«Cuando te entregan los restos de tu familiar, el mundo cambia»

Los hijos del primer fusilado del franquismo exhumado e identificado por ADN colocan una placa conmemorativa en la cuneta en la que arrancó la recuperación de la memoria histórica.

 

El entierro de los «trece de Priaranza»

Emilio y Ramón Silva, hijos del primer fusilado del franquismo exhumado e identificado por ADN, han colocado hoy, 10 años después, en la cuneta de Priaranza del Bierzo (Ponferrada) de la que recuperaron sus restos, una placa que recordaba que aquella fosa «rompió el silencio sobre miles de desaparecidos y dio lugar al nacimiento de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica».

«Que sirva para todos los demás, para los que aún tienen a sus familiares perdidos», pidió Emilio Silva Santín, de 84 años, que tenía 7 cuando un grupo de falangistas fusiló a su padre y cuyo hijo preside la asociación. «Cuando se abre una fosa, recuperan los restos y te los entregan, el mundo cambia. Puedes volver a la vida normal. Porque siempre has sentido que te falta algo».

Ramón, que acompañó a su padre cuando lo detuvieron, recordó cómo su madre le llevó comida y todas las joyas que tenía en casa el primer día. «Al siguiente, fue a llevarle el desayuno y le dijeron que había saltado por una ventana y se había escapado». Emilio Silva Faba había sido, en realidad, paseado y fusilado junto a otros 12 hombres. «Con 14 años me puse a trabajar en el taller del hombre que había conducido la camioneta hasta la fosa. Me dijo quién había matado a mi padre, pero no lo puedo decir, y que antes de morir había dicho: ‘Tenga en cuenta que tengo hijos’. El que disparó había sido expulsado de Renfe por pertenecer al Partido Comunista…».

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«Pero se cambió de bando», prosigue el entonces alcalde de Priaranza, Daniel Fernández. «Todo el mundo conocía esta fosa. Mi padre había visto los cuerpos antes de enterrarlos porque entonces los dejaban unos días para que la gente los viera y cundiera el ejemplo. Un profesor incluso había traído aquí a sus alumnos. No tuve ninguna duda de que había que abrir esta fosa. Creo que todos estábamos esperando a que alguien diera el primer paso».

El primer paso fue aquella exhumación, que hoy han recordado los arqueólogos, antropólogos y forenses que intervinieron en la clausura de las jornadas por el décimo aniversario del movimiento para la recuperación de la memoria histórica. María Encina Prada, antropóloga física, contó que los huesos fueron analizados en un laboratorio improvisado en una casa del Ayuntamiento y que cuando los encontraron «fue un instante maravilloso, muy emocionante, en el que las familias se abrazaban y lloraban».

Prada lamentó que muchas de las personas que saben dónde están las fosas estén muriendo. «Es un trabajo contrarreloj». Mariluz González, arqueóloga, comentó que «la gente mayor sigue muy asustada. Aún hay mucho miedo». Francisco Etxeberria, presente en aquella primera exhumación y en muchas de las que vinieron después, recordó: «Hemos abierto fosas destrozadas por postes de teléfono y otras sepultadas por cinco metros de basura, que se habían convertido en vertederos». El forense mostró la pintada que les hicieron en una de esas exhumaciones: «Fueron ajusticiados, no asesinados. Rojos, os falta la memoria. Vencimos y venceremos» y firmada por Falange, la misma que luego denunció a Garzón.

Lourdes Herrasti, arqueóloga, aseguró que las exhumaciones habían «parado el revisionismo histórico de los que decían que el franquismo no había sido para tanto», porque, añadió, «no hay nada más indisimulable que una fosa común».

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Mensajes de Garzón y Pilar Manjón

Anoche, el escritor Manuel Rivas, presentó un concierto por los 10 años de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, para «celebrar el silencio roto, el reencuentro con nuestros desaparecidos». Rivas comparó el trabajo de la asociación con la Odisea, «un proceso de reconstrucción de la memoria. Nuestra Ítaca es Priaranza», dijo.

En el acto, se reprodujeron las felicitaciones grabadas en vídeo de Pilar Manjón, presidenta de la asociación de víctimas del atentado del 11-M , que destacó la importancia «de resarcir la memoria de los que se fueron por una mano asesina que se los llevó»; del poeta Marcos Ana, la persona que más tiempo seguido -23 años- pasó en las cárceles franquistas, que lamentó que siga vigente «la historia de los vencedores»; y del juez Baltasar Garzón, que aseguró: «No puede haber democracia si la impunidad está presente».

por Natalia Junquera
 

Fuente: 

Diario El País 24/10/2010

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