Donan tesoros artísticos e históricos del arcón de la familia Pueyrredón

Los recibió el Museo Pueyrredón, de San Isidro.Hay un documento de la Primera Junta, una carta cifrada de San Martín y un óleo atribuido a Prilidiano Pueyrredón.

Quien vaya por estos días al Museo Pueyrredón, en San Isidro, descubrirá algunas novedades. En una sala destinada exclusivamente a esta pieza, la institución acaba de colgar un óleo atribuido a Prilidiano Pueyrredón, en el que se retrata al cónsul Abregou, de origen portugués o brasileño. «Aunque no está firmado, los expertos que lo vieron aseguran que se trata de un Prilidiano, y nos dicen que es una obra temprana, pintada alrededor de 1850», cuenta Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria de Comunicación y Cultura de la Municipalidad de San Isidro. El óleo es la punta del iceberg de la donación que acaba de hacer Gustavo Amadeo Pueyrredón, un escultor que trabaja con madera y vive en Bariloche. Gustavo, que tiene 69 años, desciende de José Cipriano, uno de los hermanos de Juan Martín de Pueyrredón, quien fuera Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre 1816 y 1819. Por eso la donación no es sólo de material artístico sino también histórico. Hay, por ejemplo, un documento de noviembre de 1810 firmado por varios integrantes de la Primera Junta instando a la población a volver al trabajo agrario luego de que muchos hombres se volcaran a las milicias, para que la cosecha no se atrasara. Y una carta de 1811 en la que Juan Martín de Pueyrredón le pide a Feliciano Chiclana -integrante del Primer Triunvirato- que lo releve como General del Ejército. Para dar cuenta de su desgaste físico, escribe: «Yo podré ser un regular político pero creo que jamás seré un mediano militar». Entre el material más curioso se cuenta una carta cifrada, aparentemente intercambiada entre San Martín y Pueyrredón, cuando el Ejército de los Andes se preparaba para su gran cruce en Mendoza. Y otra en que San Martín recluta gente para ese cruce. Además del óleo, la donación de Gustavo Pueyrredón incluye caricaturas hechas por Prilidiano, un género con el que el museo no contaba hasta ahora. «El artista redactó un borrador para su amigo Miguel de Azcuénaga, que necesitaba solicitar un resarcimiento por terrenos en la zona de Retiro ante la Municipalidad porteña. En tono de broma, dibujó a un hombre pasando la gorra», describe Jaureguiberry, que asegura que esta donación «completa el guión del museo y enriquece el conocimiento de Juan Martín y de Prilidiano más en primera persona, por fuera de la esfera pública, a través de documentos privados». Hay, además, una caricatura de un rostro masculino y dos litografías que Prilidiano hizo de la entonces Plaza de la Victoria, que ahora todos conocemos como Plaza de Mayo. «Todo lo que fue donado por Gustavo Pueyrredón ya está exhibido en el museo», explica la funcionaria, y adelanta que la carta cifrada ya está siendo investigada. El material fue compilado por el historiador Carlos Alberto Pueyrredón, que escribió sobre sus antepasados y además fue intentente de Buenos Aires en la década del 40, en el siglo pasado. «El verdadero mérito de recopilar este archivo es de mi abuelo», dice Gustavo en diálogo con Clarín. Por estos días, visitó el museo que da cuenta de su historia familiar: «Esto estaba entre mis parientes hacía mucho tiempo. Mi madre murió y me vi con estos objetos muy valiosos, que creo que tienen que estar disponibles para el público, y no en manos de un privado. Un museo público era el mejor destino posible», cuenta. En su patrimonio material, queda todavía una litografía hecha por Prilidiano. En sus recuerdos, el óleo protegido entre dos vidrios para que el oxígeno y una ventana orientada al Sur no lo dañaran. El óleo que ahora es patrimonio público. por Julieta Roffo Fuente: 

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Diario Clarín 11/9/2015

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