Cien años después, El Petiso Orejudo sigue dando que hablar

Al cumplirse el centenario de su auge y caída, Cayetano Santos Godino será el eje de un ciclo de charlas en el museo del Libro y de la Lengua que revisará la figura del primer asesino serial de la historia policial argentina.

En el libro Enemigos públicos Osvaldo Aguirre anota que El Petiso Orejudo se convirtió, a su captura, en “el delincuente con el que soñaba la criminología argentina”. A los 16 años ya había matado a cuatro niños y había herido a siete. “Pero el sueño se concretaba con confesiones vanidosas en las que señalaba que sólo había buscado placer. Inimputable en un principio, fue luego condenado a prisión por tiempo indeterminado. En 1915 un reportero del diario La Patria degli Italiani lo entrevistó en la cárcel y le preguntó qué sentía cuando estrangulaba. ‘No sé… me gusta’, respondió el Orejudo. ‘Además, me da todo un temblor por el cuerpo que me sacude, siento ganas de morder’”.  A 100 años de sus crímenes, mañana a partir de las 17 se realizará el coloquio “Delito, memoria urbana y escritura en la Argentina”, del que participa Aguirre junto a los escritores Rodolfo Palacios, Leonel Contreras y Alvaro Abós, entre otros expositores.  El de 1912 fue el año de auge y caída de Cayetano Santos Godino –nombre real de El Petiso, el primer asesino serial que registra la historia argentina– que desde 1904 hasta entonces se encargó de hundir la cabeza de un niño en un bebedero de caballos, quemar el vestido blanco de una nena que murió 16 días más tarde y enterrar viva a otra que logró ser rescatada por la policía, como parte de una saga de crímenes cuyo relato aún hoy provoca horror y fascinación a la vez. También, por el hecho de que el criminal comenzó a herir a sus víctimas –todos niños– cuando él mismo también era un chico de ocho años, que cometió su primer asesinato a los diez y el último a los 16.La propuesta, entonces, es discutir «la siempre compleja, espinosa y multifacética vinculación entre crimen y cultura, haciendo foco en las narrativas del periodismo, la literatura y la producción científica», según explican los organizadores de esta actividad, el periodista Javier Sinay (autor de Sangre Joven y 100 crímenes resonantes que conmovieron a la sociedad argentina) y el historiador Diego Galeano (autor de Escritores, detectives y archivistas. La cultura policial en la ciudad de Buenos Aires, 1821-1910). Cayetano Santos Godino, (a) El Petiso orejudo, nació en 1896 en Buenos Aires, hijo de inmigrantes calabreses. Se crió en conventillos donde la gente vivía tan hacinada que la calle se convertía en una especie de segunda casa para cientos de chicos. Cuando fue detenido, el Orejudo fue sometido a todo tipo de pericias: era el delincuente con el que soñaban tantos médicos, criminólogos, periodistas y hombres de Estado. Y lo que siguió después fueron varias décadas de encierro. Pero pese a su deslucida muerte en la cárcel de Tierra del Fuego en 1944, Godino dejó una huella profunda en la cultura nacional. “Las estrellas de la criminología opinaron sobre él; el periodista y escritor Juan José de Soiza Reilly lo entrevistó en Ushuaia para el semanario Caras y Caretas; en la ‘prisión del fin del mundo’ los turistas todavía hoy se sacan fotos en su celda, abrazados a un muñeco de yeso en tamaño natural”, enumeran Sinay y Galeano, que además apuntan la existencia de obras de teatro y largometrajes que evocan al muchacho que nunca mostró arrepentimiento (y que alguna vez comentó que a él mismo se le había muerto un hermanito muy pequeño). Los organizadores de esta actividad agregan que Argentina tiene una larga tradición de literatura policial a partir de Raúl Waleis, seudónimo de Luis V. Varela. En 1877, este jurista y escritor publicó La huella del crimen y Clemencia como parte de una trilogía inconclusa que sólo volvió a ser editada muy recientemente por Adriana Hidalgo. También citan Caras y Caretas y La revista de policía (publicada entre 1897 y 1939) como ejemplos de publicaciones vinculadas al género policial de largo aliento. «Tras un período de mucha fragmentación entre periodismo y academia se está convergiendo en un espacio común más allá de las disciplinas. Y el coloquio tiene que ver con eso, con pensar el delito buscando trascender ciertos debates de coyuntura y situarlo como una cuestión presente en todas las sociedades», dicen.  «Si uno ve los grandes criminales, es raro que un caso perdure más allá del tiempo. Cuando caduca la generación que lo vivió, caduca también su memoria. No es el caso del Petiso Orejudo, que lleva 100 años de vigencia”, agregan. Y explican que esa vigencia es también, una de las razones por las que el coloquio tiene a este criminal como protagonista, que fascinó a profesionales de diversas disciplinas por igual. Entre las evidencias que dan cuenta de esta fascinación, Galeano y Sinay apuntan el enorme centimetraje que el caso tuvo en medios tan respetables como La Nación o La Prensa. Y, desde el punto de vista médico, rescatan el discurso lombrosiano según el cual un hombre con las características físicas de este muchacho no tenía más destino que el de ser un delincuente. «En esa época sugirieron que quizás si se le hacía una cirugía a las orejas, desaparecería la veta criminal. Muchos años después, alguien dijo que si a Carlos Robledo Puch se le hacía una lobotomía, se podría saber por qué cometió sus crímenes», agregan para demostrar que en algunos aspectos la criminología ha cambiado y en otros, no tanto. Las mesas tendrán dos ejes. Uno de ellos es “Delito y sociedad en la Argentina del siglo XX”, con la participación, entre otros, de Carlos Elbert, doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y autor del Manual Básico de Criminología; y Daniel Silva, psiquiatra y autor de Homicidios seriales, entre otros libros.  El otro eje es “Crimen, memoria urbana y cultura” y allí estará, por ejemplo, Lila Caimari, historiadora, coordinadora del grupo de estudio Crimen y Sociedad y autora de numerosos trabajos sobre historia del delito en Buenos Aires. « El coloquio se realizará en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional (Avenida Las Heras 2555) con entrada gratuita y abierta a todo público.  Horarios de las mesas de debate 17 hs: “Delito y sociedad en la Argentina del siglo XX”, con Carlos Elbert, profesor de Derecho Penal y Criminología (UBA), Álvaro Abós, escritor, Raúl Torre, profesor de Criminalística, y Daniel Silva, psiquiatra y perito forense. Coordina Diego Galeano.19 hs: “Crimen, memoria urbana y cultura”, con Lila Caimari, historiadora, Rodolfo Palacios, periodista, Leonel Contreras, escritor, y Osvaldo Aguirre, periodista y escritor. Coordina Javier Sinay. por Ivana Romero Fuente: 

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 Diario Tiempo Argentino 1/10/2012

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