El Colegio Nacional Buenos Aires recuperó sus notables fachadas

Patrimonio porteño.Se habían ido deteriorando desde la inauguración del edificio, en 1938. Están sobre las calles Bolívar y Defensa, en el Casco Histórico, y son un ejemplo de arquitectura parisina Beaux Arts. Usaron planos originales.

El Colegio Nacional Buenos Aires terminó las obras de recuperación de sus fachadas sobre las calles Bolívar y Moreno, en el Casco Histórico de la Ciudad. La restauración fue financiada por el Programa Nacional de Infraestructura Universitaria y es la primera dedicada a los frentes de esta emblemática institución que depende de la Universidad de Buenos Aires desde la inauguración del actual edificio, en 1938.

Los trabajos de restauración comenzaron en octubre de 2014 y estuvieron a cargo de la empresa Consulper SA, adjudicataria de la licitación y responsable también de la puesta en valor del exterior del Planetario, las fachadas del Abasto Shopping y la restauración integral del Palacio de Tribunales. En el caso del Nacional Buenos Aires, la firma organizó las tareas en base a la documentación preparada por el equipo de arquitectos del colegio. El diagnóstico del estado de las fachadas Beaux Arts estuvo durante más de siete años a la espera del dinero que solventara la recuperación. En aquel entonces, el arquitecto Gustavo de Corral, director de proyecto de la Dirección de Construcciones Universitarias, daba cuenta de “un desajuste generalizado en el recubrimiento de las fachadas”. El revoque original estaba gastado por una intervención anterior que produjo una pérdida importante de material y las sujeciones sobre el revestimiento para el recorrido de cables había empobrecido el ya devastado conjunto, que padecía de filtraciones, musgos, líquenes, guano y nidos de palomas por doquier. Durante ese tiempo, más de una promoción de estudiantes egresados y docentes convivieron con un incómodo y hasta riesgoso andamio en la puerta de acceso que impedía que el desprendimiento de mampostería causara algún accidente. A esto se sumó el conflicto por la peatonalización de la calle Bolívar, cerrada al tránsito desde 2010 por vibraciones supuestamente perjudiciales en la estructura de la vecina Iglesia de San Ignacio de Loyola, construcción de mediados del siglo XVIII. La arquitecta Natalia Donadío, del equipo de trabajo, junto a Fabián Persic y Leticia Sozzani, que restauró la fachadas del Buenos Aires, explicó: “Se planteó la limpieza con hidrolavado de agua fría para la recuperación de la Piedra París. Había revoques flojos, por lo que se debió encarar una intervención integral que incluyó la reposición de ornamentos como el escudo, que prácticamente había desaparecido”. Hubo que hacerlo a nuevo se realizó a partir de planos originales. El objetivo, como lo explicaba de Corral, fue “mantener el material de frente, símil piedra, a la vista, evitando las alternativas de recubrimientos y pinturas de terminación, que además de producir una adulteración del código técnico expresivo original del edificio obligan a un mantenimiento frecuente y costoso”. Además, las aberturas más comprometidas por el deterioro debieron ser desarmadas y vueltas a sellar, ya que había filtraciones de humedad en el encuentro del vidrio con la carpintería y de ésta con la mampostería. El sellado había superado por mucho su vida útil y debió ser repuesto por completo.En el basamento las tareas también fueron muy detallistas. Fue limpiado con hidroarenado a baja presión para remover las capas de grafitis y dejar al decubierto las legendarias placas de granito gris.El edificio pertenece a un diseño del arquitecto francés Norberto Maillart, también autor del Palacio de Correos (hoy Centro Cultural Kirchner) y del Palacio de Justicia, frente a plaza Lavalle. De estilo neoclásico francés y volumetría compacta, es un paradigma de la arquitectura escolar de principios del siglo XX. Finalizada la etapa de recuperación y puesta en valor de las fachadas, el siguiente paso serán los trabajos en la mansarda y las cubiertas planas, que comenzarán en unas semanas. Antes, el Colegio Buenos Aires había restaurado patios internos, escaleras y otros espacios. Hoy, desde la calle, vuelve a lucir el esplendor de antes. Informe: ARQ Fuente: 

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Diario Clarín 14/8/2015

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