El Ejército brasileño se negó a custodiar la tumba de Goulart

Los restos del ex presidente derrocado en 1964 serán exhumados, ante la sospecha de que pudiera haber sido envenenado por los militares, pero el jefe del destacamento de São Borja no está dispuesto a movilizar efectivos.   

El Ejército de Brasil rechazó un pedido para custodiar la tumba del ex presidente João «Jango» Goulart, derrocado por el golpe de marzo 1964, y que será exhumado por decisión de la oficial Comisión de la Verdad, ante la sospecha de que pudiera haber sido envenenado por militares brasileños y argentinos, en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva entre las dictaduras sudamericanas de los años setenta del siglo pasado. 

El teniente coronel Andre Alvares,  jefe del Segundo Regimiento de Caballería Mecanizada del estado de Río Grande del Sur, sorprendió ayer al anunciar que no está dispuesto a ordenar que efectivos de esa guarnición se movilicen para garantizar la inviolabilidad de la tumba de «Jango», enterrado desde 1976 en el cementerio de la ciudad de São Borja, situada al oeste de ese estado y fronteriza con la localidad argentina de Santo Tomé, en la provincia de Corrientes. Alvares respondió con una tajante negativa y sin argumentos a un pedido oficial presentado por el alcalde de São Borja, Farelo Almeida, responsable de un grupo de trabajo que asumió la responsabilidad de garantizar la seguridad de los restos del ex presidente, que serán exhumados en el correr de este año para ser analizados por un equipo de antropólogos forenses de Brasil, Argentina y Uruguay. Hasta anoche no se conocía ninguna reacción oficial del gobierno de Dilma Rousseff y en el Ministerio de Defensa guardaron absoluto silencio. La Comisión de la Verdad –establecida en 2011 para investigar los crímenes y otras violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante la dictadura cívico-militar (1964-1985)– y la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia consideran necesaria la exhumación de los restos de Goulart, fallecido durante su exilio en la provincia argentina de Corrientes, el 6 de diciembre de 1976, ante los indicios crecientes de que su muerte fue un magnicidio ejecutado en el marco del Cóndor.Ante las sospechas de que el infarto que causó la muerte de Jango haya sido acelerado por un veneno suministrado por agentes de las fuerzas de seguridad del Plan Cóndor, la Comisión de la Verdad decidió el 3 de mayo pasado acoger un pedido de la familia de Goulart. La decisión fue trasladada a la justicia y la fiscal Suzete Bragagnolo le dio curso, y anunció que para garantizar la seriedad de la investigación se invitará a forenses de Argentina y Uruguay, con vasta experiencia en la materia. La fecha de la exhumación aún no fue definida. Rosa Cardoso, abogada de la Comisión de la Verdad, justificó la decisión afirmando que «hay indicios concretos» de que Goulart fue vigilado en el exilio –desde que llegó a Uruguay, en 1964, hasta que murió en Argentina, en 1976– por agentes de ambos países y de Brasil, y que existe la posibilidad de que haya sido asesinado por orden de la dictadura brasileña, tal como lo sostiene la familia. Entre los indicios, mencionó las sospechas de que el ex presidente fue envenenado con una pastilla con potasio y clorato deshidratado por orden del comisario Sergio Fleury, uno de los principales comandantes brasileños de la represión durante los años de la dictadura. Goulart murió a los 56 años y fue enterrado en su natal São Borja. La familia había denunciado que la dictadura había obstruido la realización de una autopsia en 1976. «Sabemos que hubo una orden del general Ernesto Geisel para que nadie pudiera abrir el cajón», dijo João Vicente, hijo mayor del ex gobernante y presidente de la fundación que lleva su nombre. La familia se convenció de la importancia de realizar la exhumación a casi 37 años del entierro, porque ahora hay certeza de que las modernas tecnologías detecten la presencia de un veneno suministrado hace tantos años. Además, la exhumación «ofrecería una prueba material para comprobar la causa de la muerte y podría corregir la historia oficial, informando que un presidente de la República fue asesinado», dijo el hijo de Goulart. El esclarecimiento del hecho podría coincidir con el 50º aniversario del golpe de Estado cívico-militar de 1964.                                                          El otro plan: tres años antes  Tres años antes de derrocar al gobierno constitucional de João Goulart, los militares brasileños habían montado un operativo para asesinar al presidente cuando aún no había asumido el cargo y viajaba desde China para asumir en lugar de Janio Quadros. La noticia se conoció la semana pasada, medio siglo después, por boca de un militar retirado que se negó a participar del plan urdido en 1961 y contó su versión a la Comisión de la Verdad. Goulart, que gobernó el país durante tres años, hasta 1964, moriría 15 años después en la provincia argentina de Corrientes. El coronel aviador Roberto Baere contó los detalles del plan que se había preparado para matar a Goulart: derribar el avión que lo llevaría desde Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur, hasta Brasilia. La revelación se conoció un día después de que la Justicia  anunciara que, por pedido de la Comisión de la Verdad, se exhumará el cadáver del ex presidente para determinar si fue envenenado, en lo que sería el primer magnicidio del Plan Cóndor. La conspiración había sido montada por militares de ultraderecha que pretendían impedir que el 25 de agosto de 1961 Goulart llegara a Brasilia para asumir tras la renuncia de Quadros a la jefatura de Estado, forzada por los militares.  El dato: AutopsiaLa familia denunció que la dictadura había obstruido la realización de una autopsia en 1976. Fuente: 

Leer también >>  El Falucho que no fue Falucho

Diario Tiempo Argentino 13/5/2013

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú