El legado del mítico Don Pancho Ramos

La Chacra de Los Tapiales es un magnífico Monumento Histórico ubicado dentro del Mercado Central de Buenos Aires. Es una casona misteriosamente mágica que concentra buena parte de la historia de la Nación. En ella dejaron su impronta los hermanos Liniers, Altolaguirre, Francisco Hermógenes Ramos Mexía, sus hijos Exequiel, Francisco y Matías, sus yernos Madero y el Capitán de Elía, el General Lavalle, José Luis Molina, el Comandante Lara y Agustín de Elía, entre otros.


Chacra de los Tapiales

Uno de sus propietarios fue Francisco H. Ramos Mexía, verdadero héroe de aquellos tiempos, acallado luego por la historia. Su vida, de características dramáticas, estuvo junto con la de Belgrano, Moreno y Castelli, quienes gestaron una incontenible voluntad de ser, de entrar en la historia transformados en una Nación.

En aquel tiempo los límites de la civilización llegaban hasta el río Salado, luego del cual se hallaban sólo desiertos vacíos, extensos y por sobre todo temidos, especialmente por la presencia del indio. Don Pancho Ramos, como se lo llamaba, se lanzó no sólo a poblarlos, sino también dando el ejemplo al integrar al aborigen en la civilización cristiana. Propuso además un plan productivo para poblar la pampa, que de cumplirse seguramente hubiese evitado las grandes concentraciones que hoy padecemos.

Por sus ideales predicados y vividos poseía una enorme autoridad moral y desde Maipú su voz era escuchada como la voz de un profeta en el desierto clamando por su gente contra espurios intereses. Transmitía un mensaje de paz y aplicaba el Evangelio a la vida en sociedad, siendo algunos de sus principios la solidaridad y la igualdad de oportunidades.

Su vida es también una lección de un valor hoy olvidado: la lealtad. El fue leal a sus indios, a quienes representaba, y sus indios le fueron leales aun después de su muerte. Tal era la amistad y admiración que por él sentían que secuestraron su cadáver y hasta hoy se desconoce el lugar de su entierro. Tras su muerte, y en el afianzamiento del país, siguieron hitos plenos de gloria y romanticismo, de patria y de valor, que llenan de orgullo a los argentinos. Ya en 1910, habiendo logrado la paz interior y dominado el desierto, el país se mostraba como una nación moderna. La Chacra de Los Tapiales participó entonces activamente de ese progreso. Con su producción de carne y cereales alimentó en su época a la ciudad de Buenos Aires como hoy lo hace, desde ese mismo lugar, el Mercado Central.

Por esto y por mucho más, la Chacra de Los Tapiales debería ser un excelente instrumento para transmitir a la ciudadanía lo realizado por esos ocultos héroes. Con ese objetivo se constituyó hace pocos años una Asociación de Amigos de la Chacra de Los Tapiales que trabaja en la tarea de desarrollar el Museo Vivo de la Pampa Argentina. Allí, en medio de la ciudad, la juventud y los turistas podrían descubrir no sólo nuestras más profundas raíces, sino imaginar cuán distinto podría ser el país si aplicásemos el mensaje de vida de don Pancho.

por Ricardo Saguier

Fuente: 

Diario La Nación 22/10/2011

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FRANCISCO RAMOS MEJÍA: EL PROFETA MILENARISTA DE LA PAMPA ARGENTINA

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Francisco Ramos Mejía nació en Buenos Aires el 20 de Noviembre de 1773, sus padres fueron Gregorio Ramos Mejía y Maria Cristina Ross hija de un escocés protestante.

Al cumplir diez años ingreso al Real Colegio Seminario, donde estudio gramática y latín. Se llama de esa forma a lo que damos hoy el nombre de escuela secundaria y su plan de estudios duraba cuatro años, luego completaría sus estudios en el Real Colegio San Carlos

En 1797 ocupo un cargo en el Alto Perú en la localidad de Tomina del departamento de Chuquisaca, en 1801, fue nombrado Juez subdelegado en el departamento de Pacaxes, unos de los seis partidos del departamento de La Paz, situado en la alta meseta que rodea al lago Titicaca, zona de mucha población indígena sometida al régimen de la mita.

