El espíritu de la Casa del Acuerdo

Es necesario cuidar y preservar los elementos históricos que objetivan el camino hacia la fraternidad y la concordia.

La Casa del Acuerdo de San Nicolás forma parte del puñado de edificios históricos que se salvaron de «la piqueta del progreso» cuando, a impulsos de un afán de cambios en ocasiones irracional, el país mutiló gran parte de su patrimonio edilicio para abrir arterias o levantar otras construcciones.

El hogar de los Alurralde fue sede de la reunión de gobernadores que sentó, el 31 de mayo de 1852, las bases de la Constitución nacional. Allí, los mandatarios de toda la República o sus legítimos representantes, presididos por el general Justo José de Urquiza, decidieron otorgarle a éste las facultades indispensables para regir los destinos del país hasta que se sancionara la Ley Fundamental de la República.

El Acuerdo fue impugnado por la Legislatura de Buenos Aires, entre cuyos miembros se hallaba el joven coronel Bartolomé Mitre. Mitre anhelaba, como la mayoría, la unión nacional, pero percibía en los procedimientos del caudillo entrerriano rasgos de continuidad respecto del gobierno autoritario de Juan Manuel de Rosas, que acababa de caer. Con los años, los adversarios de Urquiza pudieron apreciar su lealtad y patriotismo, y comprobar la rectitud con que había sostenido el juramento pronunciado el 31 de mayo: «Yo os prometo -manifestó entonces-, que el pueblo argentino, dentro de poco, se ha de presentar al mundo constituido y organizado, y esta promesa os la hago porque cuento con vuestro apoyo, con la voluntad de los pueblos y con la ayuda de las reputaciones e inteligencias de mi patria, y más que todo porque estoy decidido a consagrarme exclusivamente para hacer el bien a mis compatriotas, y para lo que no reservaré ningún sacrificio, porque las conveniencias personales, como las pasiones, deben sacrificarse en aras de la patria».

Esas palabras deberían haber ocupado un lugar en las facciosas reconstrucciones históricas utilizadas en el Bicentenario y, tanto como aquéllas, estas otras que siguen, verdaderamente memorables, porque han constituido el eje de la Nación: «Mi programa político, que está fundado en los principios de orden, fraternidad y olvido de todo lo pasado, y los actos todos de mi vida pública son la garantía que os doy de la promesa que acabo de haceros, y es en ella que debéis reposar tranquilos, que cuando el Congreso sancione la Constitución del Estado y los pueblos confederados entren en la senda constitucional, yo devolveré a él el depósito que me habéis confiado, con la conciencia tranquila y sin temer el fallo de la opinión de los hombres y el juicio de la posteridad».

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A pesar de la secesión momentánea de Buenos Aires, el Congreso General Constituyente sesionó y consagró la Constitución nacional que, jurada en 1860 por esa provincia, rigió con sabiduría el desarrollo moral y material de la República por mucho más de un siglo.

Señalamos todo lo que antecede por su oportunidad y para remarcar los antecedentes de la venerable condición que los nicoleños han atribuido a la Casa del Acuerdo, al designarla uno de los altares cívicos de la patria. En sus salones funciona un museo de importancia y en el edificio contiguo hay una biblioteca y un archivo con valioso material relacionado con la historia argentina y, en especial, con la Constitución nacional.

Curiosamente, la Casa del Acuerdo recibe del gobierno nacional menos de 1000 pesos por trimestre para su mantenimiento. Eso y decir nada es casi lo mismo: tales fondos no alcanzan para reparar goteras, ni objetos mobiliarios, ni cuadros, entre los que se hallan dos muy importantes dentro de la iconografía argentina. Son de Cándido López, ex oficial del batallón San Nicolás en la guerra del Paraguay.

Aquella insólita situación no afecta sólo la Casa del Acuerdo. Comparte, en ese sentido, un aciago destino común con la mayoría de los bienes que integran el patrimonio histórico del país. En tiempos en que las diferencias entre los argentinos han sido alentadas desde lo más alto del poder con inusitada persistencia, conviene reflexionar sobre la necesidad de preservar los elementos que objetivan el camino recorrido hacia la fraternidad y la concordia. La Casa del Acuerdo es, por su espíritu, una memoria viva de muchos sacrificios y logros en pos de lo mejor de la argentinidad. Se gastan tantas sumas ingentes en propaganda preelectoral y en vicios burocráticos que no hay justificación alguna para la desidia en relación con los bienes que el país debe preservar.

