Donde el gran Cassius Clay sigue noqueando

La legendaria vida del gran boxeador estadounidense, evocada en el Muhammad Ali Center, en Louisville.

Cuando noqueó a George Foreman, en la pelea que disputaron en Zaire en 1974

Su elegante estilo de pelea consistía en «flotar como una mariposa y picar como una abeja», dijo alguna vez. Sus guantes de boxeo se conservan en el museo del Instituto Smithsoniano. Y su historia está en el recuerdo de millones de personas, porque Cassius Clay fue tres veces campeón mundial de los pesos pesados, pero además representa como pocos el espíritu libertario de la década de 1960. Para contar la leyenda e inspirar a otros, en 2005 se inauguró en el centro de Louisville, Kentucky -la ciudad donde Clay nació el 17 de enero de 1942- el complejo cultural Muhammad Ali Center, que costó sesenta millones de dólares. En el edificio, de tres pisos, hay espacio suficiente para recordar la historia deportiva del boxeador, su época y su movida biografía. Los organizadores dicen que la idea del museo es interpelar a los visitantes «en su corazón, su espíritu y su imaginación», para difundir los valores de «crecimiento personal, integridad y respeto por los otros».

Todo el recorrido arranca en un pequeño cine, donde los visitantes ven un cortometraje que resume la vida del boxeador. Era el mayor de los dos hijos de un pintor de brocha gorda -Cassius Marcellus Clay- y de un ama de casa, Odessa Grady Clay. Los dos hermanos, Rudolph y Cassius, fueron criados por su madre en la religión bautista. La familia tenía como antepasados a esclavos del Sur estadounidense en el siglo XIX, Cassius Clay era el nombre del dueño de los esclavos.

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Cuando tenía 12 años alguien le robó al futuro boxeador su bicicleta Cruiser Deluxe. En la comisaría donde fue a hacer la denuncia, el joven Cassius se hizo amigo de un oficial de policía, Joe Martin, que le dio las primeras enseñanzas de boxeo en Louisville. También frecuentó el gimnasio del entrenador local Fred Stoner, quien lo acompañaría en su trayectoria amateur -como profesional su entrenador sería Angelo Dundee- hasta que en 1960 ganó la medalla de oro en las Olimpíadas de Roma. La anécdota es que cuando volvió de Roma, Clay quiso entrar a un bar pero lo echaron por ser negro: la barra del bar está reconstruida en el Ali Center y se oye una voz que dice «tú no puedes entrar». Molesto por el incidente, el boxeador cuenta en su autobiografía que aquel mismo día tiró su medalla olímpica al río Ohio.

Memorabilia

Fue en el año 1964 cuando Clay se unió a los musulmanes negros y cambió su nombre por el de Muhammad Ali. En 1967 perdió el título de campeón y su licencia de boxeador profesional por oponerse a la Guerra de Vietnam -era «objetor de conciencia»- y la situación se prolongó hasta que la Corte Suprema falló a su favor. Para esa época ya era amigo de intelectuales y artistas como Norman Mailer, Budd Schulberg y Joyce Carol Oates. Muchos de sus compatriotas lo veían como un símbolo del «orgullo negro», era la época de Martin Luther King y la lucha por los derechos civiles.

Después de ganar su título de campeón en la pelea contra Sonny Liston, en 1964, Clay reveló su conversión al islam y su amistad con el líder negro Malcom X. Habló en universidades y conmovió a los jóvenes que se resistían a combatir en Vietnam. Mediático, de respuestas rápidas, Clay era un auténtico «showman»: vivió la época del promotor de boxeo Don King y el auge de la televisión. Luego de cuatro matrimonios y nueve hijos, se transformó en un embajador honorario de Naciones Unidas y las misiones de paz, premiado por Amnesty International. Hay más de mil libros sobre su vida e innumerables películas, pero el récord se lo lleva la editorial alemana Taschen: en 2004 le dedicó «GOAT», un lujoso libro de Howard Bingham cuyo precio al público era de 7.500 dólares.

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El gran bailarín

Ese carisma tan especial pareció revivir en las Olimpíadas de Atlanta en 1996 cuando el boxeador -con su cuerpo tembloroso por el Mal de Parkinson que sufre desde 1984- llevó la antorcha olímpica en la apertura de los juegos. La escena está recreada en el Ali Center, pero hay mucho más para recordar. Por caso, las imágenes de «When we were kings», el documental de Leon Gast que ganó el Oscar de 1996. La película recuerda la pelea contra George Foreman en Kinshasa, Zaire, el 30 de octubre de 1974, donde Clay recuperó el título de campeón.

En el recorrido por el Ali Center los visitantes pueden «hacer sombra» o pelear con «el más grande», mientras reciben lecciones de boxeo en la voz de Laila. No faltan vitrinas con los cinturones, guantes, shorts y batas que acompañaron a Clay en su carrera. El récord impresiona: en sus 61 peleas, ganó 56 (37 fueron por nocaut) y perdió 5. Parecía bailar sobre el ring como Sugar Ray Robinson, el peso mediano que siempre fue su ídolo.

 

 

 

Multimedia: 

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Tramo del último round de la pelea Clay-Bonavena 7/12/1975 – Archivo Días de Historia

Fuente: 

Diario Clarín 11/4/2010

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