Batalla legal por los tesoros arqueológicos de Machu Pichu

Perú demandó a la Universidad de Yale para recuperar unas 5.400 piezas halladas entre 1912 y 1916.

Pasó casi un siglo desde que el profesor de historia Hiram Bingham descubrió que esas rocas que sobresalían entre la maleza eran vestigios de muros desplomados y que aquellas casas derruidas habían constituido una ciudadela incaica del siglo XV. Entre 1911 y 1916, sus trabajos arqueológicos corrieron el velo y expusieron la historia de Machu Picchu ante los ojos del mundo. Pero ahora sus hallazgos son objeto de una batalla legal internacional , en la que el gobierno peruano demanda a la Universidad de Yale –para la que trabajaba Bingham– para que devuelva los objetos recuperados en aquellas expediciones.

“Iniciamos la demanda ante la Justicia federal de Connecticut, solicitando la devolución de las piezas que el señor Bingham se llevó de Perú en 1912 y 1916 . La legislación peruana prohibía exportarlas y fueron autorizadas por sendas resoluciones, bajo la condición de que fueran devueltas”, explica desde los Estados Unidos el doctor Eduardo Ferrero, procurador ad hoc de Perú. El viernes, en el condado de Hartford, está prevista la primera audiencia entre las partes.

Aquellas resoluciones, continúa Ferrero, permitían a Yale y a la National Geographic, que auspició la expedición, llevarse las piezas extraídas para ser investigadas. Por entonces no había en Perú infraestructura para hacerlo. “La autorización de 1912 establecía que debían ser devueltas a requerimiento del gobierno peruano, mientras que la de 1916 fue por 18 meses y luego se prorrogó por dos años, pero nunca fueron restituidas ”, señala.

Lo que está en juego son unas 5.400 piezas arqueológicas , según el inventario oficial de Yale. La mayor parte son pequeños fragmentos, pero lo más jugoso son unos 340 objetos con calidad de museo : artesanías en cerámica, utensilios de bronce y cobre y restos fósiles humanos y animales. Hoy son parte de la colección del museo Peabody, dependiente de Yale. El estudio de estas piezas terminó por contradecir las hipótesis de Bingham, que postulaba que Machu Picchu había sido una ciudad sagrada, o la fortaleza final de los incas ante la avanzada española. Por el contrario, se comprobó que fue una propiedad privada del emperador, y que funcionaba como residencia recreativa de la familia real y la nobleza.

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En la audiencia prevista para el viernes, la Justicia deberá considerar el pedido de prescripción del reclamo peruano que presentó Yale . Un documento publicado por la universidad dice que el decreto que autorizó a Bingham a llevarse los objetos “otorgaba al Perú el derecho de exigir la devolución de objetos” y que “durante el período de vigencia del decreto, Perú no ejerció dicho derecho”.

El conflicto por la tenencia de los tesoros arqueológicos de Machu Picchu, reconocido por Unesco en 1983 como patrimonio de la Humanidad, atravesó los últimos gobiernos peruanos. Pero en 2007 fracasaron los intentos de un acuerdo extrajudicial. Ahora el flamante ministro de Cultura, Juan Ossio, anunció que este asunto será una de las prioridades de su gestión. Uno de los caballitos de batalla de la postura peruana, detalla Ferrero, es el aval de National Geographic. Su vicepresidente, Terry García, declaró en una entrevista con la agencia EFE: “Fuimos una de las partes en esos acuerdos, National Geographic estuvo allí presente, sabemos lo que se dijo y que los objetos eran un préstamo, que se debían devolver”.

La resolución es compleja

Los especialistas coinciden en que la resolución de este tipo de reclamos es compleja. “Entra en juego la legislación de cada país. Hay una gran cantidad de obstáculos jurídicos con los que tropiezan muchos países al solicitar la restitución de sus bienes culturales”, explica el jurista Edouard Planche, especialista en retorno y restitución de bienes culturales de la Unesco.

Claudia Cabouli, coordinadora de la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos, señala que estos conflictos son frecuentes. “Se trata de procesos largos y muy costosos. El problema es que se han generado cuando no había una legislación que impidiera la salida de las piezas. Hoy en todos los países latinoamericanos, los objetos arqueológicos y paleontológicos pertenecen al Estado, o a una provincia en concurrencia con el Estado, como en la Argentina. Pero no existe propiedad privada sobre estos bienes. No nos sorprende que la universidad pida la prescripción de la causa. Siempre se ponen trabas legales: si los grandes museos tuvieran que devolver todo, presentarían un panorama desolador”.
 

