El Bicentenario ya se vive en la ciudad

Avenidas cortadas, fachadas tapadas y carteles de obras por todos lados son una rara postal porteña con la que empiezan los festejos.

 Cortes de calles, constantes y cambiantes, carteles de obras nacionales y porteñas por doquier forman parte de la rara fisonomía de la ciudad, que cada vez se asemeja más a un gran centro de exposición a cielo abierto, con los consiguientes trastornos para transeúntes y automovilistas.

El próximo fin de semana largo, que se extenderá entre el sábado 22 y el martes 25, será el que congregará la mayor cantidad de actividades y eventos gubernamentales y privados que se recuerden de las últimas décadas.

Sin embargo, el Bicentenario ya se siente y palpita en la ciudad y hoy habrá festejos relacionados con actividades culturales extranjeras.

En el contexto de la serie de eventos Buenos Aires Celebra, organizado por el Ministerio de Cultura porteño, hoy se presentará la colectividad japonesa.

A partir de las 14 y a lo largo de la Avenida de Mayo, entre Bolívar y Bernardo de Irigoyen, se realizará un desfile del que participarán grupos de danza japonesas, que bailarán al compás de su música tradicional y serán acompañados por grupos de karate, arte marcial propia de la cultura nipona.

Además del desfile, a lo largo de las cinco cuadras de la Avenida de Mayo, se instalarán puestos con comidas y productos típicos de Japón para que los visitantes puedan interactuar con la cultura oriental.

Por otra parte, desde las 11, en la zona del llamado barrio Chino también se festejará el Bicentenario.

El acto central será en Arribeños y Olazábal, en Belgrano, y está organizado por la Asociación Barrio Chino de Buenos Aires, la Asociación Budista I.B.P.S. Argentina y el Monasterio Budista Fo Guang Shan Argentina.

A través de este encuentro, se buscará exponer el afecto de la comunidad china por nuestro país.

La acción principal de la ceremonia será el Vesak , normalmente llamado el Baño de Buda, que conmemora el nacimiento del Buda Sakyamuri (Sidharta Gautama) hace 2554 años, y que, en esta oportunidad, tendrá la particularidad de incluir un oración en favor del futuro de la Argentina.

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Los festejos incluirán además el clásico acto del dragón y una extensa feria con típicos platos orientales y artesanías chinas y argentinas. Pasados los festejos de hoy, en la ciudad habrá unos días más de preparativos para los masivos festejos del Bicentenario, donde se destaca la reapertura del tradicional Teatro Colón.

El lunes 24, en la víspera del Bicentenario, será la apertura oficial con una función de gala para invitados especiales y, además, se colocarán pantallas sobre la calle Libertad para que el resto de la gente pueda disfrutar de la función.

Dos días después, subirá a escena la ópera La bohème , de Giacomo Puccini, con la puesta en escena de Hugo de Ana. Con esta obra, se iniciará una de las temporadas más esperadas de los últimos años en el teatro emblema de una época dorada de la ciudad.

Propuestas gourmet que evocan 200 años de historia
Los restaurantes de Buenos Aires rinden homenaje con platos criollos

Los homenajes por el Bicentenario llegan a las principales cocinas porteñas y prometen armar una revolución gastronómica que estalle en el paladar de quien deguste los platos típicos de aquellos años. Las propuestas van desde menús que intentan rescatar las raíces de la comida criolla, hasta platos sofisticados y vanguardistas, que hacen su propia interpretación de la cultura gastronómica de los tiempos revolucionarios.

Entre los que buscan rescatar los sabores y texturas originales, está el chef y dueño del restaurante palermitano Pájaro que Comió, Maximiliano Pettit, que investigó qué se comía hace 200 años y trató de reproducirlo en su menú del Bicentenario (por la noche, $ 65 por persona).

«Rescatamos los platos típicos de la época y los elaboramos siguiendo la receta original. Quisimos rescatar los sabores típicos, utilizando las materias primas que se usaban en el siglo XIX», contó Pettit a LA NACION. Como platos principales, se puede elegir entre carbonada, guiso carrero o de choclo, humita o estofado criollo. Y, entre los postres, la elección pasa por la natilla, el arroz con leche, los buñuelos de batata o las yemitas. La bebida: vino de fonda.