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Fuente: 

Diario La Nación 28/5/2010

Informacion Adicional: 

MUSEO Y BIBLIOTECA DE LA CASA DEL ACUERDO DE SAN NICOLÁS
Directora: Mus. Diana María PEIRANO
De la Nación 139 – San Nicolás de los Arroyos -| Provincia de Buenos Aires -03461-428-980 

En el año 1852 el General Justo José de Urquiza, luego de derrotar a Juan Manuel de Rosas, reunió a los gobernadores de las provincias para realizar un acuerdo con el fin de redactar la Constitución Nacional. El lugar elegido fue la ciudad de San Nicolás y la casa donde se firmó el acuerdo hoy es un museo. Al lado se encuentra la Biblioteca de la Casa del Acuerdo, una de las más importantes del país en temas de historia argentina.

Salas del Museo
El museo cuenta con nueve salas donde se exhiben objetos y documentos históricos de la época.

Sala Don Pedro Alurrarle
Esta sala está ambientada con muebles que pertenecieron a familias nicoleñas que tuvieron participación en los sucesos políticos y sociales del momento. Se destacan un armonio, vajillas y joyas de las familias Azopardo y Urquiza
Sala San Nicolás 1810-1830
Se evoca el recibimiento del General Manuel Belgrano recibiendo el aporte de 357 jóvenes en su campaña al Paraguay, el primer Combate Naval frente a los realistas comandados por Juan Bautista Azopardo, la declaración de ciudad por iniciativa del presbítero Antonio Sáenz, la instalación del gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas en la ciudad de San Nicolás y el fusilamiento de Domingo Cullen.
Sala de la generación del ’37
Contiene retratos de Esteban Echeverría, Vicente Fidel López, Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez y Juan Bautista Alberdi. Se exponen además los muebles y el tintero utilizado para escribir las Bases, fuente de consulta de los redactores de la Constitución Nacional.
Sala de Caseros
Dedicada a la batalla donde el Gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza derrota al Gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas. Una pintura rememora la entrada triunfal de Urquiza en Buenos Aires.
Sala del Acuerdo
Se encuentra el documento original de la firma del Acuerdo. Además el lapicero, la mesa, la lámpara y el crucifijo que presidio la ceremonia.
Sala de la Organización Nacional
En sus paredes se encuentran los retratos de los constituyentes que firmaron la Carta de Mayo que fue jurada el 9 de julio de 1853. Sobresale el orador Fray Mamerto Squiú en un retrato de Bordieu
Sala de Pavón y Cepeda
Allí luce la bandera del Ejército de Urquiza, el retrato del General Bartolomé Mitre, un boceto a lápiz del desembarco de las tropas del General Mitre, la patrona de la casa la Virgen del Amor Hermoso y las vitrinas donde se exhiben trabucos y armas de época.
Sala Campaña al Paraguay- Cándido López
Se exhiben pinturas al óleo del celebrado Cándido López, el manco de Curupaití, durante su actuación en la Guerra de la Triple Alianza, además de medallas y condecoraciones.
Sala Antigua Dirección
Allí se evoca a los héroes de la Guerra de las Malvinas
La casona fue adquirida por el juez de paz don Pedro Alurralde el 24 de marzo de 1849. Está construida con ladrillos asentados en barra y el patio ofrece su aspecto típico de mitad del siglo pasado, con baldosas coloradas, jazmines, madreselvas y estrellas federales.

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Fecha de la fundación: 14 de mayo de 1936, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional.

El Museo Casa del Acuerdo fue inaugurado el 16 de octubre de 1937 y se especializa en historia argentina. Es visitada por investigadores de todo el país y cuenta con 60 mil volúmenes entre libros, atlas, enciclopedias, mapas, almanaques, láminas, videos, cassettes, y revistas.

El 7 de junio de 1957 fue declarado Monumento Histórico por decreto del Poder Ejecutivo Nacional.

 Fuente: Museo de la Casa del Acuerdo de San Nicolás

 

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