«El gobierno de Héctor Cámpora no fue una primavera, fue un infierno»

El escritor y periodista Juan Bautista Yofre dialogó con Infobae sobre su último libro, La trama de Madrid. Destacó el papel de Paladino y, con nueva documentación, brindó detalles de los días que marcaron el regreso de Perón.

En un nuevo trabajo que aborda los conflictivos años 70, «Tata» Yofre presentó recientemente La Trama de Madrid (Sudamericana), un libro que cuenta con material inédito para intentar desentrañar el proceso que concluyó en el regreso definitivo de Juan Domingo Perón a la Argentina.

Yofre, que presentó oficialmente el escrito junto a Hugo Moyano y el reconocido periodista Roberto di Sandro, resalta la figura de Jorge Daniel Paladino, el anteúltimo delegado de Perón en la Argentina. En diálogo con Infobae, Yofre explicó el papel de Paladino en aquellos días, hizo una dura crítica de la gestión de Cámpora y recordó los episodios más importantes de esos agitados tiempos. A continuación, la entrevista. ¿Qué lo llevó a escribir nuevamente sobre Perón y los 70? Fue una solicitud de la editorial Sudamericana. Necesitaban un libro sobre el retorno definitivo de Perón. Yo ya había escrito El Escarmiento, así que en un principio no le encontré la razón, pero aparecieron nuevos materiales y entendí que sin hacerle ver al lector el papel que cumplió Jorge Daniel Paladino, no se podía entender el retorno de Perón a la Argentina. Paladino va a ser una pieza fundamental en la táctica de Perón para retornar. ¿Cuál es ese papel de Paladino y por qué luego es desplazado? Paladino va a ser nombrado secretario general del movimiento peronista en el año 68. Luego va a ser nombrado al mismo tiempo delegado de Perón en la Argentina. El papel fundamental de Paladino es reconstruir el movimiento, consolidarlo y sentar a Perón con la dirigencia política de la época. Algo que no ocurría desde muchos años antes. Cuando Perón le escribe a (Ricardo) Balbín lo hace por sugerencia de Paladino. Ahí comienza a tomar cuerpo ‘La Hora del Pueblo’ y también es el final de la Revolución Argentina, del gobierno que había iniciado (Juan Carlos) Onganía. Cuando Paladino, una vez ido Onganía, y terminado el corto período de (Roberto) Levingston, se sienta con Lanusse y empieza una negociación que va a terminar con el retorno de Perón en el 72. En un determinado momento de la pelea entre Perón y Lanusse, Paladino queda marginado. Esto pasa porque Perón ve la necesidad de endurecer su táctica y para eso pone a (Héctor) Cámpora, confiando en que era una persona leal, y viendo que la Argentina se había radicalizado. Frente a un hombre moderado, negociador y ortodoxo como Paladino, era preferible, según la visión de Perón, tener un hombre como Cámpora. Sin dejar de tener en cuenta una serie de intrigas, siempre tan comunes en el peronismo, que llevan a que apoyen la designación de Cámpora personas como (José) López Rega y también las formaciones especiales. ¿Perón nombró a Cámpora candidato con la intención de después ser él mismo Presidente? Perón siempre quiso volver a ser presidente. En el libro aparece un reportaje que le hizo Bernardo Neustadt en el año 69, donde Perón le dice que él va a volver a la Argentina y va a ser presidente nuevamente. Neustadt no le cree. Cuando Perón designa candidato a Cámpora pensó que los militares iban a ‘bochar’ a Cámpora, que también estaba en falta con la reglamentación de la época. Una cláusula de agosto del 72 decía que no podía ser candidato quien no estuviese en la Argentina para esa fecha. Y él salía al exterior sin pedir permiso al gobierno de turno. Perón lo nombra a Cámpora sabiendo que no tendría un período muy largo. Se acorta de todos modos ese período por el caos en que se convierte la Argentina y por el desmanejo de Cámpora y su falta de autoridad. En el libro habla del «vía crucis» de Cámpora cuando viaja a Europa a buscar a Perón. ¿Qué pasó ahí? Es un vía crucis, porque Perón antes de