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«La carbonada fue de los platos que más cambiaron. Entre los postres, la natilla era un plato burgués nada popular. Y el queso y dulce no se comía como postre, sino que estaba destinado a la mateada. Se comía en las puertas de las casas, por eso se le llama vigilante», dijo Pettit.

Barbaro Bar (Tres Sargentos 415)celebra la emancipación con un menú que fusiona lo colonial con lo moderno. Propone marine de osobuco (un plato de época sólo accesible a familia acomodadas) acompañado de milhojas tricolor y praliné de nueces y almendras. De postre, flan casero. El precio por persona es de 60 pesos. Como dato extra, el gerente, Alejandro Gómez, contó que en la calle en la que está emplazado el bar estaban los cuarteles donde se entrenaban los granaderos de San Martín.

En el restaurante de comida vasca Sagardi (Humberto I 319), enarbolan la bandera de la libertad con un menú que evoca los sabores de la Revolución a la manera vasca: txistorra frita como aperitivo, alubia nueva con bacalao de primer plato y carrillera de vaca al malbec con puré, como plato principal. El postre, arroz con leche. Todo, regado por sidra vasca o vino Uco A Cero. El valor es de $ 145 por persona. «Sagardi propone revivir la recorrida de las huestes que marcharon por esta misma calle. En este mismo edificio había una clásica pulpería», comentó Miguel Enríquez, gerente del restaurante.

Ciervo, yacaré y ñandú
En Recoleta, Lola (Guido y Junín) propone un menú entre excéntrico y distinguido. Por ejemplo, las empanadas son de carne de ciervo cortada a cuchillo, y la parrillada es de yacaré, llama y ñandú. En la tabla de ahumados se puede encontrar desde trucha hasta bondiola de jabalí. Los postres van desde el clásico arroz con leche hasta el helado de canela y quesillo con miel de arrope.

El menú está vigente, además del 25 de mayo, todos los viernes, sábados y domingos del mes, y tiene un costo de $ 140 por persona (incluye una botella de vino cada dos comensales, de Finca La Linda, y café).

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María Félix (Dardo Rocha 1680 y Guatemala 5200) es un resto conocido por su comida mexicana. Pero no quisieron quedarse fuera de la celebración patria y elaboraron un menú que combina ingredientes que hermanan a México con la Argentina.

La sugerencia es comenzar con unas quesadillas de queso, de hongos, o un taco de pollo, y continuar con el molcajete (tiras de carne de res y cerdo, con salsa de tomate y papas). De postre, pastel tres leches o crepas María Félix ($ 91, incluye vino Graffigna Centenario malbec).

El restaurante Cabernet (Borges 1757) festeja un menú bien criollo: empanadas de carne cortada a cuchillo, pastel de papa con pollo y matambre de ternera con ensalada de campo, como opciones de entrada. Los platos principales son locro, abadejo con crema de hierbas y osobuco braseado con vegetales, como plato principal ($ 130 por persona; incluye postre y vino de Bodegas Séptima).

En Puerto Madero, la propuesta de El Potrillo (Alicia Moreau de Justo 580) consiste en empanaditas calientes de carne o chorizo de rueda para empezar; trío de carnes asadas a leña con ensalada criolla o mixta, papas fritas o puré y, para terminar, flan casero o queso, y dulce más café. El costo es de $ 250 para dos personas.

La propuesta vanguardista de Moreno Restaurante corona 200 años de cocina. El chef Dante Liporace presenta tres platos típicos transformados con las técnicas de la cocina molecular.

La propuesta consiste en un pastel de papas en deconstrucción con una esfera de oliva, chinchulines y mollejas al vacío con huevo a 65 grados, puré de cáscara de limón y pan de oliva y, como postre, torta frita con helado de mate cocido con leche, espuma de membrillo y reducción de mandarina.

por Laura Reina

Fuente: 

Diario La Nación 16/5/2010

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