países agobiados por el peso de la nobleza, los ejércitos, la tradición y la Iglesia. Todo cambió cuando cruzó el Atlántico y se encontró con unos Estados Unidos hinchados de espíritu emprendedor, de novedades, de trabajo y de posibilidades de progreso. Allí, el viajero se topó con el capitalismo y con la democracia funcionando como lo que son: ruedas de un mismo engranaje. Ese sería el modelo que tomaría para el resto de su carrera política, que en 1868 lo llevó a la Presidencia de la Nación. Iglesias Illa se divierte con Sarmiento, le copia la barba salvaje, lo defiende de los críticos que se ensañan con quien hizo de la voracidad y de la controversia su estilo. En rigor, no quedan huellas en Estados Unidos del paso de aquel sanjuanino anónimo. No las hay en los museos de Lowell, cuyas hilanderías Sarmiento describió fascinado. Tampoco en un cementerio de Brooklyn ni en la represa de Old Croton, que maravilla a Sarmiento por su capacidad para llevar agua potable a través de casi 40 kilómetros hasta las canillas de cualquier cuarto piso de Nueva York. No hay rastros en Montreal, ni en Washington, ni en Ohio. Pero para Iglesias Illa sí hay algo. En el camino se encuentra con sus recuerdos de alumno de escuela católica, se ríe de su experiencia de emigrado que detecta argentinos y reflexiona sobre su escritura. Se topa con sus ideas sobre el capitalismo estadounidense y sobre las singularidades de la política argentina: el rosismo, el peronismo y el kirchnerismo son tres nudos de un mismo hilo. En palabras de Iglesias Illa: “Dos tipos con ideas parecidas a las mías eligieron trascender el escritorio y tratar de influir políticamente, denunciando atropellos o burlándose de las incongruencias de los regímenes de su presente: Sarmiento contra Rosas, Bunkley (biógrafo estadounidense de Sarmiento) contra Perón. Si realmente estoy siguiendo los pasos de ambos, entonces no me va a quedar otra que politizar mi investigación y apuntarla contra mi presente. Contra Kirchner”. En ese viaje entre los distintos presentes, Iglesias Illa también construye un libro apasionado, disfrutable y sorprendente. por Ignacio Miri Fuente: 

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Diario Clarín 28/11/2013

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