que llegue Cámpora a Madrid, ya hablaba muy mal de él, se expresa en términos muy duros, era muy crítico de lo que pasaba en Argentina. El 17 de junio, que es un día domingo, Perón le dice a Benito Llambí, que era un simple funcionario de Cancillería, que él no quería hablar más con Cámpora. Por lo tanto, que Cámpora hablará con Llambí. Cámpora estaba terminado. El 21 de junio, un día después del regreso definitivo, Perón tiene palabras durísimas con Cámpora delante de testigos, incluido el edecán militar de Cámpora, el teniente coronel Corral, que después va a ser el jefe de la Casa Militar de Perón. El día 25 es clave, porque Perón se encuentra con Balbín en el Congreso y le adelanta lo que va a ocurrir. Viendo que Balbín no se iba a oponer, a las pocas horas, Gelbard y Lastiri van a la casa de Benito Llambí y le ofrecen, en nombre de Perón, ser ministro del Interior del gobierno que se venía. ¿Qué pasó en Ezeiza el 20 de junio? Yo no tengo interpretación, la interpretación la tiene Perón. En Ezeiza, y eso lo dice muy bien el doctor Pedro Cossio, Perón siempre interpretó que lo quisieron matar. Lo mismo que dice Perón, se lo va a decir Balbín en esa entrevista del 25 de junio: ‘General, las balas eran también para usted’. Lo mismo va a decir Solano Lima en el año 80, que incluso había gente extranjera, habló de argelinos. ¿Cómo es el proceso de la renuncia de Cámpora? El clima del país ya hacía que estando Perón en el país era innecesario Cámpora. El gabinete concurría a Gaspar Campos, no a la Casa Rosada. En un momento determinado el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Victorio Calabró, va a decir públicamente que estando Perón en la Argentina, no había otro que pudiera ocupar la presidencia. Y también va a ocurrir un hecho dentro de Gaspar Campos. Solano Lima renuncia a la vicepresidencia y eso lo lleva a Cámpora a renunciar. Sin embargo, Cámpora intenta resistir y luego se da cuenta que no tiene fuerzas. ¿Qué ocurre cuando Cámpora regresa al país siendo embajador en México? Cámpora, que era embajador en México, se entera que Perón está enfermo y vuelve a la Argentina. Alguien se lo cuenta a Perón, que Cámpora ha venido a pelear la sucesión, la herencia. Perón se enojó mucho y firma el decreto, removiéndolo como embajador en México y no aceptándole los servicios prestados al país. Esa escena está muy bien relatada en el libro de Pedro Cossio (NdA: se refiere a Testimonios médicos y vivencias 1973-1974). Algunos van a decir que la firma es falsa. Yo tengo el dictamen judicial que certifica la firma. Perón firmó arriba de una almohada y se agujereó el papel. ¿Por qué Paladino quedó olvidado y algunos sectores reivindican a Cámpora? Paladino es olvidado porque fue escondido por el relato oficial. Relato que en mayor medida han hecho las organizaciones terroristas a través de sus voceros. Paladino tenía muy clara la infiltración que sufría el peronismo, era profundamente anticomunista y era peronista ortodoxo. Tras su remoción, Paladino intenta encabezar una línea dentro del peronismo, pero no prosperó, porque el peronismo ya se estaba preparando para las elecciones del 73. Y Cámpora va a ser recordado como el hombre de la primavera, y no fue una primavera eso, fue un infierno. Y va a ser levantado por el progresismo en un sueño de una presidencia que no existió. Actualmente hay una agrupación política que reivindica a Cámpora e incluso lleva su nombre. ¿Qué opina al respecto? La gente que pertenece a La Cámpora, en principio diría que no es peronista. Diría que están ahí porque están cobrando muy bien. Es un grupo de jóvenes importante en número, pero no importante electoralmente. En esta Argentina de hoy, tan necesitada y con problemas económicos tan severos, La Cámpora solo existe en los actos oficiales. por Nicolás Gilardi Fuente: 

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www.infobae.com 8/8/2013

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