Cohetes, ovnis y un tren bala, entre los inventos que le ofrecieron a Perón

Se revisaron unas quinientas cartas con propuestas que le gente le envió tras un pedido hecho en el año 1951 desde la Presidencia.

Mucha creatividad, inventiva popular y una estructura estatal dispuesta a analizar inventos, proyectos y diversas iniciativas de la sociedad pueden dar un combo inimaginable. Viajar en un “ferro-avión”, la creación de canales que desvían el curso del río Paraná para que Buenos Aires esté bañada por el mar, la construcción de una fábrica de ovnis en Córdoba, expediciones al subsuelo de la Cordillera y la Antártida, turbinas para trenes, o un cañón sónico, entre otras ideas vinculadas a la ciencia y tecnología, llegaron por carta al Gobierno entre 1946 y 1955, en especial luego de que el presidente Juan Domingo Perón anunciara el Segundo Plan Quinquenal. La correspondencia, guardada en el Archivo General de la Nación, evidencia las preocupaciones de la época, qué inventos desvelaban a los argentinos y la participación de las clases populares. Hoy, muchas iniciativas siguen sonando desopilantes, pero otras, 70 años después, no estaban tan mal orientadas. Entre las miles de cartas que el pueblo le mandó al primer peronismo, el historiador Hernán Comastri, becario del Instituto de Historia Ravignani, del Conicet, encontró unas 500 vinculadas a inventos que dan cuenta del imaginario social de la época sobre la modernidad, con una influencia del contexto histórico. “Si bien las cartas empiezan a llegar desde el primer día del gobierno peronista, a fines de 1951, Perón hace una convocatoria para que la gente mandara sus proyectos y se multiplicara la cantidad de cartas. Y se da la orden desde la Secretaría Técnica de la Presidencia de que todas las cartas tengan tratamiento serio y similar. Aunque son ideas desarrolladas en dos líneas con un dibujo a mano alzada, desde el Estado las copiaron por triplicado, luego fueron a una comisión evaluadora de un dictamen y se emitió una respuesta al autor pidiendo más detalles”, señala Comastri, luego de cuatro años de investigación. El 11 de agosto de 1952, Esteban Franko, un húngaro radicado en Hurlingham que decía haber sido presidente de la Asociación de Inventores de su país, al que dejó “para no servir al comunismo”, presentó los planos de un “telar circular electromagnético”. En su caso, el Gobierno lo envió a estudiar por la Fábrica Nacional de Envases Textiles y el 7 de diciembre de 1953 declaró que “no era de interés para las empresas del Estado”. La mayoría son inventos relacionados con la vida cotidiana de la persona que escribe, el rubro donde trabaja. “Los trabajadores ferroviarios mandaron ideas de cómo mejorar el tren: sistema de señalización, frenos de emergencia, nuevos motores para locomotoras. También aparecen muchos pequeños chacareros con máquinas sembradoras, cosechadoras; obreros del Conurbano que mejoraron algún tipo de herramienta o crearon una para el puesto en el que se desarrollaban. Y muchos otros que se alimentan de lo que consumen en los medios: lo que ven en el cine, en libros, historietas –que eran muy masivas–, y los diarios y revistas que publicaban notas sobre nuevos descubrimientos, que hoy no serían tan tomadas en cuenta”, afirma Comastri. Entre las propuestas surgen estafadores que primero piden dinero y aseguran no poder revelar sus inventos, algunos que quieren mostrarle la creación sólo al Presidente y otras iniciativas delirantes. “Un hombre que estuvo en contacto con un español que escapó de la guerra civil, dice que había estado con un alemán que le dio los planos secretos para la construcción de un cañón sónico, que puede matar a distancia. Pero en tiempos de paz presenta el cañón sónico para combatir las langostas en campos, una plaga muy presente en los diarios de la época”, revela el historiador. También se encuentra un triciclo impulsados por energía eólica dibujado a mano alzada, que es descartado por carencia de conceptos técnicos; o un hombre que asegura que Eva Perón se le apareció en un sueño y lo inspiró para la construcción de una pistola electrónica. Mientras que otras iniciativas encontradas no suenan tan alocadas: una galería telescópica de embarque avión, un mueble quíntuple portátil para ser valija, cama, armario, mesa o sillón, o un registro que anota en una tarjeta cada vez que un conductor supera la velocidad máxima de circulación, que fue separado para ser tenido en cuenta, aunque no lo desarrollaron. Las grandes ideas pueden surgir de donde menos se piensa. Al menos esta premisa marcó el interés del primer peronismo en la tecnología, que dio rienda suelta a la inventiva popular, con resultados sorprendentes. por Pedro Gianello  Fuente: 

Leer también >>  Séptima Feria del Libro Antiguo

Diario Clarín 29/2/2016

Cohetes, ovnis y un tren bala, entre los inventos que le ofrecieron a Perón
5 (100%) 630 voto[s]

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.

Deja un comentario

Cerrar menú