Chile: se suicidó un ex represor tras el cierre de una cárcel de lujo

El ex jefe de la policía secreta de la dictadura chilena, el general en retiro, Odlanier Mena, se suicidó ayer de un disparo en la sien para evitar su traslado a la cárcel de Punta Peuco, ordenado la semana pasada por el presidente, Sebastián Piñera, con el fin de terminar con los polémicos beneficios que diez militares del alto rango recibían en el penal Cordillera.

Odlanier Mena, de 87 años, que llegó a dirigir la Central Nacional de Informaciones (CNI) y cuyo nombre de pila fue una misteriosa excentricidad de sus padres (Reinaldo, al revés), cumplía una condena de seis años por su responsabilidad en el asesinato de tres dirigentes socialistas en el marco del caso Caravana de la Muerte, una seguidilla de fusilamientos selectivos sin juicio previo en los primeros meses de la dictadura de Augusto Pinochet. Su libertad estaba programada para fines del próximo año. El militar en retiro contaba con el beneficio de la salida de fin de semana, por lo que tuvo acceso a un arma en su departamento del barrio de Las Condes, donde viven su mujer e hija. «[Mena] se suicidó en su casa como resultado de la acción de traslado de ellos de Cordillera a Punta Peuco. Estaba terriblemente afectado por esta situación, por cuanto en su nuevo destino no iba a tener la atención médica que necesitaba», dijo ayer el abogado del militar, Jorge Balmaceda. Coincidentemente, ayer el diario chileno El Mercurio publicó una carta al director firmada por el propio Mena, en la cual el militar se declaraba inocente de las acusaciones que lo vinculaban con la operación Cóndor, un plan de colaboración entre las dictaduras de la región para acabar con los focos de resistencia y que derivó en numerosos crímenes durante la primera parte de la dictadura del general Augusto Pinochet «Declaro, bajo juramento, que no he tenido conocimiento ni participación alguna en dichas acciones ilegales», dijo Mena, marcando la distancia que siempre mantuvo con otro de los reclusos ilustres del penal Cordillera, Manuel Contreras, ex jefe de la sanguinaria DINA, organismo que precedió a la CNI, dirigida por Mena. Esto, mientras Chile se enfrentó esta semana a un fuerte debate sobre la justicia y conveniencia de tener una cárcel especial en la precordillera de Santiago, con insólitas comodidades, como cabañas individuales y cancha de tenis, para una decena de militares condenados a distintas penas por violaciones a los derechos humanos. Precisamente, desde antenoche era inminente el traslado de los prisioneros a su nuevo destino, el penal de Punta Peuco, otra cárcel militar de menor categoría situada unos 80 kilómetros al norte de Santiago, y que alberga a casi medio centenar de internos. La principal queja de los reclusos apuntaba a su avanzada edad y a los problemas físicos y de salud que gran parte de ellos presenta. «No sé si el señor Piñera estará contento con esto. Ya tiene uno. No sé cuántos más quiere», alegó el abogado de Manuel Contreras, René López. Los dos partidos que conforman la coalición oficialista ya habían criticado a Piñera por su decisión. Ayer, diversos parlamentarios insistieron en ello. «Es una pérdida muy lamentable, esto por cierto va a tener un grado de vinculación con la decisión del cierre del penal», dijo el diputado derechista, Jorge Ulloa. Según el fiscal del caso, el militar mantenía hasta cuatro armas en su departamento, lo que podría constituir un delito de tenencia no autorizada de armamentos. por Carlos Vergara Fuente: 

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Diario La Nación 29/9/2013

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