Devolverán obras que hayan sido robadas por los nazis

El tesoro de Cornelius Gurlitt, un anciano bávaro de 81 años. La colección consta de más de 1300 pinturas de Chagall, Picasso y Matisse, entre otros.

Cornelius Gurlitt se quedará finalmente sin parte de su tesoro, de “mis cuadros”, como llamaba a la extraordinaria colección de cuadros de Marc Chagall, Max Beckmann, Franz Marc, Pablo Picasso y Henri Matisse, entre muchos otros, y que –se sospecha– forma parte del expolio nazi. Ayer, este anciano de 81 años llegó a un acuerdo con la región de Baviera, donde vive, y el Gobierno alemán para devolver las obras que hayan sido robadas por los nazis. Gurlitt saltó a la fama en noviembre del año pasado, cuando trascendió que en febrero de 2012 la policía alemana encontró y confiscó 1281 cuadros de su casa en Múnich, que el hombre heredó de su padre, Hildebrand Gurlitt, fallecido en 1956 y uno de los historiadores de arte y marchantes más reconocidos de Alemania, quien hizo negocios con nazis, acaso con el afán de “salvaguardar” los cuadros. Varios de ellos habrían sido catalogados como “arte degenerados” por el régimen de Hitler. A partir de entonces, la vida diáfana de Cornelius Gurlitt, que tenía un Chagall bajo llave en uno de sus armarios, quedó interrumpida. Medios de todo el mundo hicieron guardia en su casa. “No soy Boris Becker. ¿Qué quiere esa gente de mí? Soy muy callado. Solo he querido vivir con mis cuadros. ¿Por qué me fotografían?”, preguntó el viejo a Der Spiegel. La mismísima canciller alemana Angela Merkel, el gobierno de los Estados Unidos y la comunidad judío–germana reclamó a los fiscales que aceleraran la investigación para dilucidar la procedencia de las obras. En febrero, mientras la investigación avanzaba y el gobierno alemán publicaba en Internet las obras incautadas, Gurlitt confesó guardar otros 60 cuadros en su casa de Salzburgo, Austria, entre los que se contaban lienzos de Monet, Renoir y Picasso, entre otros. Ahora, investigarán las obras sospechosas de haber sido sustraídas durante el régimen nazi a sus legítimos propietarios, principalmente judíos, y Gurlitt recibirá el resto de cuadros en un plazo máximo de un año, según acordaron ayer las partes implicadas. Las autoridades alemanas mantienen su sospecha sobre 590 de los cuadros, una cifra que los los asesores del anciano discuten y sitúan entre 40 y 50. “(Gurlitt) se compromete a devolver todos los cuadros que hayan sido robados”, indicó la ministra de Cultura de Baviera, Monika Grütters. Mientras tanto, como si se tratara de un pariente preso, el anciano –enfermo del corazón– podrá visitar las obras. Para realizar el peritaje se formará un grupo de trabajo en el que Gurlitt tendrá derecho a escoger al menos a un investigador que vele por sus intereses. La región de Baviera correrá con los gastos. “(Gurlitt) reconoce su responsabilidad moral y eso lo reconozco expresamente” señaló el ministro de Justicia de Baviera, Winfried Bausback. “Lo más doloroso fue despedirme de mis cuadros. Espero que todo se aclare y me los devuelvan”, dijo cuando estalló el escándalo. Por ahora, seguirá esperando. Fuente: 

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Revista Ñ 8/4/2014

 

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