El arca de los tesoros fílmicos argentinos

Si un museo es importante para la cultura de una población, su depósito es aún más trascendental. Son muy pocos los museos que pueden exhibir todo su acervo de manera simultánea y hay muchos que, por sus dimensiones, tienen más obras guardadas que en exposición.

Sin ninguna señal externa que lo identifique, al menos por estos días, en Ministro Brin 617, de La Boca, se atesora buena parte de la historia filmográfica argentina. Después de varias mudanzas y muchas dificultades de infraestructura que pusieron en riesgo su patrimonio, el depósito del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken tiene sede definitiva. «Aquí se trabajó hace más de un año para instalar las condiciones de depósito, porque lo peor que le puede pasar a una película es el cambio de temperatura y de humedad», explicó el director general de Museos de la Ciudad, Pedro Aparicio, durante una visita de LA NACION al nuevo depósito. En salas acondicionadas a las necesidades del material fílmico (temperaturas constantes de 17°-18°5 y 40% de humedad), se disponen las casi 65.000 latas de películas de todos los tiempos y temáticas producidas en la Argentina. «Se respetaron las normas internacionales para el depósito de las películas», afirmó María Victoria Alcaraz, subsecretaria de Patrimonio Cultural de la ciudad, al destacar que «en diversidad de objetos el del Cine es uno de los museos más grandes del país». También los empleados trabajan con los elementos de protección personal que corresponden a las tareas que desarrollan. Quienes están dedicados a ubicar las películas en los anaqueles y catalogarlas usan guantes, delantales y máscaras para respirar sin complicaciones. Es que, según el tipo de película (hay de 35 mm, 16 mm, súper 8, 9 1/2 y 8 mm) el olor que despide puede ser muy desagradable y pasar de sentir ácido en el aire a un fuerte hedor a vinagre.  El depósito incluye archivos fotográficos, afiches y biblioteca. Foto: LA NACION / Emiliano Lasalvia Para tener una idea de la magnitud del tesoro que protege el depósito, vale indicar que una sala está dedicada a toda la producción de Sucesos Argentinos, que se editó y difundió entre 1937 y 1979. El depósito alberga mucho más que películas. María del Carmen Vieites, del Departamento de Museología de la ciudad, enumeró: 1365 guiones de cine, centenares de afiches promocionales de las películas argentinas, colecciones de fotografías de retratistas destacados como Annemarie Heinrich y Sivul Wilenski, partes de escenografías, vestuario (como los vestidos manchados de sangre de Camila O’Gorman, en la escena de su fusilamiento), proyectores y cámaras filmadoras y una biblioteca de 6000 libros y revistas, que se abre al público e investigadores durante la semana. Casi el 90 por ciento de todo el material está catalogado. Y esa tarea ha permitido determinar que los personajes más pedidos por investigadores y documentalistas son: Hugo del Carril, Niní Marshall, Luis Sandrini e Isabel Sarli. «También hubo mucha demanda de consultas sobre las películas fundacionales en la época del Bicentenario, en 2010», recordó Pedro Aparicio. La tarea de recepción de material es constante y, para evitar desequilibrios entre lo existente y las incorporaciones, hay una sala de «cuarentena», en la que se revisa lo donado y autorizado por el gobierno porteño luego de un trámite formal. «Verificamos que la donación esté en condiciones de sumarse al material ya guardado porque si una película no está en buen estado, puede generar deterioro a otras ubicadas en la misma sala de depósito», añadió Pedro Aparicio, al señalar que «recién después de 2000 se comenzó a recibir material digitalizado». A 450 metros del depósito, el Museo del Cine exhibe las películas argentinas. Foto: LA NACION / Emiliano Lasalvia «Hemos hecho una tarea muy importante porque nos pusimos de acuerdo todos los sectores políticos en la necesidad de cuidar el patrimonio cultural de la ciudad», manifestó la diputada de Pro y presidenta de la Comisión de Cultura de la Legislatura porteña, Lía Rueda. La legisladora Rueda se refería a la decisión tomada entre todos los bloques de diputados, luego de una visita al depósito del Museo del Cine que funcionaba en José Aaron Salmun Feijóo 555, de Barracas. Sus instalaciones estaban muy deterioradas y había fuertes críticas de que no se utilizaba el dinero público autorizado para resolver los problemas de infraestructura. El lugar pertenecía al gobierno nacional y no reunía las condiciones para mantener allí el guardado del material fílmico. En septiembre de 2012, buena parte de los integrantes de la Comisión de Cultura de la Legislatura porteña hizo una visita y coincidió en la necesidad encontrar un sitio definitivo y acorde con el material que se debe proteger. Aunque hoy no todos siguen en la Legislatura, la decisión tomada por los diputados de Pro Lía Rueda, Graciela Seijó y Carmen Polledo, junto con Fabio Basteiro (Buenos Aires para Todos), Rocío Sánchez Andía (CC-ARI), Julio Raffo (Proyecto Sur) y Edgardo Form (Nuevo Encuentro) se plasmó en la iniciativa que permitió mudar el depósito a su actual morada: Ministro Brin 615, a apenas 450 metros del Museo del Cine. Peregrinaje de seis sedes en 40 años El Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken fue creado en 1971. La iniciativa fue del propio periodista, académico e investigador, que legó su colección particular.Ducrós Hicken (1903-1969) fue miembro del Instituto Nacional Sanmartiniano y pintó retratos de San Martín, Belgrano, Mitre, Güemes y Brown, que se conservan en escuelas y museos en nuestro país y el exterior.El museo funcionó en cinco sedes -el Teatro Municipal General San Martín, el ex Instituto Di Tella, el Centro Cultural Recoleta, Sarmiento al 2500, Defensa 1220- hasta que el 1° de agosto de 2011 llegó a su ubicación actual, en Caffarena 51. por María Elena Polack Fuente: 

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Diario La Nación 14/4/2014

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