En mayo de 1804 se caso con Antonia Segurola, joven heredera de una cuantiosa fortuna, que era hija de Sebastián Segurola que había sido gobernador intendente de la Paz, que además había reprimido la rebelión indígena de Tupac Catari.

A través de esta experiencia en el Alto Perú toma contacto con las culturas indígenas, sumidas en la explotación, cultural, económica y política, y como afirman quienes han estudiado su vida, en ese lugar se forma su percepción de la cuestión indígena.

En 1806 el joven matrimonio, vendió sus bienes en el Alto Perú,   y en 1808 adquirió una chacra situada en el actual partido de la Matanza de dos mil  hectáreas que iban  desde la costa del Rió Matanza hasta el Palomar de Caseros.

En 1810, empezó un breve periodo de actuación pública, en octubre de ese año fue nombrado regidor del Cabildo, ocupando los Cargos de Defensor de Menores, luego se desempeño como Alférez Real y desde mediados de 1815 Alcalde Provincial dejando de actuar en 1816.

Poco después de la Revolución de Mayo, en 1811, Ramos Mejía estaba en marcha hacia el sur, deja a Chascómus  a la retaguardia, cruzó él Salado acompañado de cinco ayudantes de confianza, hombres de campo que conocen la zona, uno de ellos era José Luis Molina, baqueano y lenguaraz que le hará de guía y mediador con los indios.

Cerca de la laguna  Kaquel Huincul le compro a los indígenas el derecho de ocupación de las tierras en 10.000 pesos fuertes en Monsalvo, actual partido de Maipú, Provincia de Buenos Aires.

En un lugar llamado Mari.Huincul, que en lengua aborigen  significa ¨diez lomas¨, tierra alta que elige Francisco Ramos Mejía, para levantar su población, iniciando un establecimiento para la cría de ganado mayor denominado ¨ Miraflores¨.

En este lugar los indios aprendieron a sembrar utilizando el caballo para arar, se sembró por primera vez en la zona, se cosecho trigo, cebada y maíz, se plantaron árboles, como los cedros, robles, castaños y frutales, también se hicieron artesanías domésticas.

A los indígenas le enseña los principios de la moral cristiana, sin embargo la prédica de Ramos Mejía se alejaba de la doctrina católica, durante el servicio religioso de los sábados, el patrón demostraba su vocación de orador sagrado, sin embargo sorprendía a los visitantes algunas de sus actitudes, por ejemplo la falta de imágenes sagradas, como la afición  de Ramos de leer y anotar la Biblia.

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Se rumoreaba además que bendecía las uniones ilegitimas, pese a ello indios y criollos pobres adherían por igual a las reglas  implantadas en Miraflores, que eran llamadas por estos ¨la Ley de Ramos¨.

En 1815, se instalo un fortín   al mando del capitán Ramón Lara en la laguna Kaquel Huincul, sin embargo la frontera seguía en él Salado, finalmente la frontera se fijó en el fortín y en 1817 se fundo el pueblo de Dolores.

Recién en 1819, el estado le reconoció el derecho de propiedad de la tierra a Francisco Ramos Mejía. Pese a la oposición de Juan Manuel de Rosas, que sospechaba de Ramos por que los malones no afectaban las propiedades de este, Rosas se había opuesto a que la frontera se expandiera hasta Tandil, para impedir que Ramos siguiera comprando tierras a los indios, es indudable que Ramos no integraba el poderoso sector de los ganaderos saladeristas e inclusive la firma de Ramos aparece junto a la firma de los enemigos de Rosas en la guerra de panfletos que se produjo como consecuencia del cierre de los saladeros en 1818.

A principios de 1820, el gobierno buscó un acuerdo con los indígenas de las sierras de Tandil, cuando las propuestas llegaron a los indígenas, decidieron que Francisco Ramos Mejía actuara como procurador de ellos. Lugar de las conversaciones fue  la estancia de Miraflores, finalmente el 7 de marzo de  1820 se firmó el Tratado de Miraflores, por el Art. 4 se fijaba la línea de frontera en las tierras ocupadas por los estancieros, sin embargo estos debían permitirle libre paso por sus tierras a los indígenas, por el Art.5 Los indios debían devolver la hacienda robada, pero los blancos debía respetar los bienes de los indios.

