Dos educadores en el Río de la Plata

«Dejese de Víctor Hugo, amigo, con toda su grandeza de alma y de talento. Hay mucho, más serio y más útil, de que ocuparse un hombre como Ud. con honra y provecho para sí y su patria.»

 De este modo (tan propio de él), Sarmiento apostrofó al joven José Pedro Varela cuando lo encontró, en 1867, en Estados Unidos. En posterior carta a Sarmiento, Bartolomé Mitre y Vedia, su secretario en Washington, en la legación argentina, describe así esa relación: «[?]insinuó Ud. una y otra vez a Varela la conveniencia de dedicarse por entero al servicio de la Educación. «Ahí está su campo. En nada podrá Ud. trabajar con más gloria y haciendo mayor bien. Estudie esos temas tan perfeccionados, imprégnese de la esencia americana del mecanismo escolar, desde la renta hasta la banca, y lleve a su país, que lo que necesita son ciudadanos aptos para desempeñar los deberes de tales, esta base inconmovible del engrandecimiento nacional.» Llenaría páginas y más paginas si hubiera de condensar, ya que no repetir, sus consejos a Varela sobre esta materia».

El joven José Pedro Varela había nacido en Montevideo el 19 de marzo de 1845, hijo de Jacobo Dionisio Varela, porteño, y sobrino, por lo tanto, de Florencio, Juan Cruz y Rufino Varela. Todos ellos habían emigrado a Montevideo huyendo de Rosas, donde el infortunado Florencio fue asesinado por sus osadías periodísticas contra el dictador. Familia de elevada ilustración, también se dedicó con éxito al comercio y a raíz de ello se le facilitó a José Pedro un viaje a Europa y EE.UU. que emprendió en agosto de 1867. No fueron los encargos comerciales de la barraca familiar los que colmaron

            José Pedro Varela

su curiosidad. En París visitó a Víctor Hugo, a quien presentó sus poesías, y luego viajó a Estados Unidos, donde se encontró con Sarmiento, ya un consagrado escritor y educador. Con sus 22 años, quedó subyugado por la prédica avasallante del sanjuanino, que cambió el rumbo de su vida. Y, como consecuencia, la del Uruguay.

Sarmiento no sólo le espetó esos discursos de que habla Mitre y Vedia. Le presentó a los educadores norteamericanos; le aconsejó lecturas; lo llevó a visitar establecimientos escolares. Tanto es el entusiasmo que generó Sarmiento en Varela que éste adelantó su regreso, al año siguiente, y se embarcó junto a él rumbo al Río de la Plata. Sarmiento retornaba para ocupar la presidencia de la Argentina, Varela, para lanzarse a la reforma escolar y fundar, en agosto de 1868, la Sociedad de Amigos de la Educación Popular, que al año siguiente abre la Escuela Elbio Fernández, con la finalidad de difundir los métodos modernos de enseñanza y formar ciudadanos.

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La turbulenta situación política del Uruguay posterior al asesinato de Flores y Berro desemboca en la dictadura de Lorenzo Latorre, un coronel ríspido y autoritario, pero de espíritu reformista, que logra que el principista Varela acepte el cargo de director de Instrucción Pública. Le fue muy difícil su decisión, pero aceptó: «Sé que mi actitud contribuye a prestigiar la dictadura, pero sé también que si por ese lado hago mal a mi país, por otro lado le hago mucho bien. El prestigio que puedo dar a este gobierno es transitorio. El influjo de la reforma escolar es duradero y profundo».

El hecho es que, a partir de esa obra, Varela cambia el país. Se fundan escuelas, bibliotecas populares, institutos de formación docente; se echan las bases de la escuela pública laica, gratuita y obligatoria; se establecen los cursos mixtos, hasta entonces vituperados por la moral predominante; se instauran las lecciones de objeto, para educar a partir de la observación y la experiencia, desterrándose los métodos memorísticos? En pocos años, el Uruguay vive una verdadera revolución, la más duradera, la que, continuada más tarde -en otra dimensión- por José Batlle y Ordóñez, a partir de 1903, configurará el Uruguay moderno, el que aún recoge de aquel tiempo lo mejor de sí.

