Declararon inocente al acusado de un robo histórico en EEUU

Enfrentaba cargos por el golpe a una terminal aérea y otros crímenes.Es Vincent Asaro, cuyo caso inspiró parte de una película de Martin Scorsese. Un jurado en Brooklyn no encontró pruebas suficientes para condenarlo.

Vincent Asaro, el supuesto gángster mafioso acusado en relación con el tristemente célebre asalto a Lufthansa de 1978, salió libre del juzgado federal de Brooklyn el pasado jueves ((12)) luego de que el jurado lo declarara inocente de asociación mafiosa y otros cargos.

Los veredictos, entregados al cabo de poco más de dos días de deliberaciones, dejaron perplejos a varios en la sala de audiencias, y particularmente a los fiscales federales, que estuvieron años armando la causa contra Asaro, de 80, con testimonios de encumbradas figuras de la mafia y grabaciones de un informante del FBI. Pero el caso se basaba notoriamente en la cooperación por parte de algunos dichos de personajes de la mafia, parte de ellos asesinos confesos, y el jurado rechazó la acusación federal de que Asaro había colaborado en el funcionamiento de una organización criminal dedicada a robos y asesinatos, en especial el escandaloso robo a Lufthansa, que fue parte del argumento de la película de 1990 de Martin Scorsese Buenos muchachos. Cuando el miembro del jurado elegido para comunicar el veredicto dijo “Inocente” en referencia al primer delito —la acusación de asociación ilícita, por lejos el cargo más complicado y grave de todos— en la corte se produjo un silencio de desconcierto.  Después del fallo “Inocente” en los delitos segundo y tercero, por extorsión, Asaro lanzó al aire el puño derecho tres veces. Cuando se retiró el jurado aplaudió vivamente y después abrazó a sus abogados. “Muchas gracias, su señoría”, le dijo a la jueza Allyne R. Ross. Al salir caminando del juzgado de la plaza Cadman, Asaro, que había estado preso desde enero de 2014, levantó las manos al aire y gritó “¡Libre!”. Escoltado por sus abogadas Elizabeth Macedonio y Diane Ferrone, respondió a una ráfaga de preguntas de periodistas que indagaban qué iba a hacer (“jugar un poco al paddle”), adónde iba (“a almorzar algo rico y ver a mi familia”) y qué iba a comer (“cualquier cosa menos un sándwich de mortadela”). Se veía realmente encantado con la conmoción que había producido su absolución. “A John Gotti no le prestaron tanta atención”, dijo acerca del jefe de la familia mafiosa Gambino, que había resultado notablemente difícil de condenar. El jurado de la corte federal había empezado a deliberar tarde el lunes y continuó a lo largo de la semana con una interrupción el miércoles por el Día de los Veteranos. Sus integrantes, a quienes el juez les garantizó anonimato, no fueron vistos al dejar el tribunal por ninguna área pública ni otra salida. Para lograr una condena por el delito de asociación mafiosa —debido al cual Asaro podría haber pasado el resto de su vida preso— los fiscales hubieran tenido que probar dos o más de los 14 cargos por crimen organizado que alegaban. A lo largo de las tres semanas del juicio la fiscalía sostuvo que Asaro, cuyo padre y cuyo abuelo fueron miembros de la mafia, había cometido asesinato, robo y perpetrado extorsiones y otros delitos por parte de su familia mafiosa, los Bonanno. El más famoso de tales crímenes fue el robo a la terminal de Lufthansa en el Aeropuerto Internacional Kennedy de Nueva York. Se dijo en el momento que era el mayor robo de dinero en efectivo en la historia de Estados Unidos. Los fiscales sostuvieron que Asaro ayudó a planearlo y que sus cómplices robaron cinco millones de dólares en metálico y un millón más en joyas de la caja de seguridad de un depósito de carga.  Aunque los investigadores sospechaban desde mucho tiempo atrás la participación de la mafia, nunca levantaron cargos contra supuestos miembros de esa organización criminal hasta la inculpación de Asaro. El asunto quedó sin resolver oficialmente por décadas.  Los fiscales aportaron una larga fila de informantes que atestiguaron sobre el rol de Asaro en la mafia y en diversos crímenes. Pero la clave del caso de la fiscalía era un informante llamado Gaspare Valenti, primo de Asaro. Harto de que éste lo sermoneara, y en bancarrota, Valenti testificó que se acercó al FBI en 2008 y empezó a hablarles de los crímenes de Asaro. Eso facilitó que los fiscales vincularan a Asaro con muchos crímenes.  En su alegato final, la abogada defensora Macedonio atacó la credibilidad de Valenti. Dijo que “Gaspare Valenti era un experimentado mentiroso. Una vez descartado que Gaspare sea alguien confiable, no se puede encontrar culpa alguna más allá de cierta duda razonable respecto de los crímenes que se adjudican a Vincent Asaro”. Mientras se acomodaba en el asiento de atrás de un Mercedes blanco, ya fuera del tribunal, Asaro pronunció palabras de advertencia: “No crean todo lo que ven en las películas”, dijo. Fuente: 

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Diario Clarín 16/11/2015

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