El día que pudo cambiar la historia de España

Durante todo el día, en los boletines horarios, la Cadena COPE les va a ir contando cómo discurrió ese 23 de febrero de 1981 en el que pudo cambiar el curso de nuestra historia.

Leopoldo Calvo Sotelo no logra superar la primera votación de su investidura 
 
Felipe González, analiza la gravedad de la situación económica española 
 
Durante su discurso de investidura Calvo Sotelo subraya que la transición ha finalizado 
 
Días antes de su investidura, Calvo Sotelo destaca la sensación de inseguridad en la que viven los españoles 
 
Antonio Tejero irrumpe en el Hemiciclo 
 
Un capitán de la Guardia Civil subía a la tribuna para tranquilizar a los diputados 
 
Santiago Carrillo habla sobre la candidatura de Calvo Sotelo 
 
Adolfo Suarez pasó esa  mañana de lunes sus últimas horas en el Palacio de la Moncloa. Tres días antes, el viernes, Leopoldo Calvo Sotelo no logró superar la primera votación de su investidura.

La segunda cita fijada para las cuatro y media de la tarde, tras tres semanas de infarto desde que Adolfo Suarez sorprendiera al país el 29 de enero.

Tensión había mucha aquellos días; el asesinato del Ingeniero Jefe de Lemóniz José Maria Ryan, la muerte por torturas del etarra Arregi en Carabanchel o la accidentada visita de los Reyes al País Vasco. Pero los diputados que se prestaban a votar por segunda vez la investidura de Calvo Sotelo no se imaginaban lo que iba a ocurrir aquella tarde.

El de esa tarde de lunes iba a ser un debate de repetición, todo había quedado dicho en las sesiones del miércoles, jueves y viernes de la semana  anterior. Felipe González, el secretario general del PSOE, al alza, hizo un discurso que incidió en la gravedad de la situación económica, España iba a llegar, recordó González a los dos millones de parados. Era el González del 81 un líder anti OTAN.

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En los pasillos, Felipe González subrayaba a la COPE «la tremenda soledad de la UCD» y ya auguraba nula estabilidad al gobierno que iba a formar Calvo Sotelo.

Por cierto, en la bancada socialista de entonces, González compartía turno con Carlos Solchaga en nombre de los socialistas vascos y Ernest LLuch en la de los catalanes

Leopoldo Calvo Sotelo iba a intentar esa  tarde de lunes, por segunda vez, obtener la confianza de la cámara para ser investido Presidente del Gobierno. Todo apuntaba a que esta vez sí obtendría los apoyos suficientes al requerirse mayoría simple.

En su discurso de investidura, curiosamente, Calvo Sotelo subrayó que la transición había finalizado.

En una UCD en descomposición, que acaba de celebrar un tumultuoso segundo congreso en Mallorca, Calvo Sotelo tenía algunos fieles en la bancada centrista. El Portavoz Agustín Rodríguez Sahún, Pío Cabanillas y José Pedro Pérez Llorca, a quien esa semana nombraría Ministro de Exteriores en un gobierno que redujo siete carteras.

El presidente del Congreso, Landelino Lavilla, convocaba para dentro de media hora la continuación de la sesión de investidura. El viernes a última hora de la tarde, Leopoldo Calvo Sotelo, no obtuvo la confianza de la Cámara. Calvo Sotelo se quedó a seis votos de lograr ya ser el nuevo inquilino de la Moncloa y segundo presidente democrático del país. Esta tarde le bastaba repetir resultado para, por mayoría simple, ser elegido Presidente del Gobierno.

Días antes en la investidura, en aquellos días difíciles y tensos, Leopoldo Calvo Sotelo ya hablaba de la sensación de inseguridad en la que vivían los españoles.

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No se esperaba una nueva intervención de Calvo Sotelo, que ya había expuesto la semana pasada su programa de investidura y sí la fijación de voto por parte de los grupos.

Algunos, como la Unión Centrista de Fraga o la CIU de Miguel Roca, cambiarán la abstención por el voto afirmativo 48 horas después.

A las 16.45 de hace treinta años arrancaba la segunda parte de la sesión de investidura. Como era previsible, el candidato Calvo Sotelo se limitó a volver a solicitar la confianza de la Cámara, y no repitió sus argumentos para la investidura. Escuetamente, Calvo Sotelo dijo que confirmaba todo lo dicho, agradeció las intervenciones de los grupos y volvió a solicitar la confianza de la Cámara.

A esta hora ya habían intervenido, el portavoz del grupo Andalucista, Miguel Ángel Arredondo, que confirmó el voto negativo de su grupo y pronosticó que cuando España entrara en el Mercado Común aumentarían las diferencias de País Vasco y Cataluña con el resto de España.

El portavoz de los socialistas vascos, Carlos Solchaga anunció también su voto negativo y subrayó las lagunas autonómicas del programa de Calvo Sotelo.

Pasados unos minutos de las 18.00 horas, tal y como había pronosticado el presidente  Landelino Lavilla, comenzaba una votación trágicamente interrumpida minutos después. La actualidad a esta hora, hace treinta años, la marcaba el final de un debate sin grandes novedades. La suerte estaba echada.

Felipe González mostró sus dudas porque el gobierno minoritario y débil de Calvo Sotelo garantizase la estabilidad del país y la preocupación porque España iba a rebasar los dos millones de parados.

Manuel Fraga justificó la abstención de su grupo en olvidos del candidato Calvo Sotelo en temas clave como la política familiar o el divorcio y dejó una de sus frases célebres «UCD como partido único es para mí, dijo Fraga, un misterio más difícil de entender que la Santísima Trinidad».

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Y Santiago Carrillo le espetó al candidato de la UCD que lo que pretendía era formar el gobierno de la gran derecha.

A esta hora faltaban 22 minutos para el trago más amargo de la jovencísima democracia española.

El Congreso estaba literalmente secuestrado por un grupo de Guardias Civiles que irrumpió en el Hemiciclo cuando se estaba votando por segunda vez la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo. Pasaban 23 minutos de las seis de la tarde, era llamado a votar el diputado socialista por Soria, Manuel Núñez Encabo y ocurría esto.

Minutos después, un capitán de la Guardia Civil subía a la tribuna para «tranquilizar», es un decir, a los representantes del pueblo.

El General Gutiérrez Mellado, vicepresidente del Gobierno, fue zarandeado. A esta hora, hace treinta años, habían pasado los primeros 37 minutos de la noche más difícil de la democracia.
 

Fuente: 

Cope.es 23/2/2011

Informacion Adicional: 

Perfil de Antonio Tejero:
Antonio Tejero Molina ingresó en la Guardia Civil a los 19 años. Hoy, a sus 78 años, su estatus legal es “expulsado” de esa fuerza, dueño de una condena de 30 años de prisión por su intento de golpe de Estado, el 23 de febrero de 1981. Sin embargo no viste traje de presidiario. Salió en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996, siendo el último de los procesados del 23-F en salir de prisión. No volvió a hablar sobre aquellos hechos. Vive en Madrid.

Fuente: Diario Clarín 24/2/2011

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