Su lucha es tremenda. Se enfrenta a sus viejos amigos por ocupar un cargo oficial bajo dictadura. A la Iglesia, por la laicidad. A los maestros rutinarios, por sus nuevos métodos. A las mentalidades conservadoras, por su igualitarismo republicano: «En la escuela común, el niño se acostumbra desde temprano a dejar las tendencias aristocráticas de la familia; rozándose todos los días con centenares de niños de su misma edad, sin explicárselo tal vez, comprende que todos los hombres son iguales, porque ve que en ese mundo en pequeño que se llama escuela no hay más gradaciones que el saber y la inteligencia». Hasta la universidad lo combate por sus críticas a su orientación demasiado teórica.

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Todo desemboca en una formidable obra cívica, que Varela sintetizaba en su concepto de que «para fundar la República, lo primero es formar republicanos». Esa acción febril se trunca, a los 34 años de edad, cuando muere, afectado por una dolorosa afección en el estómago. Sarmiento se asocia a los homenajes que se le tributan e incluso impugna, con su clásica ferocidad, a quienes se los niegan.

Si la Argentina tanto le debe a Sarmiento, no menos deudor es el Uruguay, como inspirador de la obra de su reformador escolar. © La Nacion

por Julio María Sanguinetti, ex presidente de Uruguay

 

Fuente: 

Diario La Nación 7/3/2011

Informacion Adicional: 

Quién fue José Pedro Varela:

El 19 de marzo de 1845, en plena Guerra Grande, nacía José Pedro Varela, hijo de Jacobo Varela y Benita Berro, hermana del Presidente Bernardo Berro y sobrina de Dámaso Antonio Larrañaga.

La sociedad uruguaya vivía épocas de inmigración y de cambios económicos y técnicos, que favorecían la aceptación de ideas nuevas en pugna con las tendencias tradicionalistas.

En este contexto, siendo muy joven, Varela viaja a Europa y Estados Unidos donde recibe influencias intelectuales que mucho gravitarán en su formación.  A su regreso en 1868 funda la Sociedad de Amigos de la Educación Popular junto a Elbio Fernández.
  Sin abandonar la actividad periodística y política, sus inquietudes educativas empezaban a ocupar el centro de su preocupaciones.  
  
En sus libros «La Educación del Pueblo» y «La Legislación Escolar» Varela expone su concepción, considerando a la educación como base de la democracia y como la gran igualadora de las diferencias sociales.
 En 1876, con el objetivo de promover sus proyectos educativos, acepta los cargos de Director e Inspector de Instrucción Pública, que desempeñará en forma honoraria hasta su muerte, el 24 de octubre de 1879.

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Especialmente luego de la aprobación del Decreto Ley de Educación Común en 1877, desarrolla una corta paro fecunda labor organizando un aparato administrativo y técnico muy avanzado para la época.

Gracias a esta estructura, en dos años logra la construcción de nuevas escuelas y la elaboración de material didáctico adecuado, la selección del personal docente y su formación en una Escuela Normal, el desarrollo de los contenidos científicos del plan de estudios y la utilización de métodos novedosos que empleaban la memoria como facultad auxiliar de la reflexión.  Principios que hoy resultan familiares, como la adaptación de los conocimientos a la psicología infantil o la prohibición de los castigos corporales, recién entonces comienzan a aplicarse en nuestro sistema educativo.
   
Con su esposa, Adela Acevedo.   El Decreto Ley estableció además la gratuidad y obligatoriedad de la educación primaria. En cuanto a la laicidad, suscitó apasionadas polémicas y se adoptó finalmente una fórmula transaccional: los padres podían sustraer a sus hijos de la enseñanza del credo católico si no lo practicaban.

Los resultados iniciales de la Reforma vareliana se reflejaron en la multiplicación del número de alumnos, de escuelas y maestros, en la reducción del costo por alumno, pero sobre todo en el mejoramiento de la calidad de la enseñanza impartida.
 
Los conceptos innovadores de José Pedro Varela, más que una reforma, significaron la creación de un sistema educativo moderno con grandes posibilidades de transformación, que permitió al Uruguay, durante el siglo XX, ocupar un lugar de la más alta jerarquía en el contexto cultural de América.

Fuente: www.reu.edu.uy

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