El «caso Profumo» cumple 50 años

Cuando en una veraniega tarde de julio de 1961 el entonces ministro de Guerra británico, John Profumo, se dejó seducir por la prostituta Christine Keeler, obnubilado por su bella figura, no sospechaba que se estaba sumergiendo en el mayor de los escándalos políticos y sexuales de la Guerra Fría. El aristócrata y figura en alza del Partido Conservador sufrió tal escarnio público que se vio obligado a renunciar para luego, en un acto de remordimiento, terminar lavando platos en un hogar de pobres.

El romance duró aproximadamente cuatro meses, pero resultó explosivo porque Christine, de sólo 19 años, ofrecía paralelamente sus favores a Yevgeny “Eugene” Ivanov, quien bajo el cargo de agregado naval de la Embajada soviética en Londres actuaba para los servicios secretos de su país. El particular período de la historia, en donde se desconfiaba de todos, y el hecho de que Profumo manejaba información confidencial de alto impacto, despertaron la sospecha de que la joven podría haber servido de nexo para pasar datos secretos. El caso se destapó en 1963 a raíz de un incidente violento protagonizado por dos hombres con los que Keeler estaba relacionada. Allí los medios descubrieron que entre los clientes de la joven estaban Profumo e Ivanov. De inmediato, el tema se convirtió en debate nacional. El ministro, de 48 años, conoció a Christine en una fiesta que dio Lord Astor en su lujosa mansión de campo. La joven había llegado al lugar gracias a los manejos de Stephen Ward, un artista que actuaba como proxeneta brindando sus servicios a los altos sectores sociales británicos. Pese a que estaba casado con la bella actriz Valerie Hobson, Profumo no pudo resistir los encantos de la joven prostituta cuando la vio salir desnuda de la pileta de Astor. La investigación de los medios permitió conocer detalles escabrosos del caso. Las versiones sobre orgías sexuales, en                                                      John Profumo las cuales se decía que el ministro cumplía un destacado papel, llevaron al aristócrata a dar explicaciones en la Cámara de los Comunes. En la comparecencia de 1963 admitió un vínculo amistoso con Christine, pero negó que mantuviera una doble vida. Sin embargo, en un país en el que la mentira de un político ante el Parlamento se paga caro, el ministro tuvo que dimitir al reconocer luego que su declaración no había sido correcta. En el medio del estrépito que causaba el caso, Ward se suicidó, lo que llevó algo de alivio a los políticos y aristócratas que participaban en las fiestas sexuales. Tras el escándalo, que dinamitó su carrera política, Profumo ofreció su servicio al centro de ayuda a personas sin hogar Toynbee Hall, en Londres. Allí, el hombre que se había graduado en Oxford y era considerado héroe de la Segunda Guerra Mundial lavó platos, cocinó y sirvió sopa caliente durante años, como penitencia. Murió en 2006, a los 91 años, sin poder desprenderse del estigma. Fuente: 

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Diario Clarín 5/6/2013

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