«Atravesó países y culturas; mi abuelo es mágico»

A pocos meses de su apertura al público, la mansión donde vivió en Suiza el célebre creador se convirtió en sitio de peregrinaje.

Chaplin’s World, el primer museo del mundo dedicado a la obra y figura de Charles Chaplin, ocupa la gran mansión en la que el comediante vivió durante los últimos 25 años de su vida. Allí residió junto con su cuarta esposa, Oona O’Neill, en el valle Corsier-sur-Vevey, a orillas del lago de Ginebra, en Suiza. La construcción fue objeto de una amplia remodelación para convertirse en museo y hoy alberga todo tipo de material audiovisual y referencias a su larga trayectoria artística. En cuatro meses, lo visitaron ya personas de más de 60 países, superando todas las expectativas. La meticulosa planificación del conjunto exhibido tiene relación con la personalidad de Chaplin, conocido por repetir las tomas de sus películas hasta 500 veces. El actor documentaba al detalle todos los elementos de las escenografías de sus películas, lo cual permitió recrear casi a la perfección los escenarios de sus principales films, como la pequeña construcción de madera en la que el actor se cobija de la nieve y saborea con arte un zapato en La quimera del oro (1925). El complejo consta de tres partes: la casona principal, donde se exponen los elementos más personales; el parque, con vistas a los Alpes y al lago, y los estudios de cine, escenas recreadas de sus películas. Figuras de cera imitan al comediante en sus gestos inolvidables y a actrices y personajes que lo acompañaron en sus producciones más emblemáticas, haciendo protagonista al visitante de ese universo mágico. Chaplin desfila, así, sujetando sutilmente una flor que le entrega a una réplica de Virginia Cherrill en su papel de florista ciega en Luces de la ciudad (1931), como vagabundo con su icónico sombrero y zapatones gastados, o, ya mayor, junto a una sonriente Oona O’Neill en la casa. El objetivo es mostrar el arte de Chaplin y su lado más íntimo. Fue un personaje controvertido y desarrolló facetas como comediante, director, músico, empresario y padre de familia. Tras las visitas, «la gente compra su biografía, quiere saber más», señala el museo. «Varios miembros de su familia también nos honran con su visita de vez en cuando.» Genes de genio Fruto de sus cuatro matrimonios, el actor tuvo varios hijos. Victoria Chaplin es una de ellas, nacida de su matrimonio con O’ Neill. Victoria, también actriz, trabajaba en un circo junto con su pareja, y su hija Aurelia (nieta de Chaplin) vivió ese ambiente desde chica. Aurelia habló con LA NACION sobre el legado de su abuelo. -¿Vivió alguna vez en la antigua casa familiar que hoy es museo? -No, pero la visitábamos durante las vacaciones, una vez al año. Mis padres tenían un circo en ese momento y vivíamos en un tráiler. Íbamos hasta Suiza, mi hermano y yo sentados en el asiento de atrás y mi padre estacionaba el tráiler frente a la casa. Era mágico, como si la casa estuviese en otra dimensión, pero con mi familia, primos y tíos, todos juntos. Tengo muchos recuerdos de mi infancia: Santa Clauss, mi abuelo, las películas, mi abuela. Yo estaba obsesionada con fantasmas y, aparentemente, en la casa había uno, una mujer que había muerto en las escaleras. Yo siempre evitaba el escalón en el que ella habría tropezado. -¿Qué opina del resultado final del museo? -Si alguien me hubiera dicho que muchos años después yo iba a volver a la casa y que iba a estar abierta a todo el mundo, con gente desconocida aventurándose de habitación en habitación; que mis abuelos se convertirían en figuras de cera, sonrientes y sorprendidos; que la mayoría de sus contemporáneos también se convertirían en cera, y que la gente del futuro se sacaría fotos con ellos, yo lo hubiera creído, ya que el lugar siempre estuvo lleno de misterios. -¿Ya pudo visitarlo? -Fui al museo la noche en que se inauguró. Llegué después de tomarme un bus, el tren y, finalmente, un taxi. Había una larga cola frente a la propiedad. Caminé por el sendero de acceso, un camino que yo conocía bien, y me dejé llevar en medio de la multitud. La casa es la misma, con su sala de estar, su sala de televisión, su comedor: está viva de nuevo, pero de forma diferente. Siempre creí que Chaplin le pertenecía a su audiencia. Pienso que es maravilloso que el museo pueda despertar la curiosidad del público más joven y que lo motive a descubrir sus películas mientras disfruta de un buen momento. -¿Qué recuerdos conserva de su abuelo? -No muchos, la verdad. Con el tiempo, lo he ido conociendo mejor a través de sus películas. -¿Cuáles son los films suyos que más admira? -Amo Luces de la ciudad (1931), El pibe (1921) y El circo (1928), aunque, actualmente casi me gusta absolutamente todo lo que él hizo. Es muy difícil tener una película favorita suya. -¿En qué cree que reside su arte magistral y, de cierto modo, universal, que hizo que fuera un personaje admirado en todo el mundo? -Mi abuelo tenía un talento fuera de lo normal. Sus personajes atravesaron culturas y países y, aún hoy, su trabajo y él despiertan curiosidad y la gente siente una conexión con sus películas. Es mágico. por Cecilia Martínez  Una familia dedicada al arte Aurelia Thiérrée Chaplin Actriz nieta de Charles Chaplin Protagoniza actualmente dos shows: El oratorio de Aurelia y Murmullos. Comparte parte de sus proyectos con su madre, Victoria (hermana de Geraldine). Fuente: 

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Diario La Nación 20/9/2016

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