Cuando Retiro era divertido

Un parque de atracciones, primero llamado Japonés y luego como el barrio, estaba donde hoy se encuentra el Sheraton.

Igual que lo ocurrido en 1982, cuando la guerra por las Islas Malvinas hizo que la plaza Britania pasara a denominarse Fuerza Aérea Argentina, otro predio de esa zona tuvo que cambiar de nombre por un enfrentamiento bélico, pero más lejano. Fue en marzo de 1945 cuando la Argentina le declaró la guerra al prácticamente derrotado Eje que integraban Alemania, Italia y Japón. Entonces, por cuestiones políticas, el “Nuevo Parque Japonés” empezó a conocerse como “Parque Retiro”. Para su cierre definitivo aún faltaban diecisiete años.

El “Nuevo Parque Japonés” había sido inaugurado en 1939. Ocupaba los terrenos donde habían estado los depósitos ferroviarios de Catalinas Norte, ese espacio en el que ahora se levantan las impactantes torres vidriadas y hasta el Sheraton Hotel, cuya construcción se inició en 1969. La entrada al parque estaba sobre la calle San Martín, justo frente a la plaza. Sus instalaciones llegaban hasta Charcas (ahora Marcelo T. de Alvear) Y aunque ostentaba el título de parque de diversiones, aquello era más una feria de atracciones con algunos juegos. Pero no tenía la categoría del “Parque Japonés” original que, entre 1911 y 1930, convocó a miles de porteños. Aquel había estado en la zona del Paseo de Julio (hoy Del Libertador) entre Callao y Pueyrredón, el mismo predio que, por esas curiosidades de la Ciudad, entre 1960 y 1990 utilizó el Ital Park En el que existió hasta 1930, cuando un incendio destruyó muchas de sus instalaciones, había hasta dos lagos y una réplica del volcán Fujiyama, cuyo interior era recorrido por un pequeño tren. También existía un Circo Romano que recién fue demolido en 1933. Y, además, figuraba en los versos del tango “Garufa” (“…porque dicen que te vieron/ la otra noche/ en el Parque Japonés”), aunque la letra original de los uruguayos Collazo, Soliño y Fontaina no mencionaba al parque sino a la montevideana “calle San José”, un lugar que por entonces tenía mujeres con mala fama. Lo del Parque Japonés fue una adaptación para “aporteñarlo”.

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En cambio, en el “Nuevo Parque Japonés” (después “Parque Retiro”) abundaban los puestos tradicionales de las kermeses con mucho de “tiro al blanco”, aunque se tratara de derribar latas con bolas hechas con trapos y rellenadas con papel. En medio de esos puestos de madera coloreada, estaban una modesta montaña rusa, un rudimentario tren fantasma y algún otro juego como “el torpedo” o “los avioncitos”, dueños de un vértigo que ahora mueve a sonrisas. También se encontraba el Salón de los Espejos, esos que cuando uno se paraba enfrente, devolvían las imágenes deformadas.

Aquello existió hasta 1962. Después los terrenos quedaron en manos del entonces municipio porteño y hacia fines de esa década se inició la construcción del hotel con sus 24 pisos y más de 700 habitaciones y suites. Claro que el lugar pudo haber tenido otro destino, porque en los años 50, con el primer peronismo en el poder, se lo había querido utilizar para ubicar allí el gran estadio del Racing Club, una obra que se construyó con ayuda oficial. Para elegir el sitio donde emplazarlo hubo una asamblea de socios y ganaron los que querían que se construyera en Avellaneda, donde está actualmente. Dicen que la diferencia en esa consulta fue de apenas un voto. Pero esa es otra historia.

por Eduardo Parise

Fuente: 

Diario Clarín 12/12/2011

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