Desde que el peronismo llegó al poder, hace 70 años…

El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón llegó al poder por primera vez, tras ganar en las elecciones presidenciales de febrero de ese año. La fecha no era casual. El gobierno de facto al cual había sido el protagonista político principal, cumplía ese día tres años. En los 70 años siguientes, el Peronismo ha sido la fuerza dominante en la política argentina y ha gobernado durante 37, más de la mitad del tiempo y habiendo ganado nueve elecciones presidenciales.

Los seis mandatos presidenciales terminados desde entonces, fueron todos de presidentes peronistas (Perón, Menem y los dos Kirchner). A lo largo de estos años, esta fuerza política sobrevivió a persecuciones durante los gobiernos de facto, a las derrotas electorales y a la muerte de su líder y fundador, algo que resulta difícil para los movimientos populistas constituidos en torno a una fuerte personalidad política. En gran medida, la política argentina de los últimos setenta años, se ha definido entorno al Peronismo. Su alternativa hasta la elección presidencial de 2015, fueron sucesivamente tres gobiernos militares y cuatro civiles provenientes del Radicalismo. Es discutible cual es la causa de la persistencia del Peronismo en la política argentina. Quizás sea, porque es la fuerza política que mejor expresa o representa, la complejidad, contradicción y ambigüedad de la sociedad argentina, a lo que suma una constante en cuanto a saber retener más allá de los cambios y giros ideológicos, el predominio del voto popular. Ahora, por primera vez en siete décadas, hay una alternativa a esta fuerza política dominante, que tiene un origen diferente, ya que Cambiemos es una coalición electoral que reúne a un partido nuevo que al mismo tiempo es el primer proyecto electoral exitoso del centro-derecha, como el PRO,- aunque muchos de sus integrantes con lógica resistan esta denominación,- con el Radicalismo. Los desafíos políticos de esta fuerza nueva, en gran medida se definen a partir de ser la opción al Peronismo. La primera, es demostrar que Argentina puede tener gobernabilidad sin hiperpresidencialismo, la situación institucional en la cual se ha ejercido el poder en los gobiernos peronistas, que han tenido una acumulación de poder, donde el Ejecutivo ha tenido primacía sobre los otros dos poderes. Dado que la coalición gobernante tiene sólo un quinto del Senado, un tercio de Diputados y cinco de veinticuatro gobernadores, dicha forma de ejercer el poder hoy no es viable. Es así como el desafío de Mauricio Macri es demostrar que Argentina puede tener gobernabilidad sin hiperpresidencialismo, que ha sido la forma normal de ejercicio del poder en el Peronismo. El segundo desafío es político: mostrar que el país puede tener gobernabilidad bajo un gobierno no-peronista. Es que durante los últimos setenta años, las cuatro presidencias no peronistas no alcanzaron a terminar el mandato. Las dos primeras por golpes militares y las dos últimas por crisis económicas que acortaron los períodos. Es así como los desafíos dos desafíos, tanto el institucional como el político, se definen con referencia al Peronismo. Hoy, parece lógico que el PRO se proyecte como una fuerza que gobierne ocho años si Macri es reelecto y si tiene éxito que logre retener el poder a través de algún dirigente propio que lo suceda. A su vez el Peronismo, sin duda se mueve aunque todavía sin un liderazgo nuevo, en pos de retornar al poder en cuatro, ocho o doce años. Lo que si parece claro es que a 70 años de la llegada del Peronismo al poder por primera vez, éste sigue siendo una fuerza política vigorosa más allá de sus divisiones y que el éxito político-institucional de Macri, está en mostrar que Argentina puede tener gobernabilidad sin ser peronista y sin hiperpresidencialismo. por Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría Fuente: 

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Diario Clarín 9/6/2016

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