Descubren otra fortaleza oculta a pocos kilómetros de Machu Picchu

Habría funcionado como despensa de la célebre ciudadela de los incas. Consta de cinco niveles de terrazas agrícolas, una plataforma para rituales y un observatorio. Se estima que en cuatro años podría abrirse al turismo.


 

 

Los arqueólogos coinciden en algo: no había en las crónicas coloniales referencias escritas sobre este sitio inca que hasta hace muy poco estaba oculto del lado no visible del Huayna Picchu, la montaña que se eleva sobre el Machu Picchu. Hace unos meses que centenares de arqueólogos peruanos trabajan en el acondicionamiento de una nueva zona de restos incas en las inmediaciones de la más famosa ciudadela inca, para hacerla accesible al turismo.
Bautizado como Inkaraqay, el sitio arqueológico es una fortaleza colgante de 4500 metros cuadrados que servía, según los investigadores, como despensa de la ciudadela inca y lugar de culto a la Luna. “Este era uno de los sectores desde donde se proveían los alimentos que se consumían en Machu Picchu. Está conectado con ese centro a través de escalinatas que van al Templo de la Luna y luego acceden por Huayna Picchu”, explicó la arqueóloga residente Piedad Champi.
Compuesto por cinco niveles de terrazas agrícolas, una plataforma para rituales, un observatorio y un gran muro inca, en el lugar se está limpiando la maleza para que luego sea restaurado. Se estima que los trabajos demorarán unos cuatro años antes de que el sitio se abra a los turistas.
Para llegar hasta allí hay que tomar el tren que sale del poblado de Aguas Calientes, al pie del Camino del Inca que lleva hacia Machu Picchu, y bajar en el kilómetro 177, 20 minutos después de partir. Luego hay que cruzar el río sagrado, Vilcanota, sobre un puente de madera, y mirar hacia las laderas y cornisas. Allí se verá esta parte hasta ahora desconocida del Imperio Inca.
“La arquitectura de andenes es superior aquí que en el mismo Machu Picchu”, agregó Champi. Lo dice por los canales de agua que aparecen y desaparecen entre las terrazas. También por las escalinatas con peldaños que sobresalen hasta 70 centímetros de los muros.
Para seguir la ruta hay que olvidarse del vértigo y vencer una escalera infinita y escarpada durante siete horas. En ciertos tramos, el camino se suspende y hay que seguir a través de sogas sujetas a rocas y escaleras de madera. Un guía, un machete y antiofídicos (tratamiento contra mordeduras de serpientes) son necesarios, aunque los últimos escasean entre quienes ahora realizan los trabajos de limpieza y restauración. “Hay 16 tipos de culebras, pero sólo la jergona es mortal. También hay gallitos de las rocas (unas aves con cabezas rojas) y osos de anteojos. Y al menos diez tipos de orquídeas endémicas”, ilustra el biólogo peruano Julio Ochoa.
Inkaraqay, junto al sitio denominado Andenes Orientales (en el lado este de la montaña Machu Picchu) serán integrados al circuito turístico del Parque Arqueológico. Así lo informó el jefe del parque, Fernando Astete. “Andenes será parte del circuito el próximo año. En el caso de Inkaraqay, tomará más tiempo”, agregó.
 

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Fuente: 

Diario Tiempo Argentino 5/10/2010

Informacion Adicional: 

Descubrimiento de Machu Pichu:

El 24 de julio de 1911 es conocido como la fecha del «descubrimiento» de la famosa Ciudadela inca de Machu Picchu, tesoro arquitectónico que había permanecido oculto, por más de cuatro siglos, bajo la exuberante naturaleza del cañón del Urubamba. Este hallazgo fue hecho por el controvertido antropólogo, historiador o, simplemente, por el explorador norteamericano, aficionado a la arqueología, de la Universidad de Yale, profesor Hiram Bingham.

Si bien el descubrimiento le es adjudicado a Bingham, según el investigador del Cusco, Simone Waisbard, el hallazgo fue producto de una casualidad, ya que habrían sido Enrique Palma, Gabino Sánchez y Agustín Lizárraga, los primeros en visitar estos restos arqueológicos sobre cuyas piedras dejaron grabados sus nombres el 14 de julio de 1901. Y porque, además, el arqueólogo inglés buscaba, en realidad, la ciudad de Vitco, el último refugio de los incas y el último punto de resistencia contra los españoles. De manera que el citado descubrimiento de Bingham se reduciría a la difusión del hecho para la ciencia. Sin embargo, para su principal protagonista llegar a este día no fue producto del azar, sino de una extenuante investigación basada en las informaciones proporcionadas por campesinos del lugar, además de varios años de viajes y exploraciones por la zona.

Antes que Machu Picchu fuera descubierta es probable que formara parte de los fundos Qollapani y Kutija. Con el paso de los años quedó la hacienda Q`ente como unidad inmobiliaria. Ellos, Palma, Sánchez y Lizárraga, encontraron viviendo en el lugar al indígena Anacleto Alvarez, quien hacía ocho años atrás cultivaba las tierras arrendadas por doce soles anuales.

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Fuente: www.enjoy-machu-picchu.org

 

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