Desde el 83, un ministro de Economía cada 456 días

Si hay algún cargo público, después del de Presidente de la Nación, que desvela a los argentinos es el de ministro de Economía. Es lógico. Las turbulencias en la materia a las que acostumbra el país obligan a conocer quién es el valiente en enfrentar semejante desafío. Es por eso que ayer la atención estaba centrada en la elección de Mauricio Macri en ese puesto estratégico, más allá de que el nombre del candidato ya había trascendido en los últimos días. Alfonso Prat Gay se convertirá a partir del 10 de diciembre en el ministro N° 24 en conducir el Palacio de Hacienda desde el advenimiento de la democracia. Su designación invita a recorrer la lista de antecesores.

Historia Desde Bernardo Grinspun, el primer ministro de Raúl Alfonsín, hasta Axel Kicillof, cuando termine su gestión en un par de semanas, habrán pasado 10.492 días. Esto hace un promedio de 456 días por funcionario. Pero la historia no respeta la prolijidad de los números y, en estos 32 años, cada uno tuvo distinta suerte. Domingo Cavallo fue el que más duró: 2.197 días sumando sus dos períodos, el primero con Carlos Menem y el segundo con Fernando de la Rúa. En ese lapso dejó su marca. Su voz chillona, el llanto ante Norma Pla, la sutil invitación a los científicos para que fueran a «lavar los platos» y la fantasía que duró una década de creer que el peso valía lo mismo que el dólar.  Otros no tuvieron tiempo de dejar su recuerdo. Jorge Capitanich, por ejemplo, en su fugaz paso de tres días en la crisis de 2001 o el «silencioso» Carlos Fernández al que, en sus 439 días en funciones, no se le conoció la voz.  Pero la mayoría, más allá de las consecuencias de sus decisiones, tiene motivos para ser recordados. Juan Vital Sourrouille por el Plan Austral o Juan Carlos Pugliese por una frase célebre ante la reacción de los mercados: «Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo». Miguel Roig por ser el único en morir en su cargo. Erman González por el Plan Bonex. José Luis Machinea por su «tablita». Ricardo López Murphy por su plan de ajuste. Jorge Remes Lenicov por cargar con la salida de la convertibilidad. Felisa Miceli por su «olvido» en el baño del ministerio. Martín Lousteau por aquella imagen inolvidable junto a un Guillermo Moreno amenazante y la 125. Amado Boudou por ser Amado Boudou. Hernán Lorenzino por haber logrado su objetivo: se fue. Y Axel Kicillof por ser el último ministro de la era kirchnerista que, entre otras cosas, dejará su sello: «Quédense tranquilos. Está todo estudiado en profundidad». Cristina de Kirchner, en sus ocho años de mandato, utilizó cinco ministros de Economía. Néstor Kichner, dos. Eduardo Duhalde, tres. Carlos Menem, seis (cuatro en el primer mandato y dos en el segundo) y Raúl Alfonsín, cuatro. Mauricio Macri ya designó el primero. Sólo resta saber, ahora, qué recuerdo dejará. por Horacio Alonso  Fuente: 

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Diario Ambito Financiero 26/11/2015

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