El 24 de marzo y el modelo económico de la dictadura

Ese día, salvo los muy despistados, se sabía lo que pasaría. Un golpe militar era un rumor a gritos que se venía anunciando y se venía pidiendo desde vastos sectores de la ciudadanía. Coincidían los interesados, que ya estaban armando un plan económico a su gusto (continuidad del de Celestino Rodrigo del 5 de junio de 1975, al que a su vez había antecedido el de Krieger Vasena, durante el onganiato y también antes, el de la revolución triunfante en 1955).

El líder de esa corriente de pensamiento era José Alfredo Martínez de Hoz, gerente del Chase Manhattan Bank, pero sobre todo miembro importante de la Trilateral Comissión, organismo supranacional conducido por David Rockefeller y Henry Kissinger. El plan buscaba en principio, terminar de destruir lo poco que quedaba del Pacto Social que Perón, desde la presidencia de la Nación, había logrado junto con los trabajadores (CGT) y los empresarios nacionales (CGE).
 
 La gestión Martínez de Hoz, según Martínez de Hoz.
 
 El viernes 27 de marzo de 1981 a la madrugada se terminó de armar un libro en el Ministerio de Economía. Se trataba de un balance de la gestión de Martínez de Hoz que dejaría en horas su cargo, luego de cinco años de ocuparlo.

El 2 de abril de 1976 el ministro había anunciado en su plan económico un “gran esfuerzo” por delante. “Hay tres gravísimos problemas, dijo, amenaza de hiperinflación, aguda recesión interna y eventual cesación de pagos externos”.

Cuando fue depuesta Isabel Perón la deuda externa era de 8.000 millones de dólares y cuando las sucesivas Juntas Militares dejaron el poder, la deuda ascendía a 27.162 millones de dólares.

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Aun con Martínez de Hoz a cargo del Ministerio de Economía, a fines de 1980, la deuda externa era de 25.000 millones y las reservas de 7.684 millones, con una relación de 30,7 %. (cuando se fue el ministro, tres meses después), la relación alcanzó a 11,04 %. En 1974 (cuando asumió Perón) la relación fue de 17,4 %  y en 1976 (cuando cayó Isabel) era del 21,9 % a pesar del Rodrigazo y sus consecuencias. En el quinqueño 1971/75 el crecimiento del PBI global fue de 19 %. Durante 1980 (último año de Martínez de Hoz) el crecimiento fue de 1,1 %, pero, llamativamente, se había cambiado el modo de medirlo. Se tomó como base 1970, cuando anteriormente se tomaba 1960. Con esa vieja base el PBI mostraba un decrecimiento de –0,3 %. Por su parte el sector productivo industrial sufrió en los cinco años analizados, un desmantelamiento del 25 %. En 1976 había 1.700.000 obreros industriales y 350.000 pasaron al sector servicios o cuentapropismo. En esos días un importante funcionario del Ministerio de Economía afirmó:” es lo mismo fabricar acero o caramelos”.

Cuando Martínez de Hoz impuso su reforma financiera, el primero de junio de 1977, (que dio nacimiento a la “Patria Financiera”) dijo en rueda de amigos: “bueno, ya me puedo ir tranquilo, logré lo que quería”. (pero se quedó un tiempo más). En 1975 la relación PBI/ahorro era de 21,7 % mientras que en 1980 alcanzó a 27,2 %, pero solamente un 30 % eran depósitos a más de 30 días. (se había pasado de fabricar a especular y con garantía de la Nación). La inversión bruta fija, tomando como base 1970, creció desde 1976 un 5,5 %, aunque en ese porcentaje deben tomarse en cuenta obras de infraestructura no productoras de riqueza, como el Mundial de Fútbol de 1978, autopistas y gastos en defensa. En el rubro exportaciones, según datos de banqueros de primera línea, desde 1977 a 1980 incluido, el desfasaje cambiario fue de 46 %. Para lograr equilibrio entre demanda y oferta se requería una devaluación de 86 por ciento.
A valores constantes, las exportaciones de 1980 se situaron por debajo de las de 1969. En los comienzos de 1976 (gobierno de Isabel Perón) había un superávit de balance comercial de 883,1 millones, mientras que a fin de 1980 hubo un déficit de 2.425 millones. (las vidrieras se llenaron de baratijas importadas y las fábricas cerraron).
En esos últimos 4 años la expansión monetaria superó el 4.000 por ciento. No hay modo de medir el incremento del gasto público. Cerraron más de 30 bancos y la demanda de crédito se cubrió con emisión. 
 
 

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Fuente: 

Héctor Rodríguez Souza, periodista 29/3/2011

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