Ochos meses un malón azotó la localidad de Lobos, seis días después corrió la misma suerte  la localidad de Salto el 3 de diciembre de 1820.

Entonces el General Martín Rodríguez ordenó una campaña contra los indios del sur, estos se retiraron y le tendieron una celada, si bien Martín Rodríguez triunfa, debió retirarse  por falta de medios. Y en enero de 1821 regreso al fuerte de Kaquel Huincul.

Donde decidió tomar graves determinaciones, ordeno  que fueran detenidos todos los indios que trabajaban en la Estancia de Miraflores, acusándolos de ser espías de los demás indios que realizaban los malones y que Francisco Ramos Mejía se presentara a la ciudad de Buenos Aires ante el Gobernador, al estanciero lo acuso de preferir la amistad de los  indígenas a la de sus conciudadanos y también de trabajar en contra de la religión oficial.

Al ejecutar la orden, hubo un intento de resistencia, pero intervino Ramos Mejía convenciendo a los indígenas que marcharan pacíficamente ya que al dia siguiente iría al fuerte a hablar con el gobernador para arreglar la situación.

Cuando fue Ramos Mejía al dia siguiente, el Gobernador le comunico que los indios no serían liberados, y que él debía abandonar su estancia e ir a la capital, cuando se trasladaba al Fuerte Ramos Mejía vio en el camino, los cadáveres de ochenta indios, al presentar su protesta se le contestaron que durante la marcha se produjo un intento de resistencia que debió ser sofocado.

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Con fecha del 4 de febrero de 1821, el capitán Ramón Lara le informa al gobernador que al allanar la estancia sola se encontró seis fusiles, de los cuales tres eran inútiles, por lo visto era un arsenal anémico para una estancia en zona de frontera.

Muchos indios y gauchos ante los nuevos hechos huyeron, entre ellos se  contaba José Luis Molina capataz de Francisco Ramos Mejía, quien reunió 1500 lanzas y mes y medio después de huir de Miraflores encabezo un malón que se llevo 150.000 cabezas de ganado y redujo a cenizas el pueblo de Dolores. Dos meses después cayo sobre Pergamino. En esos malones fue respetada la estancia de Francisco Ramos Mejía.

Debido a las denuncias que había contra las practicas religiosas de Ramos Mejía, se le encargo al Padre Valentín Gómez su investigación y este designo al cura vicario de Dolores para que investigara sobre el terreno las denuncias formuladas, según el informe de Valentín Gómez de las dos acusaciones contra Ramos Mejía, de haber santificado el día Sábado y la de realizar casamientos, se informa que solo la primera ha sido comprobada.

En vista de ello el Ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia dictó una resolución donde establecía ´´Intimase a Don Francisco Ramos Mejía se abstenga de promover prácticas contrarias a la religión del país y de producir escándalos contrarios al buen orden público, al de su casa y familia y a su reputación personal¨.

Se  le prohibió volver a su estancia de Miraflores, confinándole para siempre en su chacra de los ´Tapiales¨,  donde fue acompañado por un grupo de indios fieles que alzaron tolderías similares a las del desierto, la finca también sirvió de refugio a los aborígenes condenados a trabajos forzados en Buenos Aires.  En ese lugar  el 15 de marzo de 1828  muere Francisco Ramos Mejía.

Según José María Pico la familia había construido en la chacra un sepulcro para don Pancho, estuvieron esperando dos días para obtener el permiso para inhumar sus restos, y de pronto un grupo de indios entró en la casa y tomo el cajón  y se lo llevaron al sur del río Matanza con rumbo desconocido, actualmente la familia no sabe dónde se encuentran los restos de don Pancho Ramos Mejía.

La finca de Tapiales fue residencia de cinco generaciones de los Ramos Mejía hasta que en 1968 se la expropió para levantar el Mercado Central de Buenos Aires, la finca fue preservada por que en 1942 fue declarada monumento histórico nacional.

En esa finca se filmaron escenas de la película ¨Camila ¨ de Maria Luisa Bemberg y a partir de este año esta abierta al acceso público los día Sábados de 11 a 17.

Fuente: www.buscandohistoria.com.ar

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