Diagnóstico del poder

¿Cuál es el límite para un aspirante al poder? ¿Qué está dispuesto a entregar con tal de obtenerlo? ¿Y para retenerlo? ¿Renunciar a su familia? ¿A su propia vida? La historia está repleta de líderes, políticos y económicos, que fueron capaces de todo por una cuota, mayor o menor, de influencia. Pero hay ejemplos paradigmáticos, terribles, que sacuden a todo un país. Así fue con Juan Domingo Perón que, tras casi dos décadas en el exilio y una transición comandada por Héctor Cámpora, aquel «delegado» que pasó a ser visto casi como un traidor por el General, arribó a su tercera presidencia con un costo atroz para sí y, en cuestión de meses, para el país.

Preciso y sólido, Los secretos de los últimos días de Perón permite refrescar la memoria de quienes vivieron aquel período y ofrece una ventana casi única a quienes ni siquiera habían nacido cuando se desencadenó la tragedia. Para eso, el libro ofrece una triple perspectiva: combina la información oficial o pública que circuló durante aquellos meses, los datos reservados o íntimos que quedaron ocultos durante años (muchos de los cuales recién ahora salen a la luz) y la historia clínica del paciente, que era nada menos que Perón. Esa triple perspectiva depara resultados notables, por ejemplo, cuando Castro aborda la masacre de Ezeiza, que provocó en Perón una pleuropericarditis aguda, silenciada por sus colaboradores. O su viaje a Uruguay, que derivó en un edema agudo de pulmón durante una noche pesadillesca, aunque su Gobierno montó al día siguiente uno de sus habituales operativos de desinformación, a través de la agencia Télam y el Canal 7. Los golpes mortales comenzaron, sin embargo, a sucederse luego. Como la muerte de José Ignacio Rucci («Me cortaron las patas», diría Perón) o su enfrentamiento con Montoneros, organización que pasó de promover y facilitar su retorno a enfrentarlo en la Plaza de Mayo. «El acto del 1° de Mayo en la plaza tuvo un efecto muy negativo sobre la salud del general Perón», le explicó a Castro, 30 años después de aquellos hechos, uno de los médicos abocado a cuidar la salud presidencial, Pedro Ramón Cossio. «Ése fue uno de los tres momentos clave en la mala evolución del cuadro clínico del paciente. El anterior había sido Ezeiza y el siguiente sería el viaje a Paraguay. De ahí en más los dolores precordiales de tipo anginoso empiezan a aparecer con una frecuencia creciente: dolores cada cinco, cada cuatro, cada tres días y así sucesivamente.» Aquella cuenta regresiva dejaría el país al borde del abismo, con las facciones peronistas de izquierda y derecha enfrentadas a balazos, mientras despuntaba la Triple A, de la mano del aún más infame y criminal José López Rega, y los militares comenzaban a tomar posiciones para el genocidio que seguiría. Perón fue consciente de lo que podía ocurrir tras su muerte, por lo que antes y después de asumir la Presidencia buscó tender puentes con los partidos de la oposición y, en particular, con su viejo rival, Ricardo Balbín. Le ofreció repetidas veces que lo acompañara como su vicepresidente, en el sitio que terminó por ocupar María Estela Martínez, «Isabelita». El resto, claro, es historia. Pero la clave pasa por cómo se lee. De qué fuentes se abreva para reconstruirla e interpretarla. Y Castro, médico de profesión y periodista de alma, aprovecha sus dos facetas para extraer conclusiones de aquel dramático tiempo. «El diagnóstico de los médicos del general Perón, quienes le desaconsejaron aceptar la presidencia de la República, no tuvo la valoración adecuada ni del viejo líder, que había acunado durante 18 años el sueño reivindicatorio de su vuelta al poder, ni de su entorno», remarca el autor, sobre el final de su libro. «A esa altura de su vida y con su salud tan deteriorada, el general Perón no debió haberse postulado a la presidencia. Fue ese un grueso error cuyas nefastas consecuencias las terminaría padeciendo la sociedad argentina.» Tristemente, Perón no sería el último líder que ataría la suerte del país a su sola voluntad. O a su salud. Y de allí surge, acaso, el mayor activo de la investigación de Castro. Porque, como remarca Joaquín Morales Solá en su prólogo, el libro «no sólo nos cuenta una historia, sino que, sin quererlo tal vez, nos explica el presente». por Hugo Alconada Mon Los secretos de los últimos días de PerónNelson CastroVergara528 páginas$ 165 Fuente: 

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ADN Cultura 14/6/2013

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