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por Demian Doyle
 

Fuente: 

Diario Clarín 15/9/2010

Informacion Adicional: 

Descubrimiento de Machu Pichu:

El 24 de julio de 1911 es conocido como la fecha del «descubrimiento» de la famosa Ciudadela inca de Machu Picchu, tesoro arquitectónico que había permanecido oculto, por más de cuatro siglos, bajo la exuberante naturaleza del cañón del Urubamba. Este hallazgo fue hecho por el controvertido antropólogo, historiador o, simplemente, por el explorador norteamericano, aficionado a la arqueología, de la Universidad de Yale, profesor Hiram Bingham.

Si bien el descubrimiento le es adjudicado a Bingham, según el investigador del Cusco, Simone Waisbard, el hallazgo fue producto de una casualidad, ya que habrían sido Enrique Palma, Gabino Sánchez y Agustín Lizárraga, los primeros en visitar estos restos arqueológicos sobre cuyas piedras dejaron grabados sus nombres el 14 de julio de 1901. Y porque, además, el arqueólogo inglés buscaba, en realidad, la ciudad de Vitco, el último refugio de los incas y el último punto de resistencia contra los españoles. De manera que el citado descubrimiento de Bingham se reduciría a la difusión del hecho para la ciencia. Sin embargo, para su principal protagonista llegar a este día no fue producto del azar, sino de una extenuante investigación basada en las informaciones proporcionadas por campesinos del lugar, además de varios años de viajes y exploraciones por la zona.

Antes que Machu Picchu fuera descubierta es probable que formara parte de los fundos Qollapani y Kutija. Con el paso de los años quedó la hacienda Q`ente como unidad inmobiliaria. Ellos, Palma, Sánchez y Lizárraga, encontraron viviendo en el lugar al indígena Anacleto Alvarez, quien hacía ocho años atrás cultivaba las tierras arrendadas por doce soles anuales.

Fuente: www.enjoy-machu-picchu.org

Quién fue Hiram Bingham:

(Honolulú, 1875 – Washington, 1956) Arqueólogo estadounidense que descubrió las ruinas de las ciudades incas de Vitcos y de Machu-Picchu. Bingham tuvo una privilegiada educación. Acudió durante diez años a la Escuela Punahou del colegio Oahu, de donde pasó a la Academia Phillips y, finalmente, ingresó en la Universidad de Yale, donde obtuvo su título en 1898. Después estuvo trabajando en diversos oficios hasta que decidió volver a la universidad, primero a la de California y más tarde a Harvard para conseguir un título de posgrado en historia y ciencias políticas. Tras conseguir el título, en 1905 trabajó un año en Princeton.

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Fue en 1906 cuando realizó su primer viaje a Sudamérica. La misión consistía en seguir la ruta que realizó Simón Bolívar en 1819 a lo largo de la geografía de los países conquistados por España para así conocer mejor la historia hispanoamericana y poder enseñarla a sus alumnos con conocimiento de causa. Dos años después siguió la ruta comercial organizada por los españoles en los países americanos.

En 1908 se convirtió en el Delegado del Primer Congreso Científico Panamericano en Santiago de Chile. Un año más tarde, fue nombrado miembro de la Facultad de Historia de la Universidad de Yale y, dos años después, se organizó una expedición arqueológica cuyo objetivo era encontrar Vilcabamba, la “ciudad perdida de los incas”, una fortaleza secreta utilizada por los incas contra la invasión de los españoles en el siglo XVI.

Los indicios de las crónicas incas de la época le llevaron a la conclusión de que los yacimientos se encontraban cerca de Cuzco (Perú), donde el acceso era muy complicado. Sin embargo, para Bingham no fue un problema debido a que su padre le aficionó al montañismo, deporte que le fue muy útil en todas sus expediciones y en concreto a la hora de escalar el monte Coropuna (6595 m); fue el primero en conseguir llegar hasta la cima.

Los propietarios del fundo jamás habrían podido conocer metro a metro todo el lugar por su gran extensión y, especialmente, por su topografía tan agreste e irregular. Existieron personas que, efectivamente, conocieron Machu Picchu e incluso vivieron en ella, pero que no tuvieron idea de su grandeza ni de la importancia que tenía ni, mucho menos, tuvieron la posibilidad de darla a conocer al mundo.

Fuente: Biografías y Vidas

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